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jueves, 29 de agosto de 2013

CRITTERS 2

Dos años después de que los critters arrasaran con la granja de los Brown, provocando en caos y la destrucción en la zona, el joven Brad Brown regresa al pequeño pueblo de Grovers Bend con la intención de pasar unos días con su abuela, aprovechando que es el día de Pascua. Lo que no sabe Brad, y ninguno de los habitantes de tan apacible lugar, es que unos huevos de critter quedaron abandonados a su suerte tras la batalla campal desatada por aquellos andurriales. Dichos huevos caen en manos de un desaprensivo chatarrero, que pretende hacer negocio con el asunto, creyendo que son unos huevos de Pascua singulares, sin percatarse de que los critters ahora son más peligrosos y, peor aún, llevan hambre atrasada...
Secuela cantada del filme dirigido en 1986 por Stephen Herek, "Critters 2" es una película que ha envejecido mal, y que no resiste comparaciones con su precedente. Evidentemente, se perdió el factor sorpresa de la primera entrega, pero lo más desalentador es que haya tan poco interés por dotar de algo de fuerza y originalidad al material de base. Lo que en la primera era una apuesta por una serie B sencilla pero efectiva aquí responde a la acumulación de chistes zafios y sin gracia. La aparición de los entrañables cazadores del espacio se resuleve de forma sumamente burda, introduciendo la figura de un tercer cazador, que se convierte en una neumática chica Playboy, cuando no da lugar a un chistecillo sobre la otra franquicia más exitosa de la New Line: "Pesadilla en Elm Street". De hecho, viendo esta secuela, uno tiene la sensación de que los jerifaltes de este estudio nunca se tomaron muy en serio esta franquicia, y que invirtieron más recursos, económicos y creativos, en las peripecias de Freddy Krueger...Aunque también es verdad que en dicha saga también se cubrieron de gloria con algunas ideas de guión. Pese a sus deficiencias notorias, la saga de los temibles bichos peludos aún daría lugar a dos entregas más, que rizarían el rizo hasta niveles casi infinitesimales. Sólo con decir que en la carátula del DVD de la cuarta parte no se cita el nombre del director queda dicho todo. 

A la izquierda, la cazadora neumática del espacio exterior...cosas de los ochenta, supongo


lunes, 26 de agosto de 2013

CRITTERS

En mitad del estado de Kansas, se halla la granja de la familia Brown; su tranquila y apacible existencia se verá perturbada por la aparición de los "critters", unas criaturas peludas y carnívoras que se han escapado de un planeta-prisión situado en algún rincón perdido del Universo. Además de los bichejos, también llegan un par de cazadores de recompensas, que desconocen por completo los modos y costumbres de los terrícolas, y cuya capacidad destructiva poco tiene que envidiar a la de sus perseguidos...
La culpa, como casi siempre, fue de Steven Spielberg que, con "Gremlins" (1985), puso de moda los bichejos con mala leche. La película de Joe Dante funcionó a las mil maravillas en taquilla, y provocó diversas imitaciones, de las que pueden destacarse dos, "Ghoulies", franquicia facturada, al menos en un primer momento, por el productor Charles Band, y "Critters", producida por una New Line que, gracias a las peripecias de Freddy Krueger, estaba en la cresta de la ola.
"Critters" (1986) es un filme sencillo, de tono simpático, que hasta tiene sus momentos de humor hecho con muy mala intención (el chiste a costa de "E.T.") y que posee el encanto de esa añorada serie B ochentera, cuando todo resultaba más inocente y los efectos por ordenador no eran imprescindibles, por estar la tecnología casi en pañales. En este caso los efectos especiales corrieron a cargo de Fantasy II, compañía que trabajaba para James Cameron. El diseño de las criaturas peludas quedó en manos de los hermanos Chiodo, quienes poco más tarde serían responsables de esa pequeña joya que es "Killer klowns from outer space" (1988).
El director, Stephen Herek, rodaría poco después la muy descerebrada "Las alucinantes aventuras de Bill y Ted" (1988), para luego entrar en la Disney y facturar cosas de la catadura de "Somos los mejores" (1993) o una versión de "Los tres mosqueteros" (1993) que bien podría haberse ahorrado. Posteriormente ha hecho diversos intentos por hacer de director "serio", "Profesor Holland" (1995), para luego volver a los dominios disneyanos con un remake en imagen real de "101 dálmatas" (1995) o, lo que es peor, filmar un vehículo para el lucimiento del insufrible Eddie Murphy. Una pena que abandonara el género porque en esta película demostró saber bastante bien como tocar los resortes más adecuados.
En el apartado interpretativo podemos destacar la presencia de Dee Wallace, protagonista de grandes títulos de la ciencia ficción y el terror como la citada "E.T." (1982) o la inolvidable "Aullidos" (1980). Scott Grimes es un actor que mantendría su popularidad gracias a "Critters" y su posterior secuela, "Critters 2" (1988), así como en diversas series televisivas, actividad que hoy en día, ya casi hecho un cuarentón, sigue desarrollando. En el papel de noviete de la hermana mayor del personaje interpretado por Grimes tenemos a un casi debutante Billy Zane, que luego lograría notoriedad gracias a "Calma total" o "Titanic", antes de dejarse caer en producciones de segunda, cuando no tercera, división.
El sorpresivo éxito de "Critters" provocó producijera tres secuelas más. Pero de ello ya iremos hablando en futuras ediciones de este blog.
Dos "critters" en pleno proceso de digestión

jueves, 22 de agosto de 2013

EL RETORNO DE WALPURGIS

En la Edad Media, un guerrero húngaro, Ireneo Daninsky, pone cerco a la pérfida condesa Bathory, que practica la Magia Negra. Antes de ser ajusticicada, la condesa lanza una maldición sobre Ireneo y sus descendientes, que  a partir de entonces se convertirán en hombre lobo. Ya en el siglo XIX, el desdichado Waldemar deberá hacer frente a las consecuencias de su terrible legado...
Pese a su título, "El retorno de Walpurgis" (1973) no es una secuela directa de la exitosa "La noche de Walpurgis" (1970), filmada por León Klimovsky a partir de un guión de Jacinto Molina, nuestro hombre lobo ibérico y que, como siempre, aquí vuelve a ser responsable del libreto, sino una película más deudora del espíritu de los clásicos filmes de la Universal, tan caros sentimentalmente a los intereses de Molina.
Dentro de las limitaciones propias del cine de terror español de la época, estamos ante una película muy digna, resuelta con suma eficacia por Carlos Aured, profesional formado a la vera de Klimovsky, y que tras "El espanto surge de la tumba" (1972) y "La rebelión de las muertas" tenía aquí su tercer encuentro con Naschy-Molina, una colaboración que se completaría con las también disfrutables "Los ojos de la muñeca rota" (1973) y "La venganza de la momia" (1973); esta última, para mí la mejor de las surgidas de tan fructífera colaboración, y que bien pronto caerá por aquí. Ya sin Molina, Aured se mantendría como un realizador cumplidor pero nada creativo, que al igual que su maestro, Klimovsky, se movía según se movía la industria a cada momento. Tanto es así que, a finales de los setenta, y en plena moda del cine erótico, lograría uno de sus mayores éxitos comerciales con "El fontanero, su mujer y otras cosas de meter". Tras unos años marcados por intentos de vender guiones, proyectos que al final no pasaron de la fase de meras intenciones, sería el propio Paul Nashy, o lo que es lo mismo, Jacinto Molina quien, salvando viejas discrepancias (la amistad entre ambos digamos que no terminó en las mejores condiciones) lo sacaría de su ostracismo profesional mediante el rodaje de "La gaviota" (2008). Por razones no del todo aclaradas, Aured fue destituído de sus funciones sin haber completado su trabajo, aunque al parecer todo apunta que algo ya no andaba bien en la salud física del director, ya que pocos meses después fallecería.

miércoles, 21 de agosto de 2013

LOS OJOS SINIESTROS DEL DOCTOR ORLOFF

En 1972 y tras una serie de fricciones con los que, hasta ese momento, habían sido sus productores habituales, el francés Robert De Nesle y el español Arturo Marcos, Jesús Franco (1930-2013) intenta la aventura de ejercer, además de director, como productor de sus propios filmes, mediante la firma Manacoa Films. La experiencia, con todo, no dará resultados excesivamente positivos. Por un lado dos películas terminadas, la presente y "Un silencio de tumba", que funcionan bastante mal en taquilla, lo que provoca que queden inconclusas las dos siguientes, "Un tiro en la sien" y "El castillo rojo".
"Los ojos siniestros del Doctor Orloff" relata la historia de la muy casta y pura Melissa, en silla de ruedas desde los diez años, como consecuencia de un trágico episodio, del que tiene recuerdos algo difusos, y en el cual murió su padre. Víctima de pesadillas cada vez más vividas, el tío de la joven, que ejerce su tutela, confía la recuperación mental de su sobrina en las sabias manos del eminente Dr. Orloff, sin saber que éste es ni más ni menos que el responsable principal de las desdichas de la joven, como parte de un diabólico plan de venganza que todavía no a terminado...
Es muy posible que quien lea estas líneas esté algo, o poco, o mucho, o quizá nada familiarizado con el cine de Jesús Franco. Si aquellos que le conocen le destestan, cosa bastante probable, no intentaré en este caso convencerles de lo contrario.  "Los ojos siniestros del Doctor Orloff" es un título menor dentro de la muy copiosa, cerca de doscientas películas, filmografía del director madrileño; en ella se dan cita los elementos más caros a su cine: desde la visión de la inocencia como provocadora del Mal, su apuesta por el erotismo más descarnado, esos zooms raudos y veloces, en definitiva, un estilo que a más de un cinéfilo le provoca
Kali Hansa
dolor de muelas. Por otra parte, el filme en cuestión está filmado con mayor premura de lo habitual en su director, tanto es así que el desenlace se produce en un abrir y cerrar de ojos, sin apenas dar oportunidad a digerirlo, y dando paso a los títulos de crédito a toda velocidad.
En el apartado interpretativo destacan un siempre turbio e inquietante William Berger, un actor de origen austriaco visto en roles de villano en infinidad de "westerns" rodados en escenarios almerienses; Montserrat Prous, por aquel entonces musa de Jesús Franco, un tanto inexpresiva pero tampoco es que el papel le permitiera ir más allá. En el papel de comisario de policía encontramos al británico Edmund Purdom, actor que tuvo un minuto de gloria en Hollywood gracias a "Sinuhé el egipcio", para luego caer en las simas más profundas del cine de género europeo. En roles secundarios destacaremos a la cubana Kali Hansa, sinuosa presencia dentro del cine de terror español de la primera mitadde los setenta, así como a la encantadora Loreta Tovar, otra actriz que por aquellos días se dejaba ver con cierta asiduidad en fregados de este calibre.
Edmund Purdom



martes, 20 de agosto de 2013

HELL NIGHT


Como parte de una apuesta que, de ser ganada, da derecho a formar parte de una de esas típicas hermandades universitarias yanquis, cuatro aspirantes, dos chicas y dos chicos, deben pasar la noche en una casa donde se dice que se produjeron unos terribles asesinatos. Aparentemente todo parece indicar que son paparruchas, pero la cosa pronto cambiará, comenzando una verdadera noche infernal...

En 1981 la carrera de Linda Blair estaba a un paso y medio de irse hacia los cerros de Úbeda, esto es, los subproductos de segunda y similares. Lejanos los tiempos de "El exorcista" (1973), la pobre Linda lo había intentado todo por lograr enderezar su actividad como actriz, pero la secuela, "El exorcista II: el hereje" fue un fiasco de los que hacen daño, lo que sumado a sus problemas personales y sus coqueteos con las drogas fueron el acicate desde el cual se fue gestando un lento pero progresivo declive. Hoy en día sobrevive a base de intervenciones especiales en series de TV, tipo "Sobrenatural", o telefilmes de sobremesa.
Pero antes de tanta roña, Linda tuvo la oportunidad de participar en esta película, que dentro de su modestia de planteamientos, de su más que archisabido argumento, posee unos valores de puesta en escena, algunas ideas visuales, que la convierten en una película digna, incluso puede que significativa dentro del género. Es probable que todo ello fuera fruto de la casualidad, no en vano el director fue el anodino Tom DeSimone, que se empezó en el cine en funciones de montador de programas infantiles y educativos, para luego dirigir diversos filmes porno de temática gay. Su paso por el cine 
Linda Blair haciendo gala de sus dotes para el género
convencional fue sin pena ni gloria, siendo responsable de "Angel 3", último capítulo de la saga 
protagonizada por la muchacha metida a prostituta y ángel vengador, cuyas dos primeras entregas tampoco es que fueran gran cosa. Ya en los noventa sería uno de los directores fijos de la teleserie "Quan és fa fosc", estrambótica coproducción entre la TV3 catalana y la Lorimar americana, en la que un juez impartía justicia de día y dictaba sentencias ejecutorias de noche. Tiene un hermano gemelo que se dedica a la actuación."Hell night" queda pues como su mejor aportación en el mundo audiovisual; una película en apariencia simple, muy del montón, pero que tiene destellos de buen cine de terror. Bastantes años después, un "freaky" llamado Rolfe Kanefsky dirigió "El libro del Mal", intento de realizar una especie de secuela oficial de esta película, pero finalmente optó por obviar tales intenciones y hacer algo distinto de lo inicialmente pensado, quedando una comedia autorreferencial, que presagia éxitos posteriores tipo "Scream" y similares.

Cartel anunciador de la secuela oficial de "Hell night", proyecto que finalmente no se llevó a cabo



lunes, 19 de agosto de 2013

SCALPS


Fred Olen Ray debuta como director a finales de los setenta, mediante el filme "The brain leeches", pero diversos problemas hacen que la película quede sin distribución. Más suerte correrá su segundo trabajo tras las cámaras, "The alien dead", una muy modesta película de extraterrestres invasores y zombies, protagonizada por Buster Crabbe, el intérprete de los seriales de Flash Gordon en los años cuarenta y que Ray rescató del limbo para darle una nueva, y última, oportunidad de salvar el mundo. Se trataba de rodajes hechos con muy poco presupuesto, con actores no profesionales o veteranos que accedían a la participar en la película como consecuencia de la naturaleza de fan fatal del género de su director. Antes de acceder a tomar posiciones de cierta importancia dentro de la serie B ochentera, Olen Ray afrontó el rodaje de "Scalps", su última aportación al cine de terror de tono más guerrillero.

"Scalps" es un buen ejemplo de los planteamientos sobre los cuales este buen hombre sustenta su labor como director y productor: un uso desmesurado del diálogo intrascendente, con objeto de rellenar cuanto más metraje mejor, más que nada porque no hay mucho dinero para efectos especiales, que hay que guardar para el final o para momentos muy puntuales; el reciclaje de elementos y decorados, propios o ajenos y su tendencia a imprimir un ritmo muy lento a sus películas que, aún siendo cortas, pueden hacerse muy largas y desesperantes. 
La película relata las desdichadas peripecias de unos estudiantes de arquelogía que, más preocupados por el
Careta del indio cabroncete
bebercio y el folleteo, acaban excavando en el sitio equivocado, provocando el cabreo del espíritu de un antiguo hechicero indio, que toma posesión del cuerpo de uno de los estudiantes, el cual dará buena cuenta de los otros...
Y ya está, este es el argumento de base de la película; a partir de aquí deben introducir los tres elementos anteriormente enunciados. Los actores hablan por los codos, de nimiedades, siendo interrumpidos por algún ruido o sombra que indica que yace un peligro ancestral. Cuando éste hace acto de presencia lo hace a través de un tipo vestido con una túnica y que lleva una máscara de león (¿?) que hace como una especie de mueca de asco, retorciendo la boca de una forma rara, rara, pero muy rara. Como ala parecer la cosa no debía impactar lo suficiente, Olen Ray complementa las apariciones de este sujeto mediante otras apariciones de un enmascarado, este sí, con una careta de indio de ojos fulgurantes, que aparece y desaparece en plan subliminal.
Los actores...Bueno, digamos que cumplen con los mínimos exigibles en este tipo de productos, pero cabe reseñar que en los primeros minutos de metraje, y haciendo de profesor, aparece Kirk Alyn, primer actor que ejerció el rol de Supermán en los seriales de los años cuarenta, y es que Olen Ray es un apasionado de los seriales y del cine barato más clásico. En  una aparición especial puede verse al mítico Forrest J. Ackerman, director de la mítica revista "Famous monster of filmland", una de las revistas de cabecera de los fans americanos en los años sesenta y setenta, y que aquí no tiene reparos en hacer propaganda de uno de sus libros de la forma más descarada que puedan llegar a imaginarse, además de mirarle el culo a la actriz que hace de secretaria sin reparo alguno. Al final, en los títulos de crédito, llega a anunciarse una secuela que, por motivos desconocidos, nunca se materializó.
Careta del león que aparece en momentos puntuales de la película, sin venir a cuento


domingo, 18 de agosto de 2013

HUGO GERNSBACK

Como complemento a la anterior reseña, inserto aquí un par de fotografía relacionadas con la faceta como inventor de Hugo Gernsback. Se trata de dos de sus inventos más singulares, unas gafas "televisivas" y el llamado "The isolator". 



El "isolator" de Gernsback, presumiblemente llevándolo él mismo, en una demostración práctica

El propio Hug Gernsback portando las gafas "televisivas"

WONDER STORIES (1929-1936)

Para los amantes de la ciencia ficción escrita, la "Biblioteca del laberinto" es casi una cita obligada para descubrir pequeñas grandes obras maestras del género. La última perla salida de esta editorial es una recopilación, realizada por el propio alma mater de la editora, Francisco Arellano, de un total de catorce historias pertenecientes a la revista "Wonder stories", publicación fundada por el pionero Hugo Gernsback en 1929 tras ser vilmente apeado, por sus propios "socios", de la dirección de la mítica "Amazing stories", por él mismo fundada a principios de los años veinte. En esta recopilación se dan cita lo mejor de la ciencia ficción de aquel periodo, escritores que estaban en algunos casos librando sus primeras batallas con la máquina de escribir, pero que luego tendrían un papel fundamental en el desarrollo del género, caso de Edmond Hamilton, Eando Binder o John Wyndham. También podemos encontrar a autores como Clark Ashton Smith, o al malogrado Stanley G. Weinbaum, cuya prematura muerte, por culpa del cáncer, nos dejó sin una de las voces más decidamente rompedoras y entregadas a la ciencia ficción. En resumidas cuentas, una obra que demuestra que, por mucho que los tiempos avancen que es una barbaridad, los argumentos y las intenciones se mantienen. Los llamados "clásicos" son, en ocasiones, de una aplastante modernidad.
Hug Gernsback, en su vejez, a la par de sus funciones como editor de revistas, también ejerció como escritor























 

DOCTOR MORDRID

La Tierra es el escenario donde va a tener lugar la lucha entre dos poderosos hechiceros; uno de ellos es Mordrid, centinela de nuestro planeta y de todos sus habitantes, mientras que el pérfido Kabal, escapado de su confinamiento en un planeta prisión, está decidido a todo para destruirla. En mitad de todo este berenjenal una agente de policía y los huesos de un Tiranosaurus Rex que vuelven a la vida con muy malas pulgas...
Tras el sorprendente éxito de "ReAnimator" (1985), su productor, Charles Band, al frente de la Empire Pictures, vivió un periodo de gloria, logrando colocar sus películas en los cines y presentando títulos inolvidables como "ReSonator" o "Dolls". Pero nada dura eternamente, y una serie de desafortunadas inversiones, así como un cambio en las estructuras industriales del cine de bajo presupuesto, les pillaron con el paso cambiado. Resultado: la Empire se fue al garete, pero ello no significó que Band se quedara de brazos cruzados, ya que pronto pudo sobreponerse montando otra compañía, la Full Moon Entertainment, que en líneas generales seguiría defendiendo las mismas premisas que su antecesora, pero distribuyendo directamente sus películas en vídeo, sin pasar por los cines. En una primera etapa, bajo los auspicios de una "major" como la Paramount, la Full Moon pudo colocar sus productos de forma amplia y sin problemas, hasta que a mediados de los noventa se rompió el acuerdo, circunstancia que hizo que a día de hoy la empresa se mantenga de forma muy modesta, sobreviviendo a base de realizar secuelas extremadamente baratas de sus títulos más señeros, caso de "The puppet master" o "Demonic toys", que han llegado incluso a mezclarse.
"Doctor Mordrid" no pertenece al grueso de títulos destacables dentro de la primera etapa de la Full Moon.
Imagen del Dr. Extraño marveliano
No es ni "Subespecies" (1991), ni tampoco "The puppett master" (1989); por no alcanzar no alcanza ni a "Juguetes asesinos" (1992), y eso que estamos hablando de una de las peores, junto a la paupérrima "Semilla negra" (1992), que tiene el honor de ocupar el primer puesto en la clasificación. Se trata, ni más ni menos, de una versión pirata del "Doctor Extraño" de los tebeos de la Marvel, que el guionista C. Courtney Joyner recicla muy malamente, para que luego la pareja de directores formada por el mismísimo Charles Band, factótum de la compañía, y su padre, el venerable Albert, lo redondeen todo con una puesta en escena insulsa, de telefilme, salvada por algún instante medianamente conseguido, como el del esqueleto de tiranosaurio redivivo gracias a las artes del malogrado David Allen, discípulo del gran Ray Harryhausen, y por aquel entonces en nómina de la Full Moon
Las interpretaciones están todas a un nivel francamente ínfimo; Jeffrey Combs, el inolvidable Dr. West de "ReAnimator" y secuelas está para que le den una paliza de lo que sobreactúa. La guapa Yvette Nipar se desenvuelve bien, pero su papel no da más de sí. El único que se salva de la quema es Brian Thompson, actor especializado en roles de villano (con esa cara...) y que se limita a componer un rol de hechicero malvado muy de manual, de manual de patio de colegio...  




sábado, 17 de agosto de 2013

GUERRA MUNDIAL Z

Una pequeña decepción, eso a supuesto para un servidor de ustedes la tan esperada adaptación de la excelente novela de Max Brooks. En cierta medida, el hecho de ser una película producida e protagonizada por Brad Pitt ya era señal de que algo no podía funcionar, de que el estátus de estrella de Pitt haría que algo se perdiera por el camino. Ciertas informaciones apuntaban a la escasez de sangre e higadillos, así como a las presiones derivadas de una rodaje algo complicado, que provocaron el retraso de su estreno, que se produjo casi un año después de lo inicialmente previsto, así como que se agriaran sobremanera las relaciones entre Pitt, productor del cotarro, y el director, Marc Foster, que pese a todo no fue apeado de la producción y pudo rodar escenas nuevas y arreglar lo que, según algunas fuentes, no funcionaba en un primer montaje ofrecido a los mandamases de la Paramount.
Vistos los resultados, "Guerra Mundial Z" es una película con un arranque muy potente, pero que se va desinflando a medida que avanza el metraje, algo también muy evidente en las apariciones de la familia del protagonista, faltas de intensidad y consistencia dramáticas. Si bien el filme posee momentos de muy alto voltaje, como los episodios ambientados en Corea del Sur e Israel, luego entra en una espiral descendente, que la convierte en una (mala) copia de "28 días después" o su secuela, "28 semanas después". Alguien dirá que es cine de zombies para intelectuales y gafapastas, pero George A Romero o Zack Snyder demuestran que, con ciertas dosis de contundencia, tampoco se pierde nada, y se gana mucho. Con todo, la cosa ha funcionado bastante bien en taquilla, por lo que ya empieza a hablarse de una franquicia en ciernes...Veremos cómo evoluciona. La franquicia, digo, no la epidemia. La epidemia de zombies "light".
Portada de la edición española del libro de Max Brooks, editado por Almuzara

PIRAÑACONDA

Auspiciada por el manto protector del legendario Roger Corman, que ejerce funciones de productor ejecutivo, "Pirañaconda" es una más de las cerca de ciento cicuenta películas que jalonan la filmografía de Jim Wynorski, realizador estadounidense nacido en 1950 en Nueva York. Auténtico hombre orquesta dentro del cine barato, Wynorski ha hecho prácticamente de todo en el mundo del cine, desde guionista a productor, llegando a actor, compositor de bandas sonoras y, llegando el caso, diseñador de vestuario, algo sorprendente teniendo en cuenta que ha realizado diversas incursiones en el cine erótico, merced a sus colaboraciones con el canal Playboy. El hecho de que Corman apadrine este filme no es casualidad, Wynorski creció mamando cine de serie B de los cincuenta, casi inyectándoselo en vena. Otra de sus particularidades, que comparte con otros colegas del cine de segunda, caso de Fred Olen Ray o David DeCoteau, estriba en el uso de seudónimo para enlatar algunos de sus trabajos: en su caso es el de Jay Andrews.
Volviendo a la película que nos ocupa, "Pirañaconda" es un divertimento no demasiado perjudicial para la salud del cinéfilo más encallecido. El filme tiene diversas escenas absurdas, no se toma muy en serio, lo que es muy de agradecer, y uno puede disfrutar de las presencias estelares de un Michael Madsen muy de vuelta de todo, que tras ser casi un abonado al cine de Tarantino, parece ahora retirado en el seno de las películas de serie B, donde despliega sus recursos de eterno, pero simpático, pasota de la interpretación. En otro plano tenemos a Rachel Hunter, modelo australiana que durante algunos años ocupó las portadas de la prensa del corazón por su matrimonio con el cantante Rod Stewart. Tras su divorcio, Rachel inició una carrera como actriz, pero siempre se ha mentenido dentro de las coordenas del cine de bajo presupuesto, no ya económico, sino intelectual.
En resumidas cuentas, "Pirañaconda" es una película perfecta para pasar una tarde de domingo, echarse unas risas y olvidarla al cabo de un rato. Un pasatiempo, sencillamente.

viernes, 16 de agosto de 2013

VICTUS

Albert Sánchez Piñol es un escritor más conocido en tierras catalanas, aunque algunos de sus libros han contado con ediciones en lengua española, caso de la presente, enmarcada dentro de lo que es la novela histórica, como dos de sus anteriores trabajos, de índole fantástica, "Pandora al Congo" ("Pandora en el Congo") y "La pell freda" ("La piel fría"). En este punto debo reconocer que desconozco si su libro de relatos "Tretze tristos tràngols" cuenta con edición en castellano, aunque debo decir de antemano que es quizá el que menos me gusta de todos ellos, aunque suele ser habitual cuando se trata de compilaciones de relatos cortos, no todos pueden ser buenos ni mantener el mismo grado de calidad.
"Pandora al Congo", su segundo libro, fue en su momento todo un descubrimiento para mí. Disfruté como un enano con su lectura, sensación ésta que volvió a repetirse con "La pell freda". Tras el traspiés que supuso, a mi modo de entender,  "Tretze tristos tràngols", pero es que con "Victus" hay que quitarse el sombrero.
Dejando de lado su trasfondo político e histórico, "Victus" es una excelente narración de aventuras, guerras y descubrimientos. La potencia narrativa de Sánchez Piñol hace que seamos testigos del asedio de Barcelona, que el autor narra con pulso maestro, sintiendo las grandezas y las miserias de la existencia de su protagonista, Martí Zuviría. La novela nunca decae, es más, va ascendiendo posiciones hasta llegar a un tramo final absolutamente apoteósico. En resumen, si quieren leer algo INOLVIDABLE, per además SOBERBIO este es su libro, no ya de necesaria lectura, sino directamente OBLIGADA.
Ya sé, soy un exagerado, pero en verdad merece la pena.

DRIVE

Antes que nada debo decir que no tenía demasiadas ganas de ver una película como "Drive", más que nada porque la gente de la que oía comentarios positivos tirando a exagerados eran en su gran mayoría del gremio gafapasta, y ya se sabe que son una especie de la que hay que huir como de la peste bubónica en la Edad Media. Una vez vista, puedo afirmar que es una película visualmente impactante, con una banda sonora que envuelve a la perfección las imágenes urdidas por el danés Nicolas Winding, cineasta nórdico que parece haberse ganado un lugar en el Olimpo de los realizadores para ciertos sectores de la crítica y el público. Las interpretaciones rayan a gran altura, destacando la del protagonista, Ryan Gosling, y ese pedazo de actor que es Bryan Cranston. Hasta Albert Brooks está bien, y eso que cuando ejerce de director y actor suele ser de pronóstico reservado. Y tampoco debemos olvidarnos de la británica Carey Mulligan, aquí sensacional.
El problema de "Drive" radica en que se parece en exceso a un "thriller" de finales de los setenta, de título muy similar. Las intenciones de ambos directores, en aquel caso un Walter Hill de siempre poderosa narrativa, son diferentes, pero es indudable que sus figuras protagonistas se complementan. Son solitarios por naturaleza, parcos en palabras y solo se sirven de la violencia si es necesario, como último recurso. "Driver", filme de Walter Hill, era un "thriller" seco, conciso, propio de la época; "Drive" también es hija de este nuevo milenio, gracias a una estética muy videoclipera pero que, al contrario que en otros casos, funciona de forma más rigurosa y sobria.
Una vez vista, debo afirmar que "Drive" me ha gustado, que es un filme que recomiendo vivamente...Pero si me dan a elegir prefiero "Driver". Más que nada porque uno es más de narradores, caso de Walter Hill, que de estetas de la imagen, caso de Winding, que no creo que lleguen realmente a ofrecer nada más que preciosistas imágenes bañadas en luces de neón. De momento, y en su nuevo proyecto, mantiene el protagonismo de Gosling, pero cambia los coches por motocicletas...Qué quieren que les diga. Pues no. A ver, para gustos los colores, y para luces de neón, los anuncios de colonia navideños.

jueves, 15 de agosto de 2013

ED WOOD

Considerado oficialmente como el peor director de la Historia del Cine, y situando su película "Plan 9 del espacio exterior" como la peor película de la Historia, Ed Wood Jr logró, una vez fallecido, en 1978, a los 54 años, un grado de culto y aceptación cinéfila que en vida siempre le fue negada.
Trabajando como chico de los recados en los Estudios Universal, Wood fue testigo directo de la trastienda hollywoodiense, conociendo, por ejemplo, los desmanes de los cómicos Bud Abbott y Lou Costello, tan simpáticos delante de la cámara como tremendamente hijoputas tras ésta. Pero si había algo que el bueno de Ed Wood adoraba era el cine clásico de terror de la Universal, en especial a Bela Lugosi, al cual conoció en su tramo final, cuando las drogas y las terribles consecuencias derivadas de su abuso determinaron que su carrera fuera cayendo en picado...
El filme de Tim Burton es una reconstrucción bastante fiel de la vida y época de Ed Wood, así como una radiografía de sus particulares métodos de trabajo. Algún que otro comentarista apunto que Burton no se mostró muy interesado en adentrarse en la parte más oscura del personaje, pero la verdad es que sí queda bastante claro que Lugosi es el reverso de lo que le sucedió posteriormente al propio Wood, cuyo abuso de las drogas y el alcohol mermó muy mucho sus, casi nulas, posibilidades de ascender a algo más que un simple y llano manufacturador de engendros de ciencia ficción erótica, o de terrores de cuarta categoría. Por otro lado, tal y como apunta la película, y pese a su total veneración, Wood se aprovechó
El auténtico Ed Wood
cuanto pudo de Lugosi, beneficiándose del hecho de que el actor se hallaba del todo deshauciado y, por consiguiente, podía pagarle un sueldo de miseria, o hacerle trabajar cuando su salud apenas permitía sostenerse en pie y en condiciones de interpretar una escena, con resultados entre patéticos y risibles.
"Ed Wood", película, es una de las grandes obras de su director; una muestra de su fijación por los inadaptados sociales que, al final, aunque en este caso sólo en apariencia, logran obtener la victoria. Ed Wood sí obtuvo su justa recompensa, aunque no de la forma que muy probablemente él hubiera deseado, mientras su adorado Orson Welles, una vez muerto, saboreó las mieles de la suprema inmortalidad, en su caso se convirtió en figura de interés para amantes del cine bizarro y malo, para freakys en busca de las imágenes estrambóticas. Así, por ejemplo, en el momento de su estreno, se produjo una recuperación de buena parte de su filmografía en VHS, que luego ha venido a recuperarse en lujosa edición en DVD. En 2003 el director Sam Firstenberg (director de películas como "El guerrero americano" y varias de sus sucesivas secuelas, con o sin Michael Dudikoff) recuperó un viejo guión no filmado de Wood para trasladarlo en imágenes, en un proyecto que nació maldito ya desde su misma concepción; el filme apenas conoció distribución digna de tal nombre y hoy por hoy hasta se duda de su existencia.

En este filme, Wood pudo poner sobre el tapete sus fijaciones personales: vestirse de mujer y los jerseys de angora



Acabo insertando las portadas de ediciones en DVD de sus títulos más señeros, "Glen or Glenda", su debut en la dirección cinematográfica, y cuyo pase ante unos ejecutivos de la Paramount a punto estuvo de darle un síncope a algunos de ellos y la, para ciertos círculos, mítica "Plan 9 del espacio exterior", su "obra maestra", en la que utilizó insertos filmados de un Bela Lugosi moribundo, pero que aún así se mantenía firme en su sabido punto y final. Indicar que para estas ediciones digitales, se realizó un proceso de coloración por ordenador...Ni los clásicos del cine más mazmorril se escapan de las desidias mercantilistas.
Según parece, la película de Sam Firstenberg era básicamente un remedo en color de esta película, aunque otros hablan de un guión inédito de Wood...Sea como sea, y hasta que no se arreglen los problemas legales que provocan su nula disfusión, nunca llegaremos a saberlo con certeza.



miércoles, 14 de agosto de 2013

CYBORG

En 1986, la entrañable peña que dirigía la Cannon Films compró los derechos para hacer un largometraje basado en los juguetitos de "Masters del Universo". Tan seguros estaban de dar el pelotazo en taquilla, que realizaron planes para filmar una secuela incluso antes de tener la primera parte lista para su estreno en salas. Como todo el mundo sabe, "Master del Universo", interpretada por el sueco Dolph Lundgren y dirigida por Gary Goddard, se pegó una buena castaña comercial...
Con unos decorados recién hechos y sin usar, resultaba necesario el hacer algo para sacar provecho. A tal fin se encontraron con un libreto original de Kitty Chalmers, y se lo dieron a uno de sus directores más solventes, por barato, el hawaiano Albert Pyun. Este buen hombre, de filmografía plenamente asentada en los parámetros de las serie B y Z más autoconvencidas, y que llegó a filmar un "Capitán América" (1991), que algunos fans del personaje aún recuerdan con un escalofrío en la espalda, se hizo cargo de este "Cyborg", convirtiéndolo en un vehículo para el lucimiento de un Van Damme que estaba a un paso de abandonar el cine de acción modesto para pasar a vivir un lustro de éxito gracias a títulos tan señeros como "Doble impacto" (1991), "Soldado universal" (1992) o "Blanco humano" (1993). Con todo, los mandamases de la productora no se sintieron muy satisfechos con la labor de Pyun, que fue apartado de sus funciones al poco de ver un primer montaje del filme. El propio Van Damme, secundado por su fiel colaborador, Sheldon Lettich, rodaron escenas adicionales (básicamente un par de secuencias de lucha medianamente espectaculares, pero muy efectivas visualmente) y cambiaron un tanto las líneas argumentales del guión original de Chalmers.
¿Los resultados? Bien, puede decirse que "Cyborg" recupera el aroma de títulos como "Mad Max 2", por su ambientación postholocausto nuclear, pero bebe más de los diversos derivados italianos que no del original australiano. Aún siendo de Van Damme, es muy posible que sus detractores la tengan en mayor grado de consideración; aquí está más comedido en sus habituales muestras de egolatría, componiendo un personaje parco en palabras, hierático en su expresividad facial, una especie de samurai que asume su condición de héroe más a su pesar, aunque al final lo hará plenamente convencido. Como curiosidad indicar que los nombres de los personajes son marcas de diversos instrumentos musicales.
Por último,dos detalles: si un día se lo encuentran en la calle, nunca le hablen a Albert Pyun de ésta película...Se ofende un montón, y eso que los poco duchos en su filmografía la siguen situando entre sus preferidas. El otro es que existe una secuela, "Cyborg 2", protagonizada por una jovencísima Angelina Jolie, que prácticamente no guarda relación alguna con su predecesora, y que es más mala que pegar a un padre... Avisados quedan. Aquí abajo les pongo una foto de la carátula en DVD de la citada secuela que, repito, es del todo desdeñable.
Con todo, y a pesar de ser un pestiño, la Jolie sale bastante guapa, pero con los años no ha mejorado como actriz...