lunes, 29 de septiembre de 2014

VAMP

Un par de universitarios con ganas de montarse una buena juerga, deciden montársela por su cuenta ante el muermo que les provoca la hermandad de su facultad. Ayudados por los recursos económicos de un compañero de estudios de origen japonés, tan pijo como corto de entendederas, los muchachos se dirigen a los barrios bajos de la ciudad en busca de una "stripper" con la que mejorar los fiestorros en la Universidad. Y cae la medianoche cuando llegan al "After dark" un club en apariencia un tanto tronado, casi en decadencia, pero que reserva más de una sorpresa, desde una camarera guapa a rabiar y simpática a más no poder, así como una extraña bailarina, Katrina, cuya naturaleza está muy lejos de ser de este mundo...
"Vamp" (1986) tiene un problema, podríamos decir, grave; es tan de los ochenta, pero tan de los ochenta, que hace daño en los ojos dada su absoluta pertenencia a la estética visual de aquella década. En algunos casos, como por ejemplo "Los viajeros de la noche" (1987) o "Noche de miedo" (1985) dicha clasificación no molesta, es más, las engrandece sobremanera, pues son dos clásicos que están muy por encima de la época a la que pertenecen, pero en el caso de "Vamp", digamos que se trata de una modesta producción de una compañía, la New World, que salvo en muy contadas oportunidades, como por ejemplo la ya comentada "Hellraiser" (1987), pocas veces ofreció títulos que realmente hayan logrado perdurar en el recuerdo del aficionado...Bueno, a lo mejor exagero un tanto, pues hay que recordar la tremendamente divertida "Estamos muertos...¿O qué?" (1988), una simpática historia de zombies y policías (y las dos cosas a la vez) que a día de hoy merece ser redescubierta o rescatada de el injusto olvido en la que se halla sumida.
Pero volviendo a "Vamp", es ésta una película cuanto menos curiosa, en el sentido de que es mala, que posee algunas interpretaciones realmente atroces, algunas ideas de guión decididamente absurdas, pero posee un encanto ochentero que, en su conjunto, hace que trascienda sus inconvenientes, resultando al final una cinta de terror cien por cien disfrutable, aunque haya momentos en la uno no sabe por dónde cogerla. A ello contribuye sin ninguna duda la presencia de DeDee Pfeiffer, hermana de la muy famosa Michelle, que al contrario de ésta ha tenido que ganarse la habichuelas interviniendo en televisión o en productos de segunda fila, pero que aquí logró, por una vez, lograr hacerse un huequecillo en el corazón del aficionado a las series B, por muy majaderas que puedan ser. Y esta película, si tiene algo, amigos míos, es que es muy, pero que muy, majadera. En cambio DeDee está encantadora, es verla y ya no se la olvida.
Su condición de película ochentera queda refrendado por la presencia de la entonces muy popular cantante Grace Jones, uno de los iconos de aquella década, en el rol de Katrina, una bailarina con un "secretillo". Jones estaba por aquellos años en la cresta de la ola, mediante intervenciones en diversas películas, caso de "Conan el destructor" (1984) o "Panorama para matar" (1985). Aquellas dos cintas eran de alto presupuesto, pero la cantante recibió palos por todas partes como consecuencia de sus limitadas prestaciones dramáticas, así como por su carácter, un tanto complicado y muy marcado por su actitud de diva. Sea por decisión propia o de los responsables del filme, Grace Jones permanece muda a lo largo de sus (por fortuna) escasas intervenciones. Después de esto su carrera como actriz quedó del todo limitada a intervenciones episódicas. 
El director del mejunje es Richard Wenk, profesional de muy variado bagaje profesional. Ha trabajado como director, guionista, productor e incluso actor o colaborando en la banda sonora. Como realizador ha dejado media docena de filmes, ninguno de los cuales ha obtenido demasiada repercusión; aparte del que nos ocupa se le destaca por un "directo a DVD" titulado "Wishcraft" (2002) pero que apenas tuvo eco comercial dentro de su ámbito de explotación, de hecho no consta que haya tenido distribución por estos lares. De hecho desde ese año 2002 no ha vuelto a dirigir nada de nada, ni la comunión de sus sobrinos. Como guionista sí puede considerarse un profesional requerido en base a su buena mano para el cine de acción, habiendo sido el responsable de los libretos de "Los mercenarios 2" (2012), "The mechanich" (2011) o de "16 calles" (2006). Su trabajo más reciente es "The equalizer" (2014/Antoine Fuqua) al servicio de Denzel Washington, lo cual demuestra que el tipo, al menos como guionista, ha dejado el terreno del subproducto y se mantiene en producciones de mayor nivel presupuestario. 

GODZILLA

Godzilla, el entrañable monstruo nacido del abuso de las bombas nucleares, es toda una institución para los japoneses, que durante cerca de sesenta años han disfrutado de sus afición por destruir Tokyo con el mismo entusiasmo que Messi golea en una tarde de gloria en el Camp Nou. Con todo, Roland Emmerich estuvo a punto, en 1998, de cargarse el mito, mediante una versión bastante aparatosa que no convenció prácticamente a nadie, y menos a los japoneses, que muy probablemente de haber pillado al alemán, tan aficionado como Godzilla a cargarse el mundo película sí, película también, lo hubieran dejado para el arrastre durante una buena temporada.
El caso es que la Warner convenció a los titulares del personaje, esto es la Toho Company, para poner en marcha una nueva versión, lo que se dice un "reboot", pero ahora desde una perspectiva más "respetuosa" con el material original. Para ello contaron con los servicios de un director, Gareth Edwards, responsable de la curiosa "Monsters" (2012), y un hombre menos dado a la épica de salón como el ya citado Emmerich, realizador al que siempre he considerado especialmente cansino en su afán de narrar destrucciones masivas con tanta espectacularidad como vacías son sus imágenes y hueco  el contenido dramático de las mismas. Y le dan un premio honorífico en Sitges, válgame Dios, cómo está el patio, muy señores míos... 
Ahora bien, aún admitiendo que este "Godzilla" es un filme sin duda mucho mejor resuelto visualmente que la anterior versión, con momentos de realismo casi escalofriante, caso del ataque a Hawai o la portentosa secuencia en el Golden Gate de San Francisco, Gareth Edwards no puede sustraerse de cierto tufillo paramilitar, así como de un mensaje final (los pecados del padre son enmendados por el hijo...) que termina por ser un recurso excesivamente fácil en un producto que desprende potencia visual por los cuatro costados. En cierto modo, a Edwards le pasa lo mismo que al Guillermo del Toro de "Pacific Rim", que cuenta con un presupuesto enorme, un talento fabuloso, para luego contar una historia nimia a más no poder. Pero es este un mal ya endémico en el actual cine hecho en Hollywood. La pretensión de sus responsables era hacer una película espectacular, pero que funcionara lo bastante bien en taquilla como para crear una franquicia. Según todas las informaciones, eso es lo que se planeaba, y es lo que va a producirse. Gareth Edwards, por su parte, se hace un hueco en la Meca del Cine, lo que laboralmente le va de puta madre, con lo que es de esperar que su talento sirva a empeños que, aún siendo de gran empaque, sean algo más audaces. Lo sé, es una quimera, pero por pedir...En cualquier caso, este "Godzilla" es una notable superproducción. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

LIBROS DE CINE, UNAS POCAS RECOMENDACIONES

Con algo de retraso, ya se sabe que hay ciertas obligaciones que mandan, hago la rseña de tres libros de cine, los tres editados por T&B, editorial que ha venido desarrollando una amplia actividad en dicho campo, con algunos títulos que merece la pena tener muy en cuenta, como los aquí comentados. Empezemos:
"Historia del cine británico", no se me asusten con el título, pues se trata de una obra a todas luces necesaria, que forma parte de un plan por parte de esta editorial madrileña para ir acercando al cinéfilo a diversas cinematografías poco reconocidas actualmente, aunque de capital importancia para el desarrollo del Séptimo Arte. Escrito por cuatro expertos de postín, Christian Aguilera, Natalia Ardanaz, Llorenç Esteve y Tomás Fernández Valentí, "Historia del cine británico" es un tan sesudo como apasionante recorrido por más de cine años de cine hecho en las Islas Británicas, desde el cine mudo hasta nuestros días. Un volumen francamente muy recomendable, que se lee con sumo placer e interés, resultando una obra ya del todo imprescindible para tener un amplio conocimiento del tema. No lo dejen pasar, la edición data de Noviembre de 2013, pero a buen seguro que su librero de cabecera, por muy malcarado o malcarada que sea, les sabrá encontrar un ejemplar. Merece muy mucho la pena su lectura.
"Lo esencial de..." era una colección de monografías que, a un precio asequible, proporcionaba aproximaciones muy interesantes sobre directores, géneros y compañías cinematográficas, así como a movimientos tales como la "Nouvelle vague" francesa. Por motivos que desconozco, la colección dejó de publicarse tras haber publicado un buen puñado de títulos, que luego a venido reeditando paulatinamente, en ediciones ampliadas, tanto en formato como en número de páginas. 
El volumen que en este caso les comento es "La serie B", escrito en Mayo de 2006 por Javier Memba, que creo que fue quien más volúmenes escribió para la colección. "La serie B" es una aproximación al mundo del cine de bajo presupuesto, practicado a partir del crack de 1929, cuando las grandes compañías de Hollywood decidieron combatir la falta de público en las salas mediante el impulso de los programas dobles, creando el concepto de "película de acompañamiento", más corta que la película principal pero que, en mcuhas ocasiones, despertaba mayor interés que ésta. Géneros como el "western", el terror, la ciencia ficción o el cine negro obtuvieron con la serie B grandes cotas de grandeza. Directores como Joseph H. Lewis, Phil Karlson, Anthony Mann o Edgar G. Ulmer otorgaron obras maestras que han perdurado incólumes al paso del tiempo.  

"De monstruos y hombres" está escrito por José Manuel Serrano Cueto, incansable escritor de numerosos libros sobre cine, en especial dedicados al cine de terror, caso de una biografía de Vincent Price que vale mucho la pena leer y el volumen "Zombi evolution", libro que se apuntó a la moda de los muertos vivientes pero que está escrito desde el conocimiento de causa y no el mero oportunismo. En  "De monstruos y hombres", Serrano Cueto desarrolla la vida y obra de todos los actores que ocuparon un espacio de honor en los años dorados del cine de terror de la Universal. Bela Lugosi, Boris Karloff, Lon Chaney Jr o Claude Rains se dan cita en sus páginas, sin desdeñar las aportaciones de otros intérpretes como John Carradine o Elsa Lanchester. Un libro que casi te empuja a revisar las añejas, pero del todo recomendables, cintas de terror fabricadas por la Universal durante el periodo 1931-1945, aunque sean menores en cuanto a resultados artísticos. 


Acabo la reseña con un par de aspectos que creo que vale la pena poner de relieve, por un lado recomendarles encarecidamente que lean, sean libros de cine o prospectos publicitarios, pero que lean, que los libros pueden hacer muchas cosas, menos morder, y denunciar que películas al parecer tan recomendables como "La isla mínima" sean tan complicadas de ver si uno se aleja de los circuitos comerciales de las capitales de provincia. En mis multicines más cercanos no se han molestado en proyectarla, y no parece que haya visos de rectificar semejante error. Si esperan aumentar la cuota mediante cosas del estilo de "Torrente 5" u "Ocho apellidos vascos" allá ellos, pero uno gastará sus dinerillos en otra clase de cine, sea español, americano o de la Conchinchina. O las distribuidoras se ponen las pilas para mejorar la cosa o el buen cine español, que lo hay, será cosa de minorías residentes en la capital, el resto serán descargas (ilegales, qué se creían) y la nada más absoluta... Así nos va. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

PIRAÑA 2

Estrenado en 2010, "Piraña" era un bastante digno y entretenido remake del original firmado en 1978 por Joe Dante. Bajo las manos de un realizador que sabe muy bien lo que se hace, el francés Alexandre Aja, el filme resultaba un festín para el buen amante del gore y el cine de terror ochentero, pues por ahí iban las intenciones de su responsable, un cineasta que domina muy bien los resortes del género, y que en este caso decidió pasárselo teta (y nunca mejor dicho) realizando un pasatiempo que en ningún caso busca la trascendencia, sino básicamente un filme entretenido y que no engaña a nadie en ningún momento. 
La cinta, recibida con los cuchillos en alto, fue en gran medida apaleada por buena parte de la crítica, y siempre me ha costado horrores defenderla, pues son muchos los que la detestan sin medias tintas. Personalmente creo que es un filme que, sin querer ir de trascendente en ningún momento, obtiene unos resultados francamente muy potentes. El caso es que, como suele ocurrir, el público pasó bastante de la crítica, y la película funcionó lo bastante bien como para que sus responsables se decidieran a poner en marcha la secuela. Pero claro, en lugar de ir hacia arriba, gastar más pasta y hacer algo diferente, que marcara distancias con su predecesora, decidieron tomar las de Villadiego. El resultado: Uno de los filmes más absolutamente impresentables de lo que llevamos de ejercicio.
"Piraña 2", estrenada en España directamente en DVD, no es, bajo ningún concepto, un "direct to DVD". Pero los productores decidieron escoger a un director especializado en este tipo de productos, John Gulager, un tipo que, por las entrevistas, parece haber quedado muy contento con su trabajo, pero que es un auténtico manazas con la cámara. Pocasa veces he visto una película visualmente tan mal resuelta, que busca el chiste, no ya fácil, sino zafio, burdo, como base de una película que por momentos parece una parodia del filme de Aja, más que una secuela al uso. David Hasselhoff juega a ser el malogrado Leslie Nielsen de la función, y puede que su actual carrera vaya por esos derroteros, vayan ustedes a saber, pero el hecho es que sus intervenciones son todas ellas de vergüenza ajena, mofándose de su decadencia física, que no interpretativa (el hombre ya hace años que está en una especie de liga estratosféricamente diferente al resto de actores en decadencia) y pretendiendo ser cómico cuando casi puede decirse que resulta deprimente. Para que el bueno de David no se sintiera solo, los productores contaron con los servicios de otro David, David Koechner, un actor eminentemente cómico, muy conocido en tierras yanquis, pero que aquí creo que solo conocen en la embajada de su país. El hombre, en su rol de villano, es otro de los que merecería una buena patada en el trasero por parte del respetable. 
La protagonista, la guapa Danielle Panabaker, hace un buen trabajo, el problema es que parece que trabaje en otra película diferente a la que hacen el resto de sus compañeros. En su primera mitad, "Piraña 2" parece ir en serio, o al menos tan en serio como lo hacía su precedente, pero el caso es que a mitad de metraje la cosa toma una ruta del todo inesperada que, como ya he indicado, parece ser más una parodia que no una secuela. Pues Danielle parece no enterarse del asunto, y va a su absoluta bola, como si la misa fuera de difuntos y ella se pusiera a gritar viva los novios con absoluta impunidad. 
Rodada originalmente en 3 dimensiones, la película tampoco aprovecha en ningún caso dicho formato, cuando lo hace es para centrarse en los momentos más gore, en las tetas grandes y en poner en evidencia las muchas carencias, tanto artísticas como presupuestarias, de una secuela que, a todas luces, parece haber sido hecha por el peor enemigo de los productores. O eso, o es que tienen mucha pasta y son tontos de remate. O las dos cosas a la vez. Es de esperar que John Gulager no vuelva a pillar una cámara en su puñetera vida. Lo que ha hecho aquí tiene delito, lo puedo asegurar. 
Para completar la jornada, le concedí una segunda oportunidad a "Critter 4" (1992/Rupert Harvey), película que vino a poner el punto y final a una franquicia, la de los critters, que ya había dado lo mejor de sí en una segunda entrega que ya daba indicios de agotamiento. Pero la pela es la pela, y los de New Line aún exprimieron el jugo de los bichitos peludos en dos entregas más, las dos bastante nulas. En especial la cuarta que, si por comparación, parece "Ciudadano Kane" frente a la nefasta "Piraña 2", valorándola de manera autónoma no ha Dios que sea capaz de aguantarla.
Por suerte, otra secuela vista este fin de semana, "Maniac cop 2" (1992), vino a rescatarme de la situación de crisis y mal cine visto hasta ese momento. Estupendamente dirigida por William Lustig, con un impagable Robert Davi en el rol de un policía más duro que las piedras de Stonehenge, "Maniac cop 2" es una muestra de cómo hay que hacer las cosas en una franquicia, aunque esta sea de las consideradas de segunda fila. Lustig imprime un ritmo endiablado, con eficientes toques de comedia negra y golpes de acción perfectamente unidos en un guión de ese gran señor del cine de serie B que es Larry Cohen.  

miércoles, 17 de septiembre de 2014

NOVEDAD EDITORIAL

La editorial Tyrannosaurus Books y el muy activo blog informativo "Ultramundo" unen sus fuerzas para crear una nueva colección de libros monográficos, que abrirá fuego con un volumen dedicado al realizador estadounidense Rob Zombie, responsable de cintas tan rompedoras del último cine de terror, caso de "La casa de los mil cadáveres" (2009) o la, para mí, absolutamente impresicindible "The lords of Salem" 2012. Para todos aquellos interesados que quieran saber más detalles del asunto, os dejo el enlace directo con la citada página de los de "Ultramundo". Desde "El ocioso impenitente" les deseo la mayor de las suertes en esta nueva aventura editorial, un empeño del que seguro el equipo capitaneado por Miguel Díaz González saldrá bien airoso. 

http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/09/ultramundo-presenta-el-primer-numero-de.html

Esta es la primera vez en España que un blog asume el desafío de poner en marcha una colección de libros, con lo cual cabe apostar por un planteamiento editorial a todas luces tan inédito como necesario en nuestro panorama editorial, poco dado a esta clase de aventuras. 

martes, 16 de septiembre de 2014

PESADILLA EN ELM STREET

En alguna otra ocasión ya he comentado que si hay un director que destaca por una carrera irregular, de dar una de cal y como dos de arena, ese es sin duda alguna Wes Craven. Nacido en 1949, en una familia extremadamente religiosa, el divorcio de sus padres pocos años más tarde hizo que creciera bajo la atenta y dura mirada de su madre, quien nunca entendió las razones que impulsaron a su hijo a abandonar su carrera como profesor de universidad para abrazar la causa del cine, además del cine de terror, para más inri. Tras algunos escarceos en el cine para adultos, Craven traba amistad con uno de los productores de estas películas, Sean S. Cunningham, futuro responsable de "Viernes 13" (1980), iniciando una relación profesional cuyo principal fruto será "La última casa a la izquierda" (1972). La violencia, cruda y realista, de esta película, lejos de asegurarle una carrera con posibles casi acaba con ella, viéndose en ocasiones a casi pedir disculpas por haberla filmado. Tras unos años más bien oscuros, muy complicados a nivel personal y laboral, en 1977 realiza "Las colinas tienen ojos", que definitivamente le permite resarcirse de los sinsabores pasados, aunque tampoco es que ello le asegure la estabilidad definitiva...
Dicha oportunidad se presenta en 1982, cuando la Avco Embassy le elige para encargarse de filmar la adaptación de "La cosa del pantano", personaje de cómic creado en 1971 por Len Wein a los guiones y Bernie Wrightson a los dibujos. El proyecto era uno de los más grandes en cuanto a presupuesto y envergadura afrontados por la citada compañía, y de haber sido un éxito, hubiera encumbrado de manera definitva a su director. Pero sucedió todo lo contrario; la película se estrelló en la taquilla y, además, Wes Craven quedó en mal lugar, por cuanto su manera de afrontar el filme, de narrarlo, era de un lamentable que asustaba. Resulta a todas luces inaudito que un personaje con tantos elementos que ofrecer en pantalla fuera tratado de forma tan vulgar, burda y desastrada. Su carrera parecía entrar de nuevo en barrena. 
Un día, sentado ante la máquina de escribir, pensando en ideas con las cuales intentar poner en marcha otro proyecto, Craven recordó una anécdota que le sucedió siendo niño, cuando vio por la ventana de su casa a un sujeto amenazador, que desapareció sin dejar rastro tras haberle visto cómo le observaba. A partir de esta idea, y sumando ciertas informaciones aparecidas en la prensa, sobre personas que habían muerto en extrañas circunstancias mientras dormían, mostrando rostros de verdadero terror, el director de "La serpiente y el arco iris" (1987) puso negro sobre blanco y creó la figura del temible Freddy Krueger.
Pero el camino de partida no fue tan fácil como podría pensarse; ningún estudio importante se interesó por el libreto. Unos aducían que aquella historia de tintes oníricos era un disparate, lo que querían era un matarife de adolescentes al uso, al estilo de "Viernes 13" (1980) o la fundacional "La noche de Halloween" (1978). Otros, como no podía ser de otro modo, consideraban a Craven un director poco capaz de hacerse cargo de una película que consideraban muy complicada de realizar, con unos planteamientos argumentales que no les convencían en absoluto. El único que confió en Wes Craven fue el responsable y fundador de la New Line Cinema, Bob Shaye.
New Line era una compañía de carácter independiente, al menos por aquellos años, posteriormente fue adquirida por la multinacional Warner, que basaba su trabajo en la distribución y producción de filmes alternativos, muy baratos. Tal y como estaba el panorama, Craven accedió a las condiciones dispuestas por el productor. El presupuesto disponible era bastante nimio; inicialmente el personaje de Krueger estaba en manos del actor británico David Warner (1943), un intérprete con amplio bagaje a la hora de hacer papeles de villanos que dejan huella en pantalla. Si bien realizó pruebas de maquillaje y vestuario, problemas relativos a sus disposiciones contractuales, en exceso elevadas, provocaron que fuera sustituído por Robert Englund, un actor por aquel entonces especializado en pequeños papeles secundarios con alguna que otra frase y poco más. El éxito de la película le convirtió en toda una estrella de la noche a la mañana.
El resto del reparto se completó también con una mezcla de actores con una carrera interpretativa aún en ciernes, caso de Heather Langenkamp o de un jovencito Johnny Depp, además de la presencia de John Saxon, un actor que siempre ha sabido moverse como pez en el agua en el cine de bajo o muy bajo presupuesto.  
Esta mezcla de experiencia y sangre nueva se extendió también al equipo situado tras las cámaras; Craven contó con las habilidades de Jacques Haitkin como director de fotografía, pero la mayor parte del equipo técnico eran jóvenes con ganas de hacerse un hueco en el rodaje profesional de películas. Todo ello facilitó que el desarrollo de la película fuera sobre ruedas la mayor parte del tiempo, con algunos pequeños baches que se salvaron mediante las ganas y el empeño de todos los implicados. 
"Pesadilla e Elm Street" (1984) puede considerarse la gran obra maestra de su director, la película que en gran medida rubrica que, en ocasiones, cuando pone toda la carne en el asador, Wes Craven logra hacer películas de indudable categoría. La película fusiona con destreza el mundo real y el mundo de las pesadillas, creando inquietud y terror en los momentos justos, sin pasarse. El problema reside en que el propio Craven, tras el éxito, no acabó de ver claro lo de hacer una secuela, y tan pronto se presentaron los primeros problemas, se desentendió de la posibilidad de hacer una segunda parte, prefiriendo filmar la secuela de "Las colinas tienen ojos", estrenada al año siguiente y que volvió a dejarlo profesionalmente por los suelos. El "bueno" de Freddy era su criatura, pero la New Line enseguida vio que allí tenía una mina de oro y no perdería el tiempo, antes al contrario, explotaría el filón todo lo que pudiera. Y vaya si lo hizo... 

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA ISLA DEL DR. MOREAU

Edward Douglas es el único superviviente de un naufragio que, tras pasar por duras pruebas de supervivencia, es rescatado por un navío capitaneado por un tipo llamado Montgomery, quien lo lleva consigo a una, en apariencia, paradisiaca isla, en la que vive el reconocido Dr. Moreau, un científico merecedor del Nobel pero que huyó del mundanal ruido de la sociedad occidental para proseguir con sus experimentos en lugares más tranquilos. Lo que descubrirá Doglas será algo que va más allá de lo concebible, la creación de una nueva especie formada por la mezcla de seres humanos y animales, que Moreau trata con los modales de un rey absolutista, que acabará siendo víctima de la revolución...
Sobre esta tercera versión de la novela de Herbert George Wells, filmada en 1996 por John Frankenheimer casi podría rodarse una película, una especie de documental épico que sacara a relucir los avatares de un rodaje lleno de problemas y dificultades de todo tipo, que no dieron al traste con el filme porque Dios no quiso. 
Inicialmente el proyecto estuvo en manos del australiano Richard Stanley, quien profesaba una gran devoción por la novela original, pero los productores, tras ver los primeros resultados, no quedaron muy satisfechos que digamos, por lo que fue despedido sin mayores miramientos. La "patata caliente" pasó a manos de un veterano que, en principio, parecía que podía hacerse cargo del rodaje sin mayores problemas, pero el primer día soltó algunas frases despectivas sobre la labor del equipo técnico australiano y, teniendo en cuenta que la mayor parte de los trabajadores eran de dicho país, digamos que el ambiente se caldeó de lo lindo. Marlon Brando, afectado por el suicidio de su hija, aún reciente, básicamente parecía estar en otro planeta, y Val Kilmer se pasó buena parte del rodaje buscando mil y una formas para ser despedido, sin conseguirlo, por lo cual su grado de cooperación era prácticamente nulo. Algunas fuentes, no del todo contrastadas, afirman que hasta Richard Stanley colaboró a hacer que el rodaje de esta "La isla del Dr. Moreau" (1996) fuera un caos casi absoluto. Disfrazado malamente de "hombre-animal", logró colarse en rodaje y de este modo, sabotear el rodaje desde dentro. Ni que decir tiene que todos estos problemas, sumados a un proceso de montaje aún más complicado, condenaron a la película a ser uno de los mayores fiascos de aquel año.   
Aún a pesar de todos estos problemas, de las muchas historias que circulan sobre su problemático rodaje, el filme siempre me ha resultado bastante entretenido y digno de ver. Cierto es que Frankenheimer, un veterano con muchos metros de celuloide a sus espaldas, no estaba muy por la labor, pero un realizador con su experiencia siempre sabe cómo dar lo mejor de sí, y en la película se atisban momentos visualmente muy logrados, merced a la fotoggrafía de William A. Fraker o los efectos especiales del gran, y ya fallecido, Stan Winston, que brilla a niveles muy altos. 
Brando, que ya andaba muy pobre a nivel físico, resuelve sus intervenciones como Dr. Moreau con el piloto automático, pero en algún instante parece evidente que sí parecía tomarse en serio como actor, obteniendo una interpretación de Moreau bastante digna de consideración, dentro de lo que cabe. Mención especial merece el británico David Thewlis, protagonista de la película. Sufrió diversas lesiones de consideración durante el rodaje, que le llevaron a poner pies en polvorosa junto a la guapa Fairuza Balk, que en la película hace de hija de Moreau, iniciando ambos una muy apasionada relación sentimental. Tan harto quedó de la película, que Thewlis se negó en redondo a promocionarla una vez se estrenó, afirmando que fue una de las experiencias profesionales más negativas de su vida. Yo aún recuerdo haberla visto en un pase de Sábado por la tarde, en la enorme pantalla del cine Montepio, ya desaparecido, uno de esos cines de gran aforo, hoy en día ya casi extinguidos. 
¿Y Richard Stanley?
Richard Stanley ha mantenido una trayectoria profesional de lo más errática; recientemente informó de su intención de trabajar en una adaptación de un relato de H.P. Lovecraft, utilizando el sistema de "crowdfounding", pero de momento la cosa ha quedado en suspenso...

domingo, 14 de septiembre de 2014

V FANGOFEST AMPOSTA 2014

Pues sí, un año más, y ya van cinco (toma frase original) un servidor de ustedes acudió raudo y veloz a la capital de la comarca del Montsià para el último día de este Fangofest Amposta, nacido con el objetivo de pulsar el estado actual del gore pero que, en los últimos tiempos ha ido abriendo nuevas líneas de exploración, creando categoría para el mejor corto de Fantasía, que se llevó "Al otro lado" (Alicia Albares), y de Terror, que terminó ganando "No mires ahí", dirigido por el madrileño Daniel Romero.  
Personalmente debo decir que de los finalistas de la categoría fantástica "Al otro lado" fue el que menos me gustó. Con un punto de partida muy interesante, contando con unos medios escasos pero bastante potables, este cortometraje acaba por hacerse un verdadero lío en sus minutos finales, con una sorpresa final que, francamente, podrían haberse ahorrado. El protagonista del asunto era William Miller, que seguramente conocerán por sus intervenciones en diversas series televisivas españolas y por protagonizar aquel desaguisado que se titulaba "Rottweiler", y que en su día supuso en canto del cisne de Brian Yuzna al frente de la "Fantastic Factory" de Filmax. 
"No mires ahí", tampoco es que sea, temáticamente, un dechado de originalidad, pero ciertamente no es tan pretencioso como el anterior. Daniel Romero realiza un cortometraje muy intenso, filmado con sobriedad y un muy notable dominio del suspense, creando inquietud cuando debe hacerlo. Con una gran labor interpretativa, "No mires ahí" es una obra para nada pretenciosa, que demuestra que su director puede apechugar con lo que le echen, pues posee armas y disposición para ello. 
Del resto de cortometrajes puede destacarse "El parpadeo", dirigido por Albert Rodríguez, que cuenta con una muy buena interpretación de Guillermo Toledo, cuya habitual tendencia a sobreactuar es, al menos en este caso, necesaria, por lo que ello ayuda bastante a que el corto de Rodríguez acabe ganando puntos a lo largo de sus quince minutos de duración, logrando una gran intensidad. "24 horas con Lucía", de Marcos Cabotá es una muy simpática, y divertida, variación de las posesiones diabólicas, una comedia negra francamente disfrutable y, por extensión, recomendable. Algo que no puede decirse de "Estrella", de Roberto Chinet, que más que un corto de terror o fantasía parece un anuncio institucional, por mucho que su tema sea del todo necesario de denunciar, hay maneras mejores de hacerlo sin que la cosa resulte tan artificial, quizá sus intenciones eran ésas, pero creo que hay mejores maneras de plantear según qué temas sin que la cosa parezca un mal chiste. 
Otro aspecto destacable de esta edición es el aumento de la presencia de largometrajes a competición. Con todo, el largometraje que tuve ocasión de ver, "Pixel theory" (2013, Varios Directores) es, más bien, el resultado de unir a casi una decena de directores noveles que, bajo una temática común, desarrollan una línea argumental autónoma, que debe quedar unida por el tema central de un supuesto programa informático que, cual "Matrix", controla a la Humanidad. El resultado final es bastante irregular, pues da la sensación de que algunos de sus responsables estaban interesados en ofrecer un resultado final homogéneo, mientras a otros le dio por irse por las Alpujarras, además de que los efectos y las animaciones digitales eran bastante malas, lo que hacía que la cosa aún resultara más pobre, especialmente en el desenlace, en el que se pretende dotar de mayor profundidad al asunto. 
Este año se decidió dar mayor empaque a la presencia de invitados al certamen, por un lado contando con la presencia de Salvador Sáinz, todo un hombre orquesta de nuestro cine, que ha tocado todos los palos y que tuvo a bien ofrecernos sus vivencias personales, sus idas y venidas, sus aventuras y desventuras, en una charla que destacó por cierto desinterés general de los (pocos) asistentes al coloquio, por otro lado bien articulado por sus moderadores, aunque quizá hubiera valido la pena dotar al asunto con un poco más de "salero". Un ánimo y una energías que sí se produjeron con la charla de Sandra Alberti, mujer directa y sin complejos, que ofreció un acercamiento vital, personal y profesional, francamente muy interesantes, aunque algunas de las preguntas que se le hicieron rondaron desde la ignorancia más evidente a la vergüenza ajena de aquel que no escucha o que casi parece tomarse el asunto a chanza. Una pena que el aficionado a pie, el cinéfilo entregado, deba aguantar a personajillos de tan escasa catadura. Pero de todo debe haber en la viña del Señor...
Otro punto destacable fue la presentación en sociedad de dos "teasers" que avanzaban el rodaje del largometraje "Once upon a time in Jerusalem", producción de raíz totalmente independiente y autofinanciada, surgida al calor del cortometraje "Fist of Jesus". Esperemos que el proceso de financiación tenga éxito y el año que viene tengamos oportunidad de hablar largo y tendido de este filme, una de gore muy al estilo del primer Peter Jackson que me ha dado muy buenas vibraciones. 
Como colofón al certamen, y tras la entrega de premios, se proyectó, en una sala semivacía, "Escalofrío" (1977), como homenaje a Sandra Alberti. Producida por el valenciano Juan Piquer Simón y dirigida por Carlos Puerto, "Escalofrío" es un filme que pertenece a la parte final de los años dorados del fantaterror español. El proyecto surgió cuando Piquer Simón, que había ganado unos buenos beneficios con un apreciable adaptación de "Viaje al centro de la Tierra" (1977) invirtió parte de los mismos en este filme de terror satánico, basado en un guión escrito por el propio director de la cinta, Carlos Puerto. Puerto, que tuvo que aguantar las injerencias de Piquer Simón, que a la hora de la verdad se mostró como un tacaño de narices, realiza aquí una película de argumento un tanto previsible, pero que posee momentos de gran fuerza e impacto visual. En su día la película fue un éxito (moderado) de taquilla, un pequeño hit comercial, al que ayudó en gran medida la presencia de una Sandra Alberti que se rompe de guapa, así como por el prólogo con Fernando Jiménez del Oso, el gran especialista en cuestiones parapsicológicas, antes de la aparición de Iker Jiménez, cuya presencia fue impuesta por Piquer Simón a instancias de un Carlos Puerto que no acabó de verlo muy claro, pero que tuvo que transigir. Sin ser una película redonda, "Escalofrío" sí puede considerarse una cinta resuelta con profesionalidad por un director que creía en el género en el que estaba trabajando, y eso, en el cine español, cuesta muy mucho encontrar. 
Hasta aquí lo que dio de sí este festival ampostino, que se mantiene en pleno rendimiento gracias a un grupo de irreductibles amantes del género, con Jacint Espuny a la cabeza, quien presentó el tráiler de su "Infección zombie", un largometraje del que espero saber más cosas cuando se estrene oficialmente, pues este primer acercamiento da la sensación de que es un filme con hechuras de serie B ochentera que la harán ganarse un huequecillo entre los amantes del género. Lo que también espero es que el aficionado al cine de terror, el cinéfilo empedernido, el cinéfago desprejuiciado, se deje de tonterías y acuda raudo y dispuesto a este Festival, modesto pero batallador, que bien merece que tenga mayor presencia en los medios, que aseguren su supervivencia por muchos años. Bien se lo merece su equipo organizador que se bate el cobre cada año para hacer un Festival especializado. Sólo por eso ya me tienen el corazón ganado. Ánimo a todos y el año que viene más y mejor. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

RESONATOR

El Dr. Tillinghast, junto a su homólogo, el Dr. Pretorius, crean una máquina que permite hacer visibles otras dimensiones. La cosa se complica en un momento dado, tanto es así que aparecen unas criaturas interdimensionales, que acaban con Pretorius (un tipo por otra parte bastante repugnante, al que le gustan los juegos eróticos extremos y el sadismo más exaltado) y hacen que el joven Tillinghast termine en un hospital, en espera de que, recuperado de sus heridas, sea internado en una institución para enfermos mentales, pues nadie se cree su historia sobre bichejos caníbales de otra dimensión. Una bella y decidida investigadora, Katherine Michaels, se convertirá en su única defensora ante la policía, tanto es así que se propone ir a la casa donde sucedió todo, con el fin de aclarar las circunstancias que rodearon la muerte de Pretorius. Pero la verdad es que lo que quiere es volver a realizar los experimentos con la máquina. Las consecuencias, ni que decir tiene, serán terribles...
Aupados a lo más alto tras el sorpresivo éxito de "ReAnimator" (1985), el dúo formado por Stuart Gordon y Brian Yuzna volvieron a repetir con la también sensacional "Dolls" (1986), otra inolvidable muestra de serie B hecha con el estilo inimitable de sus artífices. Charles Band, al frente por aquel entonces de la Empire Pictures, estaba decidido a repetir el éxito con otra nueva adaptación de un relato de Lovecraft. Los dos socios se pusieron manos a la obra, adaptando "From beyond", un cuento de apenas tres páginas cuyo desarrollo puede verse, íntegro, como prólogo a los títulos de crédito. Luego, en el metraje restante, Gordon y Yuzna amplifican el cuento de Lovecraft, dentro de unas líneas similares a las utilizadas en "ReAnimator", aunque el factor sorpresa, que en su primera incursión en la narrativa lovecraftiana los ayudó mucho en este caso, al haberse perdido, no les facilitó la posibilidad de un rendimiento en taquilla tan sorpresivo como en su título de presentación.
Pero el caso es que "ReSonator" (1986), título del filme en su estreno en salas españolas, es una pequeña joya del cine de terror ochentero, donde se pone en evidencia la buena mano de su director, Stuart Gordon, un realizador vilipendiado sobremanera por la mayor parte de la crítica pero que, si se repasa su filmografía sin talibanismos de salón, se nos presenta como un realizador muy honesto para con el género, que asume los materiales de partida con la mayor de las dignidades profesionales, ofreciendo casi las más de las veces películas que a uno le dejan siempre un buen sabor de boca, de añeja serie B videoclubera. Otro caso bien distinto sería el de Yuzna, que también se ha mantenido fiel a unos esquemas muy B en su actividad tanto como productor como cuando se encarga de dirigir, pero sin obtener películas que no pasan de repetir esquemas o vivir de rentas pasadas, caso de sus dos secuelas de "ReAnimator", la última de ellas rodada en tierras españolas durante su etapa como "alma mater" de la "Fantastic Factory de la Filmax.
Con esta película, el binomio llegó a la culminación de su etapa de glroia dentro de la Empire; Gordon se convertiría en el director de cabecera del mandamás de la compañía, Charles Band, que contaría con él incluso cuando la compañía se fue al garete a finales de los ochenta con "Robot Jox" (1990), no en vano dirigida por Gordon. Tras formalizar su nueva sociedad, la Full Moon Entertainment, Band dispondría de los servicios de Gordon en otras producciones, ahora ya dirigidas directamente para el mercado de vídeo doméstico.
En el reparto repiten dos habituales como Jeffrey Combs, el memorable Herbert West de "ReAnimator" y una arrebatadora Barbara Crampton como la Dra. Michaels. A éstos dos los acompañan actores tan caros al cine de género de los ochenta como Ken Foree o Ted Sorel, así como con los efectos especiales de unos inspiradísmos John Buechler y Anthony Doublin, apoyados por Mark Shostrom y John Naulin.
Un filme de terror portentosamente logrado, que si bien en su día no obtuvo los réditos esperados, hoy es ya una pieza a tener en cuenta por cuanto significa uno de los grandes títulos de los ochenta. Y no exagero en lo más mínimo, pueden ustedes creerme.
Con esta reseña inauguro el mes de Septiembre, que empieza con fuerza con la celebración de la quinta entrega del Fantastic Gore Festival en la localidad de Amposta, entre los días 10 a 13 de este mes. "El ocioso impenitente" hará acto de presencia el sábado sabadete con el fin de pulsar el fin de fiesta y hacer acuse de recibo de cuanto bueno, y mejor que bueno, acontezca en dicho certamen. Luego de esto ya viene Sitges, pero el presupuesto no da para más. Así pues, la próxima reseña será un resumen completo del Fantastic Gore ampostino. Más tarde, si no se presentan dificultades de última hora, comenzaré una serie de artículos repasando la saga de Freddy Krueger, un bonito paseo por Elm Street...
Por último indicar que la carátula que ilustra esta reseña sobre "ReSonator" es la original del VHS que, a primeros de los noventa, adquirí en el ya desaparecido, y añorado, videoclub "Imatges" donde un servidor de ustedes empezó a engancharse a esto del cine. Sirva estas líneas como recuerdo a este tipo de locales, hoy en proceso de desaparición, barridos por la marea de los cambios sociales y culturales.