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miércoles, 26 de febrero de 2014

LA ISLA DE LOS EONES (MISCELÁNEA 1)

La editorial madrileña "La biblioteca del laberinto" prpsigue con su intención de realizar unas "obras completas" del escritor estadounidense Rober E. Howard. En este volumen, primero de un proyecto de tres, se pretende realizar una recopilación de relatos dispersos, la mayoría de ellos editados muchos años después de la muerte del creador de Conan, acaecido en 1936 a los treinta años de edad. 
La figura, entre gigantesca y trágica de Howard, se engrandece todavía más al ver su inagotable fuerza creativa, que le llevó a ser uno de los más valorados escritores dentro de la literatura popular. Precisamente fue eso, el no poder dejar de lado el hecho de no poder superar su condición de escritor de revistas de literatura de evasión, uno de sus grandes frustraciones personales, que confluyeron en un magma de circunstancias personales difíciles que provocaron que tomara la drástica decisión de acabar con su vida. 
Junto con H.P. Lovecraft y Clark Ashton Smith, Robert E. Howard fue uno de los puntales de la mítica revista "Weird tales". A diferencia del primero, que siempre se tomó el oficio de escribir con cierto grado de indolencia, Howard fue un profesional versátil, que se adaptaba a las necesidades de las publicaciones para las que trabajaba, fueran cuales fueran sus temáticas, aunque las aventuras épicas, el "western" y la fantasía fueron sus tres espacios referenciales, sin obviar sus incursiones en el género de terror y alguna que otra salida hacia la ciencia ficción, destacando la inacabada "Almuric" como una de sus aportaciones más importantes. Por tocar hasta cultivó el llamado relato de "advertencia", que narraba historias, basadas en hechos reales, con el fin de poner de manifiesto o criticar ciertos aspectos de la sociedad de la época. 
La muerte de Howard dejó un sinfín de relatos por acabar; algunos de ellos cayeron en manos de su representante y albacea literario, Otis Klein, que realizó un verdadero desastre. A ello hay que sumar los cambios, alteraciones y mil y una versiones de Conan, que dejaron de lado la naturaleza aventurera del personaje, adoptando la postura de convertirlo, las más de las veces, en un armario ropero sin mayor virtud que el rebanar cabezas y poco más. No ha sido hasta fechas muy recientes, con motivo del centenario de su nacimiento, que se ha realizado una edición del personaje sin adulteraciones, como Crom manda. 
Así pues, este primer volumen de la obra dispersa de Robert E. Howard es una ocasión perfecta para acercarse a un autor de existencia triste y autodestructiva, pero que dejó aportaciones básicas para todos los géneros que tocó. 
  

martes, 25 de febrero de 2014

EL HABITANTE DEL LAGO (Y OTROS INDESEABLES VECINOS)

En 1961, un muchacho inglés, de apenas quince años de edad, llamado Ramsey Campbell, envió un puñado de sus relatos de tintes lovecraftianos ni más ni menos que al editor de la Arkham House, August Derleth. Derleth, si bien se mostró algo reacio a publicarlos tal y como estaban, aduciendo que eran pastiches, supo ver en aquel muchacho un potencial que, bien dirigido, podía dar lugar a una obra y, yendo más lejos, a un carrera literaria de largo recorrido. Convenientemente guiado, el joven Ramsey Campbell vería el fruto de sus esfuerzos recompensado con la publicación, en 1964, de este "El habitante del lago", obra que daría el pistoletazo de salida a una trayectoria de primer nivel dentro del género de la fantasía y la ciencia ficción. 
Coincidiendo con la celebración de los cincuenta años de la publicación del volumen, la editorial madrileña "La biblioteca del laberinto" ha reeditado el libro, incluyendo las primeras versiones, muy influenciadas por la narrativa lovecraftiana, pero que, siguiendo la tutela de Derleth, entregado conservador del legado del escritor de Providence, se convirtieron en algo nuevo, muy deudor de su fuente de inspiración, faltaría más, pero reflejo evidente de que la imaginería de H.P. Lovecraft podía dar mucho juego en manos de escritores capaces y dispuestos a innovar con el material de partida, que es de lo que se trata.
"El habitante del lago" se convirtió en el primer libro con material inédito basado en la obra de Lovecraft publicado en cinco años, despertando de nuevo el interés en su obra y, lo que es más importante, en su legado.  
Un libro francamente muy recomendable. 

MONUMENT'S MEN

Con la Segunda Guerra Mundial entrando en su recta final, el profesor Stokes convence al presidente Roosevelt para que cree una división de especialistas en arte, con el objetivo de salvaguardar las obras de arte que se han perdido por culpa de los bombardeos así como del expolio llevado a cabo por los nazis, con vistas a cumplir las órdenes de Hitler, que pretende crear un gran museo, donde aglutinará todas las piezas artísticas robadas tanto en colecciones privadas, de judíos en su gran mayoría, como de museos. Stokes reúne a un equipo de expertos de primer orden, muy duchos en tareas de despacho o museísticas, pero poco dados a trabajar en pleno campo de batalla...
Entretenida cinta que narra un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial, relacionado con una brigada que creó el ejército estadounidense, con vistas a salvaguardar el patrimonio artístico, no ya de los bombardeos, sino de las garras de Hitler, que ansiaba crear un gran museo con el material expoliado. Este grupo, conocido como los "monument's men", realizó una extraordinaria labor de conservación y rescate, jugándose la vida en más de una ocasión. 
Clooney, en su faceta de actor y director, realiza una película que quizá algunos considerarán superficial, en el sentido de que, lejos d ela grandilocuencia épica de, pongamos por caso, un "Salvar al soldado Ryan", adopta un posicionamiento más distendido, menos solemne, acercándose al estilo de títulos como "Los violentos de Kelly". Pero el hecho es que la película no descuida su misión de reivindicar el papel de este grupo de hombres y mujeres, aunque lo hace de manera simple, pero muy efectiva, sin caer en discursos que podrían haber sido tachados de demagógicos. El mensaje del filme es claro: quien pierde su cultura, lo pierde todo, y está condenado a desaparecer, pero el director de "Confesiones de una mente peligrosa" y "Buenas noches y buena suerte" lo hace cuando toca y nunca en un tono elevado, dejando claro que el objetivo básico de esta película es ofrecer una cinta bélica con toques de humor muy efectivos que, si a la que hay que encontrarle un "pero", es que algunos de sus personajes están dibujados de forma un tanto superficial, como muy de pasada, con lo cual se pierde cierto grado de implicación con ellos a lo largo de dos horas, por lo demás, muy bien resueltas. 

jueves, 20 de febrero de 2014

LA LLAMADA DE CTHULHU

Le corresponde a la Editorial Alianza, mediante su colección de bolsillo, ser la responsable de haber iniciado en España las ediciones, convenientemente ordenadas, de la obra completa de H.P. Lovecraft (1890-1937). La punta de lanza es "Los mitos de Cthulhu", recopilación de relatos vinculados a la obra lovecraftiana, tanto anteriores, como realizadas durante y después del fallecimiento del malogrado escritor estadounidense, en una edición elaborada, y prologada, por el gran estudioso Rafael Llopis. Dicho libro, que ha sido editado y vuelto a editar en muchas ocasiones, desde 1969 hasta hace bien poco, la última edición es de 2011, ejerció, como ya he indicado, de mascarón de proa para Alianza, que realizó una extraordinaria labor de edición, posteriormente continuada por editoriales como Edaf o Valdemar, ésta última en una serie de dos gruesos volúmenes que resumen la obra completa de Lovecraft. 
En 2012, Alianza sacó a la venta esta antología, que puede entenderse como una recopilación destinada a todos aquellos no inciados en la prosa lovecraftiana, pues se reúne una selección de once relatos. Algunos de ellos son de lo mejor escritor por su autor, aunque uno hubiera añadido al menos un par más, "El modelo de Pickman" y "Herbert West, reanimador", aunque sí incluyen piezas magistrales como "Aire frío", "El extraño" y el relato que da nombre al volumen, "La llamada de Cthulhu", pieza básica por cuanto viene a ser el detonante de todo el ciclo de historias centradas en dicho, y ficticio, dios primigenio que habita en las profundidades del Océano Pacífico. 
Por último indicar que, para completistas de habla catalana, la editorial Laertes publicó un año antes otra antología bien recomendable, "La crida de Cthulhu", de nuevo con "la llamada de Cthulhu" como relato principal, aunque luego mantienen distancias con la edición recopilatoria de Alianza, con otros relatos de Lovecraft, como "El color que venia de l'espai" o las escalofriantes "Dins la cripta" o "Les rates a les parets". Pero tampoco conceden espacio a "El modelo de Pickman", aunque también la considero una recopilación bien recomendable si uno domina la lengua catalana y la prefiere para acercarse a Lovecraft y su inimitable forma de acercarse al terror y la ciencia ficción. 
En Valdemar, podemos hallar algunas recopilaciones también muy interesantes, y a un precio bastante aceptable, pues pertenecen a su colección de bolsillo, "El club Diógenes". En ella podemos citar los dos volúmenes de "Cuentos de los Mitos de Cthulhu", que puede considerarse una especie de gran apéndice de la magna compilación de Llopis, en la que se dan cita lo mejor de lo mejor de todas las épocas del género, desde la primigenia lovecraftiana, de nuevo con "La llamada de Cthulhu", pasando por Fritz Leiber, Ramsey Campbell, Clark Ashton Smith y Robert E. Howard. Dichos volúmenes se editaron en 2007.
Ya en 2011, se editó "Nuevos cuentos de los Mitos de Cthulhu", edición de una recopilación orginalmente edititada en 1980 en países anglosajones, en los cuales, además de Ramsey Campbell, escritor británico muy vinculado a lo lovecraftiano, como veremos en un próximo artículo, pueden destacarse las presencias de Stephen King, Brian Lumley o T.E.D. Klein. Muy recomendables
Y ya en 2014 nos encontramos con "Alas tenebrosas", antología editada en 2012 en territorios de habla inglesa, editada aquí por Valdemar en su exquisita colección Gótica. Un volumen que recoge veintiún relatos, de los más recientes basados, e inspirados, en la obra lovecraftiana. Decir que es sensacional es quedarse corto, pues posee una calidad indudable, aunque su precio sea un tanto prohibitivo, y en este caso también puedo decir que me quedo corto...

miércoles, 19 de febrero de 2014

DOLLS

David, divorciado, se encuentra de vacaciones por Inglaterra junto a su nueva compañera sentimental, Rosemary, y la peqaueña Judy, fruto de su primer matrimonio. Judy no se siente muy cómoda junto a Rosemary, pues ésta última es una mujer profundamente malcarada que no la tiene muy en estima. Como resultado de una tremenda tormenta, no tienen más remedio que refugiarse en la casa que habitan los Hartwickers, una pareja de ancianos encantadores, que dedican su tiempo a la fabricación de muñecos artesanales, que encandilan a Judy. Poco más tarde llegan otros tres afectados por el diluvio; se trata de Ralph, un hombre de negocios algo botarate, y un par de punkies, Isabel y Enid, quienes ocultan la intención de aprovechar la situación y robar en la gran casa. Ahora bien, los Hartwickers, en apariencia, son unos ancianos sencillos, que dedican su tiempo a la artesanía...Pero que poseen una fórmula que les permite que sus muñecos cobren vida. La noche será larga, muy larga...Y para algunos de los recién llegados, se hará eterna. 
Casi sin tiempo a descansar tras filmar "ReAnimator" (1985), y a punto de asumir la realización de otra adaptación de Lovecraft, la inferior, pero no por ello despreciable, "ReSonator" (1986), Stuart Gordon se hizo cargo de esta película "made in Charles Band", filmada cuando su Empire Pictures parecía ir disparada como un cohete, produciendo series B en tierras italianas, a velocidad supersónica, como si no hubiera un mañana. Que lo hubo, al menos hasta que "Robot Jox" (1990) lo despertó con una buena bofetada en forma de quiebra y hundimiento.
"Dolls" (1986) es una pequeña gran joya del cine de género fantástico; pese a ser filmada con un  presupuesto escaso, con unos tiempos de rodaje muy, pero que muy, estrechos, Gordon dió lo mejor de sí, ofreciendo una película inolvidable, ejemplo de sus indudables virtudes para el rodaje de producciones baratas, aunque algunos críticos le hayan despreciado por ello. Gordon, como todo profesional que se precie, tiene sus picos altos y bajos, sus obras mejores y peores. Es posible que en los noventa sus incursiones en películas de mayor empaque, caso de "Fortaleza infernal" (1992), se saldaran con resultados no del todo satisfactorios, pero películas como "Space truckers" (1996) demuestran que es un realizador honesto consigo mismo y con el espectador. 
Sabedor de ello, Charles Band lo tuvo, al menos durante una época, como su director "estrella", en el sentido de que le otorgaba los proyectos de mayor envergadura. Pese a los problemas que supuso "Robot Jox", Band confió en él cuando, de las cenizas de Empire, fundó la Full Moon. Gordon se mostraría fiel con el productor, director y guionista, al menos hasta después del rodaje de "Castle freak" (1995), otra aportación a las adaptaciones lovecraftianas que, a día de hoy, sigue inédita por estos lares, incluso en formatos domésticos, y eso que contaba con Jeffrey Combs y Barbara Crampton, la mítica pareja de "ReAnimator" y "ReSonator". 
Pese a funcionar razonablemente bien a nivel comercial, Band no concentró sus esfuerzos en crear una franquicia alrededor de "Dolls", dejando que la idea durmiera el sueño de los justos hasta 1989, cuando produce "La venganza de los muñecos" (1989), bajo la batuta de otro "Band man", David Schmoeller. Tanto es así que, en las posteriores secuelas de dicha película, Band otorgó el papel de titiritero, André Toulon, a Guy Rolfe, veterano intérprete de la escena británica, que en "Dolls" compone al tan noble como escalofriante Gabriel Hartwickers, a modo de guiño cómplice. Rolfe pudo así, vivir una especie de segunda juventud profesional, al menos hasta su fallecimiento, ya casi nonagenario, en 2002. 
Filme de terror con unas gotas de cuento de hadas con mala uva, "Dolls" queda como la mejor muestra de las capacidades de sus responsables. Un Gordon que se hallaba en estado de gracia, un Band al que todavía no le había podido su lado oscuro y unos efectos digitales artesanales, memorables en su efectividad y, porqué no decirlo, belleza. 

lunes, 17 de febrero de 2014

A PROPÓSITO DE ROBOCOP (Y 2)

Pues este Sábado acudí raudo al cine, bueno a la multisala, con la intención de ver el remake de "Robocop" llevado a cabo por el brasileño José Padilha y, de este modo, ofrecerles una valoración de primera mano. Y he aquí la valoración.
Este nuevo "Robocop" (2014) no es una mala película, en el sentido de que ha caído en manos de un buen director, pero, cabe decirlo ya, tampoco es una película redonda. Lo peor que puede decirse de ella es que, como el noventa por ciento del cine comercial que hoy en día se estrena por estos lares, mayoritariamente americano, se olvida a los cinco minutos de haber sido visionada.
El principal problema del filme es que, por un lado intenta no insultar la memoria del clásico dirigido por Verhoeven en 1987, pero por el otro tampoco es que haya un esfuerzo por ofrecer algo que uno considere que marque la diferencia. El avance en efectos especiales, que podría haber sido explotado convenientemente, no luce como debiera, seguramente con la pretensión de ofrecer una visión "realista", pero el resultado es en exceso descafeinado, falto de verdadera personalidad. En este punto habrá que hacer caso a algunas de las informaciones que indicaban que Padilha no se sentía a gusto en la producción, pues los productores básicamente le dejaron de lado a la hora de tomar las decisiones. Así pues, Padilha ha sido en este caso un "mandado", que se ha limitado a rodar lo que se esperaba de él, esto es, una secuencias de acción vistosas, cierto grado de contenido dramático, pero cero de auténtica crítica ácida hacia una ciencia usada con malas intenciones, o al establecimiento de políticas neofascistas para controlar a la población. Lo que en Verhoeven era energía narrativa, mala uva temática,  en Padilha es sencillamente una mera ilustración, atractiva visualmente, no les quepa duda, pero por completo vacía de contenido.
Las interpretaciones...Joel Kinnaman resulta creíble en su papel, se nota que se lo tomó en serio y que creía muy mucho en el proyecto; dos veteranos como Michael Keaton o Gary Oldman imprimen su eficacia profesional a sus respectivos roles, nada que objetar. Abbey Cornish se esfuerza en dotar de credibilidad a su papel de esposa del agente Murphy, que en este remake gana en presencia e importancia, pero está mostrada con un abuso de clichés y tópicos que, en última instancia, pierde eficacia, resultando más un parche que no otra cosa.
¿Veredicto? Pues que la fórmula del remake tiene que ser repensada de inmediato; si Zack Snyder hizo un brillante trabajo con "Amanecer de los muertos" (2005), reformulando el "Zombie" (1978) de george A. Romero actualizándolo con suma inteligencia e ingenio, no puede hacerse uno de "Robocop" a base de cortar y pegar, de actualizar ciertas cosas, no con la intención de verlas desde otra perspectiva, si no con el claro objetivo de que los temas peliagudos, "polémicos", sean obviados, dejados de lado, en favor del espectáculo puro y simple. El problema es que Padilha, en solitario o influenciado por el productor de turno, tampoco ofrece una película vistosa en este sentido. Todo suena a prefabricado, a refrito sin sal y sin apenas pimienta...Por mucho que abuses de un Samuel L. Jackson bordando el papel de presentador ultraconservador, al final más bien parece que esté de acuerdo con su discurso, más que criticarlo. 

viernes, 14 de febrero de 2014

A PROPÓSITO DE ROBOCOP (O CÓMO TOMAR EL NOMBRE DE PAUL VERHOEVEN EN VANO)

Aparte de ser el Día de los Enamorados, el contenido e intenciones de la cual no comentaré pues escapan a los intereses marcados en este blog (y porqué un servidor de ustedes le tiene más querencia a Sant Jordi, aún no teniendo maroma a la que regalar rosas y alguna que otra palabreja de ésas apasteladas) hoy es el día en que se estrena el tan cacareado, publicitado y ya sentenciado, remake de "Robocop" (1987).
Hablar de "Robocop" es hablar de una cinta que algunos de los que amamos, y hemos crecido casi al ladito mismo de un videoclub o de un magnetoscopio, tenemos como parte fundamental de nuestra memoria de cinéfilo aguerrido, a prueba de bombas.
Cierto es que posteriormente se hicieron dos secuelas ya de por sí bastante innecesarias, aunque la segunda de ellas contó con un guión de Frank Miller, convenientemente dulcificado (el original era un derroche violentista que provocó la reescritura del libreto por parte de otro guionista, Walon Green, que no acabó de pillar el tono), y la tercera rodada cuando la productora, Orion, estaba a un paso y medio, mejor dicho, a medio paso, de irse al garete. Después vinieron hasta una serie de televisión en imagen real, bueno, dos, otra en dibujos animados (que puede encontrarse en los chinos, pues la editó Filmax) y un tebeo, que sacó Marvel, aunque yo recuerdo con más cariño la edición que adaptaba la película, en blanco y negro, en aquellos gloriosos días de finales de los ochenta, y que compré en un kiosco de mi barrio, hoy en día ya desaparecido, pero donde fragüe mi interés por los cómics.
Entrando en harina, como algunos de los que tengan a bien leer este blog, el director de la película, el holandés Paul Verhoeven es uno de los directores fundamentales del cine fantástico, gracias a dos títulos seminales del género, como son "Robocop" (1987) y "Desafío total" (1990). La segunda de ellas ya fue víctima de una (per)versión lujosamente filmada con gran despliegue de medios y efectos especiales, pero Colin Farrell no daba el tono y uno siempre tuvo preferencia por aquella Sharon Stone zorrona, por mucho que la Jessica Biel también tenga su aquel, pero no es lo mismo. Len Wiseman, creador de la franquicia "Underworld" posee un gran don para la imaginería de ciencia ficción, pero esta adaptación no era, no podía, y por ello fracasó como fracasó, hacernos olvidar aquella primera versión del relato de Phillip K. Dick.
Los primeros comentarios con respecto a este "Robocop", filmado por el brasileño Jose Padilha, por otra parte un cineasta muy dotado para el cine de acción, indican que el estropicio se ha vuelto a producir, lo cual pone de manifiesto que este Hollywood de hoy ha perdido el norte de manera absoluta. Al ser incapaz de ser original, no tiene más remedio que confiar en ideas y planteamientos ya asentados en la sociedad actual, especialmente en aquella criada en los cómics y los videojuegos. La Marvel, que en los noventa no daba ni una y prácticamente en la quiebra, se salvó del desastre gracias a sus adaptaciones, siendo adquirida hace poco por la Disney, que de paso prepara nuevas entregas de "Star Wars", con Indiana Jones en el horizonte.
Cierto es que hay que darles un voto de confianza, y que será cuestión de verla para tener una opinión de primera mano, ajena a posibles contaminaciones e ideas preconcebidas. Pero creo, sinceramente, que ya sería hora de, en lugar de recrear la magia de los ochenta, mediante remakes sosos y faltos de sustancia, de intentar ir unos pasos más allá. Porque al paso que van son capaces de hacer una nueva versión de "Instinto básico" (1992)...Aunque si Catherine Trammell la interpreta Scarlett Johansonn a lo mejor en este caso sí les daría, no ya un voto de confianza, es que directamente les daría la urna.
En cualquier caso, dejen al bueno de Verhoeven en paz, al menos un rato...

JUGUETES ASESINOS

El Dr. Magrew se ha hecho cargo de un teatrillo de títeres, ya muy en decadencia; allí bajo la oscuridad de su laboratorio, prosigue las investigaciones del fallecido titiritero André Toulon, cuya fórmula para dotar de vida e inteligencia los títeres ha logrado poner de nuevo en funcionamiento. El problema estriba en que por un accidente ha perdido la movilidad de sus manos. La aparición de un muchacho con habilidades artesanales propicia que pueda recrear los muñecos...El problema reside en que su hija se enamora del chico, y de paso los muñecos, sueltos por el lugar, comienzan la escabechina...
Bajo el título de "Juguetes asesinos" se oculta ni más ni menos que una de las últimas secuelas de la saga de "The muppett master", iniciada en 1989 por David Schmoeller, la cual dio inicio a la nueva marca de producción de Charles Band, la Full Moon Entertainment. Pero las cosas, en 1998, eran muy diferentes para la compañía; la Paramount ya no estaba encargada de la distribución (en vídeo, porque los cines, ni olerlos) y ello significó que los medios disponibles, por decirlo finamente, eran muy limitados, por no decir directamente pobres de solemnidad, algo que ya iba bastante con el espíritu "ahorrativo" de Charles Band, sujeto bien poco dado a invertir dinero en sus películas, sean éstas sólo dirigidas o producidas o ambas cosas a la vez.
Ateniéndose a esta circunstancia, Band otorgó la película a David DeCoteau, todo un destajista de la serie B, que en ocasiones ha bordeado la serie Z sin demasiados problemas de conciencia o estilo, más que nada porque de lo primero creo que tiene poco y, de lo segundo, nada de nada. Realizador rápido, que en 2013 enlató ocho títulos y para el 2014 ya prepara, o tiene enlatados (que se sepa) cinco películas más, DeCoteau debuta como director en 1985 con "Working girls", pero será "Creepozoides" (1987), ya comentada en este blog, cuando se hará un "nombre" dentro del cine de bajo presupuesto. A partir de ahí, será un habitual de los videoclubes, gracias a títulos como "Las chicas de la fraternidad de la bolera" (1988), "Dr. Alien" (1989), así como con la tercera entrega de la saga de "The muppett master", que por motivos de distribución, se estrenó aquí haciéndose pasar por la segunda, en uno de esos líos de titulaciones tristemente ya habituales en España.
"Juguetes asesinos" es una película pobretona, no ya por el hecho de contar con un presupuesto prácticamente de tercera regional, o de unas interpretaciones lamentables, sino por el hecho de que su principal responsable tras la cámara, un DeCoteau que ocultó su identidad bajo el seudónimo de Victoria Sloan, uno de los más habituales cuando suele rodar rapidito y corriendo (que es la mayoría de las veces), no se molestó siquiera en que el conunto tuviera un punto de gracia e interés, o al menos algo de vida, quedando en una especie de intentona de hacer un tebeo en imágenes en movimiento, pero que no llega al nivel de un folleto mal ilustrado. Al no poder contar, desgraciadamente, con la buena mano de David Allen a los efectos especiales, pues ya se hallaba muy enfermo (de hecho moriría un año después), sus sustitutos echaron por tierra la herencia recibida, acometiendo una labor que sólo puede calificarse de penosa.
Pero pese a unos resultados tan nimios, tan decididamente lamentables, el dueto formado por Band y DeCoteau no tuvieron problemas en proseguir con sus desmanes, rodando dos secuelas más de la saga, ya del todo desdeñables, que no han tenido distribución en tierras españolas...En formatos domésticos, se entiende.

jueves, 13 de febrero de 2014

TRAMPA PARA TURISTAS

Un grupo de jóvenes, en pleno viaje de fin de semana por una zona boscosa de los Estados Unidos, tiene que pasar la noche en una antigua gasolinera, apartada de cualquier ruta conocida. En dicha casa, junto a la cual hay una especie de museo con maniquíes que recrean escenas históricas o de temática "western", vive un hombre solitario, en apariencia un nostálgico de los viejos tiempos, cuando el negocio funcionaba viento en popa y lo regentaba junto a su hermano gemelo, presuntamente fallecido. Pero el caso es que las cosas tienen un lado tenebroso, y las sospechas de que aquel tipo oculta un lado criminal empiezan a hacerse realidad. Tan real como sus poderes telequinésicos, que le facilitan realizar sus crímenes...
Rodada poco antes de iniciar su exitosa Empire Pictures, "Trampa para turistas" (1979) es una de las primeras producciones organizadas por Charles Band, apoyándose en el talento de un realizador debutante, David Schmeller, quien tendría un papel fundamental tanto dentro de la Empire como en la posterior Full Moon, donde filmaría "La venganza de los muñecos" (1989); discrepancias sobre la propiedad del guión finalmente rodado, así como por cuestiones financieras de muy diversa índole, provocaron que la relación de amistad entre ambos se agriara, terminando de muy mala manera. Schmoeller, realizador de origen texano, formado en México junto a Alejandro Jodorowsky y alumno de Luís Buñuel, se dedicaría desde entonces al medio televisivo, pero desengañado profesionalmente, pasaría a la docencia universitaria.
"Trampa para turistas" es una modesta, pero muy efectiva, muestra de cine de terror, realizada en un momento en el cual el género vivía cierto resurgir, con "Viernes 13" (1980) a la vuelta de la esquina, pero con "La noche de Halloween" (1978) y "Trampa mortal" (1976) tenidas muy en cuenta. La pericia del por aquel entonces debutante director facilitó que pudiera sacarse petróleo de una idea en esencia muy simple, pero que se benefició sobremanera de la interpretación de Chuck Connors como asesino, así como de la inenarrablemente bellísima Tanya Roberts como una de las jóvenes víctimas, que no sólo son asesinadas brutalmente, sino que además pasan por un proceso que las convierte en maniquíes humanos al servicio del psicopáta que posee poderes mentales, ahí es nada...
El paso del tiempo ha hecho que la película haya ganado cierto grado de culto, aunque hoy en día está un tanto olvidada, cosa rara en un tiempo donde el remake campea a sus anchas. Una propuesta como "Trampa para turistas" demuestra que directores como David Schmoeller pudieron hacer grandes cosas dentro de los márgenes del género de terror, aunque dichas habilidades nunca fueran del todo apreciadas por sujetos como Charles Band, capaz de vender su alma al propio Diablo por lograr ajustar un presupuesto al mínimo exigible. Pedazo de tacaño...

Tanya Roberts, la tentación de Stephen King, su fan número uno, es uno de los principales alicientes de la muy recomendables "Trampa para turistas" (1979), producida por un Charles Band que se abría paso en su faceta de productor de serie B.


miércoles, 12 de febrero de 2014

EN LA BOCA DEL MIEDO

John es contratado por un importante editor de libros con el fin de que localice a Sutter Cane, afamado escritor del libros de terror que ha desaparecido sin dejar rastro y, lo que es peor, con su último libro, "En la boca del miedo" causando estragos entre sus lectores: toda persona que lo lee se convierte en un peligroso homicida. Escéptico sobre la cuestión, y creyendo que todo se trata de un montaje publicitario sin  mayor interés, John se hace cargo del caso, pero pronto descubrirá que la realidad, en muchas ocasiones, puede ser más aterradora que cualquier ficción.
"En la boca del miedo" ("In the mouth of madness"/1994) es quizá la película más arriesgada de su director, un John Carpenter que había salido de una experiencia no demasiado gratificante, "Memorias de un hombre invisible" (1992), en la que tuvo que hacer frente a las presiones contínuas de la Warner, afrontando con esta obra un proyecto más personal, más cercano a sus intereses.
Aficionado a la obra de H.P. Lovecraft (1890-1937), Carpenter se propuso homenajear su obra pero, muy especialmente, su manera de ilustrar el género. Tamaña osadía ya había sido llevada a cabo por diversos directores, desde planteamientos muy diferenciados, que van desde un acercamiento más o menos reverencial, caso de Roger Corman con "El palacio de los espíritus" (1964), pasando por propuestas que aunaban el humor negro con el gore más contundente pero no por ello repudiable, caso de Stuart Gordon con "ReAnimator" (1985) y que, pese a ello, es más respetuoso con el relato original de lo que fué Corman, eso hay que tenerlo en cuenta, pues son muchos los que afirman lo contrario, pero el relato original de Lovecraft es igual de gamberro, algo más sutil, pero igual de contundente.
Carpenter propuso un acercamiento al universo lovecraftiano muy respetuoso con la narrativa del escritor de Providence, realizando de paso una muy clara crítica del cine de terror, así como de su literatura. La propuesta, tanto viasual como temáticamente, era muy arriesgada, pero el director de "La noche de Halloween" (1978) salió airoso, realizando una de sus obras fundamentales, no ya de la década de los noventa, sino de toda su filmografía. Por desgracia su osado planetamiento no fue aceptado comercialmente en taquilla, saldándose con un fracaso de altos vuelos, que le llevaría a tener que apostar por hacer un cine de terror que, sin traicionar su ideario, el público pudiera apreciar de manera más amplia. Con todo, ni "Vampiros" (1998) ni "Fantasmas de Marte" (2001) pueden considerarse medianías, pero si se alejan muy mucho de la indiscutible maestría visual desplegada en esta maravilla que es "En la boca del miedo".
Aparte de las estupendas interpretaciones de todo el reparto, y de la presencia de Charlton Heston como editor, destacar el excelente trabajo de fotografía de Gary B. Kibbe, un profesional cuyo evidente talento hace que la película gane enteros de forma progresiva, quedándose perfectamente grabada en la retina del aficionado. 

lunes, 10 de febrero de 2014

CRÍMENES CÉLEBRES

Bien conocido por sus incursiones en la narrativa de aventuras, con clásicos del género como "Los tres mosqueteros" o "El tulipán negro", Alexandre Dumas escribió (solo, o en compañía de algunos de sus muchos "negros" literarios) una serie de relatos basados en sucesos reales, en los cuales se narraban hechos brutales de la crónica negra histórica. Sumergiéndose en antiguos archivos municipales y estatales, Dumas relató, sin escatimar detalles de truculencia, así como del dramatismo que rodeó los crímenes, diversos episodios relacionados con asesinatos, o sucesos violentos, que en su día causaron notoria impresión en la sociedad de sus respectivos países.
La Editorial Valdemar, en su siempre imprescindible colección Gótica, reedita el volumen "Crímenes célebres", que recuperar cuatro crónicas de la citada serie de relatos. Y puedo asegurarles que no tienen desperdicio alguno, quedando como una joya de la narrativa de horror, más aún asabiendas de que se habla de sucesos reales, históricamente registrados.
"Los Cenci" relata la historia de Beatrice Cenci, bellísima joven de la alta sociedad romana del siglo XVI, quien junto a su familia conspiró para asesinar al patriarca, un hombre pérfido que abusaba tantyo de ella como de sus hermanos. Al tratarse de un hombre muy vinculado al Vaticano, el Papa no tuvo compasión por los criminales, y mucho menos por la instigadora principal del crimen, Beatrice, que fue víctima de brutales tirturas por parte de las autoridades inquisitoriales.
"La marquesa de Brinvilliers" relata la existencia de una de las mayores envenenadoras de la Historia, una noble francesa de finales del siglo XVII, quien cometió diversos asesinatos, mediante un veneno de su invención del cual nunca desveló su composición o si existía antídoto.
La joya del volumenradica en el relato del trágico caso de Urbano Grandier; sacerdote en un pequeño pueblo francés, sus enfrentamientos con personas vinculadas al todopoderoso Cardenal Richelieu hicieron que se ganara numerosos enemigos, que se reunieron con la clara idea de deshacerse de él. El plan consistió en acusarle de practicar ritos satánicos en el interior del monasterio de Loudun, beneficiándose de sus moradoras, unas monjas que fueron manipuladas para que acusaran a Grandier de ser servidor del Diablo en la Tierra. Si en primera instancia las acusaciones fueron desestimadas, una mayor presión sobre las monjas hicieron que el caso fuera de nuevo recuperado. Grandier fue condenado a la hoguera, aún cuando las pruebas contra çel nunca fueron refutadas como auténticas...
Cierra el volumen "Vaninka", una historia que sucede a primeros del siglo XIX, y que implica a una muy orgullosa dama de la alta sociedad rusa, que cometió un error garrafal que provocó la muerte de su amante. Víctima de chantaje por parte de ciertas personas de su servicio personal, así como de un sacerdote, Vaninka se vio obligada a confesar su crímen ante el mismísimo Zar.
Un volumen que revela una faceta quizá desconocida de un escritor que muy probablemente solamente sea reconocido por las nuevas generaciones, por ser un autor de clásicos de la literatura aventurera, como por ejemplo "El conde de Montecristo".   

TÚ ERES EL SIGUIENTE

Los Davison se reúnen en su lujosa casa de campo con el fin de celebrar el trigésimo quinto aniversario de boda de los progenitores. Lo que en principio parecía ser una velada tranquila, una cena emotiva, se convierte en tragedia cuando unos sádicos asesinos asedian la casa, atacando con brutalidad a sus ocupantes. Ahora bien, los asaltantes no cuentan con Erin, la novia del hijo mayor, quien posee unos conocimientos y una fortaleza física y mental que hará que les cueste mucho terminar el trabajo...
Entrenida cinta de terror, variante supervivencia, con elementos muy caros al cine de un primerizo John Carpenter, hasta en la música resuenan sus influencias, filmada por un director joven que parece destinado a hacer cosas dentro del género de terror, Adam Wingard.
"Tú eres el siguiente" es una de esas producciones de bajo presupuesto, que ha venido desarrollando un camino firme y seguro en festivales especializados, aunque su posterior pase por salas comerciales creo que no ha acabado de despertar el interés por parte del aficionado, teniendo que esperar a su paso por formatos domésticos para que realmente puedan apreciarse sus muy evidentes valores, centrados en una puesta en escena sencilla pero efectiva, en la que la falta de medios se suple con ingenio y mano maestra, explotando al máximo los escasos recursos disponibles.
De este modo, la película, que en apariencia podría ser un "survival horror" al uso, en plan "Hostel" pero en un registro no tan dependiente del gore más descarnado, abraza ciertos resortes que lo acercan al cine de acción y a la comedia negra, pero lo hace de una manera tan sutil, tan elegante, que mueven a la simpatía automática, muy probablemente por el carisma desplegado por su protagonista, la enérgica Sharin Vinson, cuya actividad como bailarina facilitó muy mucho las cosas, dotando de realismo a sus proezas físicas.
Por su parte, Adam Wingard, ofrece un planteamiento visual en apariencia simple, pero altamente atractivo, usando la cámara al hombro y un montaje rápido pero no estridente, que la fotografía de Andrew Doz Palermo dota de un tono muyb realista, lo que beneficia sobremanera al resultado final de la película.
Una película que pasa en un suspiro, que entretiene y con unas dosis de suspense muy bien dosificadas. No se puede pedir más.
Bueno, sale Barbara Crampton, la inolvidable actriz de entrañables series B de los ochenta como "ReAnimator" (1985) o "ReSonator" (1986).
Muy recomendable.   

viernes, 7 de febrero de 2014

LA NOVIA DE REANIMATOR

Cinco años después de los sucesos que derivaron en la terrible noche de muertos vivientes en el Hospital Universitario de Miskatonic, la extraña pareja formada por los doctores Herbert West y Dan Cain se dedican a ejercer de matasanos en una república centroamericana azotada por una cruenta guerra civil. En mitad de un conflicto armado que les proporciona materia prima con la que probar su suero de resucitación, la cosas se hacen cada vez más insostenibles, hasta que los dos amigos deciden que lo mejor es darse el piro y regresar a Miskatonic, creyendo que lo sucedido un lustro antes ya ha sido olvidado por completo. Pero el hecho es que sí hay alguien que se acuerda de lo sucedido en el depósito de cadáveres. De hecho son dos, por un lado un detective de la policía, con vinculaciones personales muy estrechas en aquellos terribles sucesos, y ni más ni menos que el  Dr. Hill...Aunque no ha vuelto en las mejores condiciones, pero sí con mula uva y con ganas de vengarse de West y su compinche.
Primera de las dos secuelas de la gran "ReAnimator" (1985), filmada por Suart Gordon, y que se basaban en el relato "Herbert West, reanimador" de H.P. Lovecraft (1890-1937). Problemas relacionados con discrepancias entre Brian Yuzna, productor de la cinta original, y Charles Band, que compró la cinta para su posterior distribución, hicieron que la secuela tardara cinco años en hacerse realidad. Ante la indisponibilidad de Gordon, el propio Yuzna se hizo cargo de la dirección, tarea en la cual había debutado un año antes con la muy peculiar "Society" (1989). Esta circunstancia ha hecho que exista cierta controversia entre los que consideran que Gordon realizó un trabajo tras las cámaras mucho más redondo que el efectuado por Yuzna en esta segunda parte. Hasta cierto punto, hay que darles la razón; sólo es cuestión de comprobar el escaso nivel desplegado por Yuzna en sus posteriores trabajos como cineasta, especialmente en la muy horrenda "Rottweiler", un espanto sobre perro asesino con un Paul Naschy muy, pero que muy, desubicado. Ahora bien, uno defiende otras aportaciones, caso de "Faust" o "Dagon, la secta del mar", que refrendan su condición de artesano sin fisuras, quizá no muy inspirado en ocasiones, pero en el que pervive un sentido amor por el género de terror.
"La novia de ReAnimator" (1990) recupera esencialmente los mismos parámetros de la anterior entrega de la saga, gore y comedia negra se dan la mano sin mayores dificultades. De nuevo, Jeffrey Combs borda su papel de Dr. West, seguido muy de cerca por Bruce Abbott, que también  repite como el atormentado Dan Cain. Lástima que la guapa Barbara Crampton tampoco estuviera disponible porque la italiana Fabiana Udenio es también guapa a rabiar, pero su sosez interpretativa no ayudan a hacer que su personaje se quede grabado en la retina del aficionado, como ocurría con la bellísima Crampton, presencia insustituible en otras de las peripecias Gordon-Yuzna-Lovecraft, la deliciosa "ReSonator" (1986).
Eso sí, si hay una presencia que debe ser tenida muy en cuenta en esta segunda entrega es la de David Emge, otra vez encarnando al muy perverso Dr. Hill. Actor vinculado a la serie B más combativa de los ochenta, Emge no tuvo la oportunidad de mantenerse como una estrella dentro del género, caso de Robert Englund con Freddy Krueger, lo que en gran medida lo dejó bastante fuera de combate una vez el género entró en crisis a primeros de los noventa. Una pena, porque es de esos rostros que merecieron mayor suerte y consideración de las recibidas.
Así pues, "La novia de ReAnimator" es una muy digna continuación de su predecesora, a la que sigue de forma precisa. Yuzna demostró que era un director a tener en consideración aunque su muy irregular trayectoria posterior seguramente ha hecho que perdiera gran parte de los apoyos que, por aquellos tiempos, disfrutaba. La experiencia de la "Fantastic Factory", de haber funcionado de mejor manera de lo que finalmente lo hizo muy probablemente le hubiera situado como un realizador destacable, pero por errores propios y ajenos, la cosa terminó como el rosario de la aurora...
Aunque el hecho de filmar una muy lamentable tercera entrega, "Beyond ReAnimator" (2003), ayudó muy mucho a dejarlo fuera de combate. Y es que meter a Santiago Segura y su particular humor grimoso con Lovecraft no podía casar de ninguna de las maneras. Pero es que ni a bofetadas...
A día de hoy sigue hablándose de una cuarta parte, en la que de nuevo estaría implicado Staurt Gordon, aunque no se sabe en calidad de qué. Sea cual sea el futuro de dicho proyecto, esperemos que esto ayude a que finalmente la cosa dé lugar a un producto que nos haga olvidar para siempre la afrenta perpetrada en tierras españolas, por mucha Pataky que saliera.

lunes, 3 de febrero de 2014

PIRAÑAS ASESINAS (AKA VORACIDAD)

En un exótico paraje de Brasil, en las instalaciones de una mina de esmeraldas, se produce un robo en su caja fuerte, llevado a cabo por un grupo de atracadores profesionales, acompañados de una mujer, esposa del organizador del asunto, un antiguo empleado de la compañía, que la abandonó como consecuencia de sus problemas de salud. Con el fin de no levantar sospechas, pues permanecen como supuestos turistas en un hotel de lujo de la zona, arrojan el botín a un lago, sin saber que éste está infestado de pirañas. A medida que pasa el tiempo, la desconfianza crece; la llegada de un equipo de fotografía, que tiene que hacer un reportaje de moda, así como un oportuno huracán, provocarán que los acontecimientos se precipiten, impulsados por la codicia de unos y la capacidad carnívora de las pirañas…
Coproducción a cuatro bandas (Gran Bretaña, Italia, Brasil y Estados Unidos), “Pirañas asesinas” (1979), estrenada comercialmente en España como “Voracidad”, título que mantuvo en sus primeras ediciones en Beta y VHS a primeros de los ochenta, es una muy entretenida cinta de aventuras, con unas gotas de “thriller” y algo de horror, gracias a la presencia de las citadas pirañas, sin dejar de lado un componente muy cercano a los postulados del cine de catástrofes, que por aquellos años todavía causaba cierto furor en las taquillas, aunque al año siguiente, el estrepitoso fiasco de “El día del fin del mundo” (1980/Irwin Allen), el género daría el carpetazo final, al menos de manera momentánea, a la moda que “Aeropuerto” (1970) había propuesto a primeros de la década de los setenta. La presencia de James Franciscus, intérprete muy afín al cine de género europeo, aún siendo americano, y presente en alguna de las últimas muestras de este tipo de cine refrenda las claras intenciones de ubicar la película dentro de dicho contexto genérico. Las pirañas, por su parte, beben de las fuentes de “Tiburón” (1975/Steven Spielberg), solamente hay que fijarse en el clímax final, en el río, cuando los supervivientes están atrapados por las pirañas, para ver que Margheritti tuvo muy en cuenta la citada obra maestra para filmar la cinta que nos ocupa. 
El filme fue una apuesta del productor británico Sir Lew Grade, quien había obtenido sus buenos cuartos con “El puente de Casandra” (1976), contando con el apoyo de otro magnate del cine, el italiano Carlo Ponti. En el caso de “Pirañas asesinas”, Grade decidió asociarse con el hijo de éste, Alex, además de con la productora del actor Lee Majors, que mantenía junto a su entonces esposa, la bella Farrah Fawcett.
Pese a tanto potentado unido, lo cierto es que, en líneas generales, la película no da la imagen de una superproducción al uso, siendo más bien una serie B con posibles, facturada con probada eficacia por un artesano del cine de género, el italiano Anthony Margheritti (1930-2002), que demostró su efectividad dirigiendo las secuencias más espectaculares, con mayor número de efectos especiales, así como su escasa capacidad para lograr interpretaciones convincentes, las cuales se resuelven más bien a base de clichés (la esposa codiciosa, el marido que oculta aviesas intenciones, el ladrón simpático y valiente a más no poder, la modelo que quiere romper su imagen de chica tonta…), aunque la sorpresa salta con los personajes encarnados por Marisa Berenson (ésta sí, modelo en la vida real, pero que aquí no se desenvuelve demasiado bien como, precisamente, responsable de un equipo de rodaje publicitario) y Anthony Steffen (reconocible para los amantes del cine del Oeste rodado en tierras almerienses, Antonio DeTeffè era su nombre real), un guía turístico cuyas posibilidades nunca son potenciadas como sería de desear.
Aún cuando sus defectos pueden ganar mayor terreno que sus aciertos, que los tiene, principalmente gracias a la capacidad de Margheritti para crear un ritmo ágil en el montaje, que hace que la película suba enteros y no decaiga ni un minuto, “Pirañas asesinas” es otra de esas obras que demuestran que el cine de género hecho en Italia, aún en régimen de coproducción con otros países, poseía un encanto especial, derivado de que sus reponsables sabían plenamente cuáles eran sus limitaciones, actuando con la suficiente inteligencia y oficio como para superarlas y convertirlas en ventajas y, en conjunto, en una película tan atractiva como ésta. Y de oficio, Margheritti andaba más que sobrado.  


sábado, 1 de febrero de 2014

APOCALIPSIS CANÍBAL

En el transcurso de unas operaciones de comprobación, se produce un escape de sustancias nocivas en una central nuclear situada en las profundas y oscuras junglas de Nueva Guinea. Poco tiempo más tarde, las autoridades envían a un equipo de élite, con la misión de esclarecer la situación real de la central, así como saber si hay supervivientes del desastre. Al poco de llegar a la zona, el equipo especial rescata a una periodista y a su cámara. Los cuales han salido milagrosamente indemnes del ataque de unas personas, aparentemente infectadas. La realidad, con todo, es más aterradora de lo que puedan imaginarse; pues los infectados en realidad son muertos vivientes. A lo largo de su viaje hacia la central nuclear, serán testigos de cómo la situación se irá haciendo cada vez más dura y terrible. Lo peor está a punto de llegar…
Al calor del éxito de “Zombie” (“Dawn of the zombies”/1979/George A. Romero), que contó con apoyo financiero del realizador italiano Dario Argento, el cine de clase B de este país encontró un filón a partir del cual explotó al maximo el género del cine de zombies. Realizadores como Lucio Fulci (1927-1996) y Bruno Mattei (1931-2007) ejercieron un papel esencial a la hora de desarrollar este tipo de cine, aún cuando la mayor parte de la crítica de la época, finales de los setenta, primeros ochenta, no tuvieron precisamente palabras de aliento a la hora de hablar de ellas, más bien todo lo contrario.
Bruno Mattei, con “Apocalipsis caníbal” (1980), asumió las bases temáticas establecidas por la obra maestra de Romero, la ya citada “Zombie”, aunque lo hizo de una forma, cuando menos, peculiar e intransferible. A partir de un guión escrito a ocho manos (en el cual intervinieron un habitual de cine de Matti, Claudio Fragasso, que a su vez se encargó de dirigir algunas escenas(1), José María Cunillés, que además, siendo una coproducción italoespañola, ejerció funciones de productor, junto al italiano Sergio Cortona e Isabel Mulà, Rossella Drudi, cuyo nombre fue obviado de los créditos finales, así como el propio realizador titular), la película posee el mismo mensaje de reivindicación social y ecológica de la obra maestra romeriana, pero desplegada con el tono habitual de la serie B italiana, entre la desvergüenza y el descaro, entre lo vulgar y lo decididamente “trash”…
Rodada en exteriores de Barcelona, cercanos a la vecina localidad de Badalona, la película no contó con un presupuesto excesivo, lo que provocó que Mattei tuviera que utilizar el ingenio y mucho metraje documental de Nueva Guinea, que montó, de forma bastante zopenca, con el material rodado en tierras españolas. Ahora bien, Mattei nunca destacó por ser demasiado ingenioso, fue siempre un director que se movió mucho por modas y en su afán de copiar el estilo de Romero,  cuando no directamente plagiarlo sin escrúpulo alguno.
De este modo,  “Apocalipsis caníbal” es una película que, a grandes rasgos, no esconde, ni lo pretende, su condición de explotación de un referente americano de relieve, algo que el cine italiano de la época había hecho con anterioridad, tenemos como ejemplo el cine “de romanos” o el “western” mediterráneo, pero que en los ochenta se mantendría en pleno funcionamiento gracias al éxito de Romero y sus zombies, así como de “Acorralado” (1981/Ted Kotcheff), primera aventura de John Rambo, que propiciaría un sinfín de peripecias bélicas de muy diverso signo, caso de “Thunder”  (1983/Fabrizio De Angelis), o de Antonio Margheritti, que filmó “Comando Patos Salvajes” (1984), por poner ejemplos fácilmente reconocibles para el aficionado al cine de bajo presupuesto hecho en Europa, normalmente con alguna que otra estrella americana en decadencia o especializada ya a hacer este tipo de productos, aunque esto no sucede en esta película de Mattei, donde no hay presencia de estrellas estrelladas, más bien todos pertenecen al primer grupo, cuando no intérpretes como Luís Fonoll, que poco más tarde se dejaría ver en diversos subproductos eróticos de nula categoría, o Víctor Israel, rostro habitual de coproducciones europeas de muy diverso empaque e intenciones.

Con el fin de acercarse lo más posible al modelo romeriano, Mattei contó con la cobertura musical de Goblin, grupo musical que había realizado la banda sonora musical de “Zombie”, y habituales del cine de Darío Argento. Ahora bien, el citado grupo musical lo que hizo fue utilizar, con el mayor descaro posible, las mismas piezas musicales utilizadas en la película de Romero... 

Imagen de Margit Evelyn Newton, protagonista de "Apocalipsis caníbal" (1980), respuesta B, pero que muy B, del "Zombi" rodado un año antes por George A. Romero. En este caso, la copia quedó en manos de Bruno Mattei, realizador especializzado en "zombie movies" de saldo, en compañía de Claudio Fragasso, que tanto ejercía funciones de guionista, como de director adjunto, sin acreditar, aunque también dirigió alguna que otra cinta.