Google+ Followers

miércoles, 27 de mayo de 2015

ALIEN NACIÓN

En los ochenta, y a raíz del éxito de "Límite 48 horas" (1983/Walter Hill), se creó todo un concepto dentro del "thriller" que recibió el nombre de "buddy movies", esto es, película de "colegas". El esquema era más menos similar: un policía (o detective o lo que ustedes consideren más oportuno, que de todo hubo dentro de este tipo de películas) enfrentado a un colega (o no..) con el que tiene formas de pensar y actuar bien distintas, pero que llegada la hora de la verdad superan por el bien común, logrando superar el desafíoal cual se enfrentan y hasta nacer una bonita amistad. O amor si son de sexos contrarios, aunque por haber uno hasta un caso en el cual encontrábamos a un poli gay con otro heterosexual, "Algo más que colegas" (1982/James Burrows) con un Ryan O'Neal de rudo agente de la Ley y John Hurt como su compañero homosexual e intentando salvar los estereotipos, se supone. 
Llegados a un nivel de explotación casi parecía que insoportable, y pretendiendo seguir la estela de la exitosa "Arma letal" (1987/Richard Donner), con dos policías, uno afroamericano y respetuoso con las normas y otro de raza blanca que se las pasa por el forro de la cazadora, Gale Ann Hurd, productora y ex de James Cameron, apostó por darle un giro de ciento ochenta grados al subgénero, dándole un toque de ciencia ficción para que la cosa resultara medianamente original. Y lo logró con creces, obteniendo un producto final entretenido, "Alien nación" (1989) que, sin ser lo que se dice un clásico, los buenos aficionados seguro que recordarán con sumo gusto, aunque en su día no fue un éxito comercial precisamente, aunque sí acabó dando lugar a una serie de televisión. La cual, por otro lado, tampoco duró mucho en antena, siendo prolongada en diversos telefilmes.
En un futuro próximo, la Tierra (básicamente USA) recibe la llegada de una gran nave extraterrestre, habitada por una raza de seres que gustan de emborracharse con leche agria y no soportan el contacto con el agua. Pasado el tiempo, dicha raza ha ido integrándose en la sociedad, como trabajadores, consumidores, en fin ciudadanos de pleno derecho. Sykes, un veterano policía de Los Ángeles, se halla en plena patrulla por los barrios bajos cuando su compañero y él se ven envueltos en un tiroteo. El resultado es que el compañero de Sykes muere asesinado por un delincuente alien, algo que en gran medida fastidia a Sykes, que no es muy amigo de los "recién llegados" como se les llama a los aliens. Para complicar las cosas, sus superiores le asignan un nuevo compañero: el agente Sam Francisco (no es un chiste malo, es que los aliens escogen nombres de ciudades que cambian con el fin de adaptarlos como su identificación personal, con el fin de parecerse a los humanos y congraciarse con ellos), un alien que se ha convertido en el primer "recién llegado" en convertirse en detective del Departamento de Policía. Aún a pesar de su desconfianza mútua, ambos hombres deben colaborar y salvar sus diferencias con el fin de hallar a los responsables de meter en las calles una droga de alto grado, muy potente, y que está relacionada con el propio pasado de los aliens, un pasado que éstos prefieren mantener oculto...
La película quedó en las manos del británico Graham Baker, un cineasta de la misma generación que Ridley Scott, ambos proceden del campo publicitario, pero a partir de ahí la cosa digamos que se dispersa cosa mala. Cierto que Scott también tiene algún churro por su filmografía, pero el caso es que al pobre Baker le tocó apechugar con una trayectoria del todo petardera. Tras "Alien nación" tardó otros diez años en ponerse tras las cámaras. Cuando lo hizo fue con "Beowlf" (1999), una impresentable cinta de fantasía y acción con Christopher Lambert intentando (vanamente) reverdecer los laureles de "Los inmortales" (1986). Una pena lo de este hombre, porque realmente su labor en el filme pone de manifiesto su buena mano para el cine de acción de alto presupuesto, que podría haberle facilitado una carrera de mayor relevancia de haberse dado unas condiciones más óptimas. En el reparto dos actores de fuste como James Caan y Mandy Patinkin, además de Terence Stamp como villano. Un pasatiempo francamente disfrutable. 

martes, 26 de mayo de 2015

DR. LAMB

Hong Kong, principios de los ochenta; un caso, aparentemente de lo más banal (un tipo que realiza fotografías obscenas) acaba por convertirse en uno de los sucesos más terribles de la crónica negra de la, por aquel entonces, colonia nritánica. Un taxista se dedica a aprovechar su trabajo en el turno de noche para acabar con la vida de chicas jóvenes a las que luego tortura y asesina brutalmente, pues las considera "pecadoras" y su deber, bajo un supuesto mandato divino, es eliminarlas. Un duro policía hongkonés quedará estupefacto ante la sangre fría del criminal, un hombre dominado por un ideal religioso que lo ha llevado más allá de la locura...
Con un planteamiento que remite a títulos como "El silencio de los corderos" (1991/Jonathan Demme) o "Henry, retrato de un asesino" (1986/John McNaughton), "Dr. Lamb" es un "thriller" de terror que narra la historia real de uno de los mayores asesinos en serie habidos en Hong Kong, un taxista en apariencia tranquilo y muy profesional que ocultaba una mente enferma y una violencia descarnada hacia las mujeres, consecuencia de una infancia desgraciada, en manos de una madrastra que lo maltrató y humilló en público en cuanto tenía la oportunidad y un padre alcohólico y pendenciero, que casi no paraba por casa. A partir de este punto, "Dr. Lamb" no pretende en ningún momento justificar los actos viles del asesino, su pretensión es que veamos su evolución de un niño marcado por la violencia a un cruel practicante de la misma.
Dicho objetivo se logra en parte, la película es un retrato de lo sucedido, pero los directores Billy Tang y Danny Lee, quien asimismo asume un rol como actor en la cinta, prefieren tomar ciertos atajos con el fin de destensar la trama. Ello da lugar a ciertos apuntes cómicos del todo innecesarios, vinculados a ciertos agentes de policía. Así, por ejemplo, tenemos a un agente algo pasado de rosca y que suelta chascarrillos una vez sí y otra también y a una joven policía que termina muy afectada por todo lo que van descubriendo, pero mostrado de una forma muy burda, como si de una comedia de medio pelo se tratara. Esto hace que "Dr. Lamb" bascule entre unas secuencias visualmente muy elaboradas y unos toques de humor de lo más chabacano, que no ligan ni aún queriendo, lo que en gran medida hace que la película no alcance el nivel que seguramente habría logrado de haber apostado por una línea argumentalmente más compacta. A pesar de ello, la escalofriante interpretación de Simon Yam permite que la función no termine por irse por la tangente, dando lugar a una obra quizá irregular pero con algunos momentos francamente muy bien resueltos. 

lunes, 25 de mayo de 2015

MORTAL ZOMBIE

Productor y director de origen filipino, Brian Yuzna es un director que levanta pasiones allá donde va, sean éstas en sentido positivo o echando pestes de algunas de sus aportaciones, en especial de la etapa que desarrolló en tierras catalanas, cuando se alió con Filmax para montar la "Fantastic Factory", con la que pretendió abrir un punto de base industrial para el género en España, aunque la cosa no acabó de terminar del todo bien. 
Pero antes de eso, Yuzna se labró cierta querencia por un sector de los fans del género de terror a raíz de "Society" (1989), una comedia negra y gore, con una lectura de crítica social muy contundente que, en gran medida hizo albergar esperanzas en que podía ser un realizador a tener en consideración dentro de los parámetros del terror de primeros de los noventa. Craso error, porque básicamente se dedicó a poner de nuevo en marcha las aventuras de Herbert West en una secuela menor, pero no por ello desdeñable, "La novia de ReAnimator" (1990) y, poco más tarde, se hizo cargo de la tercera entrega de una franquicia que había sido ideada como homenaje-alternativa a "La noche de los muertos vivientes" (1968).
Estrenada en 1985, "Return of the living dead", estaba escrita y dirigida por el mítico Dan O'Bannon y en ella también se servía de un sentido del humor bien negro y de un gore descarnado para proponer una trama pacifista, claramente antimilitarista, que derivó en una secuela de menor calado, estrenada dos años después y que contó con la dirección de Ken Wiederhorn: "La divertida noche de los zombies".
Siete años después,Yuzna recibió el encargo de volver a poner en marcha la saga, pero en esta ocación, por raro que pueda parecer, Yuzna decidió dejar de lado lecturas políticas y humor de brocha gorda y/o malrrollero para abrazar la causa de una bien simple historia de zombies de las de toda la vida. O de las de toda la muerte, si nos ponemos en la temática.
"Mortal zombie" empieza en una base militar, donde una pareja de adolescentes se cuela gracias a que uno de ellos es hijo de un alto responsable de un imporatnte proyecto de alto secreto. Horrorizados por lo que ven, la pareja huye de la base. El padre, enterado del asunto, no ve con buenos ojos que su hijo vaya por ahí con una muchacha que considera ligera de cascos, por lo que insta a su hija a dejarla e irse con él hacia un nuevo destino. El joven se niega en redondo, y huye con su chica a buscarse la vida, pero un accidente de moto hace que ella muera, por lo que el muchacho usa el experimento de su padre para que su chica regrese a la vida, aunque en unas condiciones harto diferentes a las que tenía cuando su corazón aún latía...
Si bien es verdad que Yuzna no es que sea un hacha a la hora de dirigir, "Mortal zombie" queda como uno de sus trabajos más competentes tras la cámara, junto a la también muy apreciable "El dentista" (1996). El filme mantiene un buen ritmo a lo largo de su hora y media de metraje, los efectos de maquillaje lucen a un nivel muy aprovechable y las interpretaciones resultan incluso potables. El resultado es una serie B francamente muy digna de ver, que seguramente no es lo que se dice un dechado de originalidad pero que en gran medida es consciente de sus antecedentes, bebiendo de las fuentes romerianas sin perderles el respeto pero tampoco sin reverenciarlas en exceso, logrando un término medio que la convierte en una obra imprescindible para los amantes del subgénero zombie. Luego ya vino "Faust" y pegó el bajón, aunque tampoco creo yo que fuera para tanto. 

EL CASTILLO DE LA MORGUE

En este blog ya he tratado en ocasiones mi interés por los bolsilibros y la leteratura popular o "de kiosco", así que no me repetiré, sencillamente dejaré claro que este tipo de narrativa tiene algunos maestros de incontestable maestría, como es el caso del malogrado Francisco González Ledesma, en arte Silver Kane, que por ya asomó en este blog en alguna de sus propuestas, vinculadas al género del "western" pero hay que dejar claro que, como buen maestro y profesional de la escritura, tocó todos los palos con gran magistral pericia y profesionalidad intachable, teniendo en cuenta las draconicanas condiciones laborales que imponía la Editorial Bruguera, que tenía a los autores atados a una máquina de escribir con el fin de sacar adelante varias novelas por semana.
"El castillo de la Morgue" es una muestra de la genialidad de Silver Kane en el terreno del terror; publicada en la mítica colección de bolsilibros "Selección Terror", estamos ante una mixtura entre una historia de vampiros y de venganzas familiares contada como si de una cinta de terror italiana se tratara. Un Mario bava o un Antonio Margheritti hubieran sacado oro puro a la hora de sacar adelante un guión a partir de esta historia, en la que Kane vuelve a dejar muestras de su excelencia como escritor.
Estrella Farrow es una joven cuyos padres murieron de manera trágica; su madre fue condenada a muerte por un doble homicidio y su padre, que no se recuperó del mazazo, también murió de forma violenta, en el transcurso de un incendio. A la hora de leer el testamento, Estrella recibe la noticia de que ha heredado un suntuoso castillo en un apartado pueblucho de la campiña inglesa, donde es recibida con muy escasa simpatía por los vecinos del lugar. El castillo, con un pasado lúgubre de muerte y dolor, encierra secretos que cambiarán por completo la vida de la joven.
En "El castillo de la Morgue" encontramos todos los ingredientes que permiten que un autor como Silver Kane se luzca impactando con su estilo narrativo. Eficaz en la ejecución de las escenas más truculentas, que describe con precisión pero sin pasarse, el autor que dejó huella imperecedera en miles de bolsilibros del Oeste deja claro que en cuanto al terror, tampoco era manco, impactando cuando tiene que hacerlo, sin caer en recursos fáciles o, cuando procede, saber usarlos con precisión quirúrgica. 
Dar las gracias al colega Manuel García la oportunidad de obtener una copia de este bolsilibro, prueba fehaciente de que su autor era un maestro en todos los géneros que cultivó. 

martes, 19 de mayo de 2015

TRUE DETECTIVE

No hace falta ser un experto en eso que se suele llamar "mass media" para saber que hoy en día se está viviendo una época dorada en cuanto a la ficción televisiva se refiere. Hollywood es, hoy por hoy, una tierra en la que la imaginación brilla por su ausencia, basando su supervivencia en remakes de poca o nula entidad y en mantener y crear (o al revés, tanto da) franquicias con las que sanear unas arcas que no andan boyantes precisamente. El hecho es que el la "caja tonta" se ha refugiado toda una pléyade de guionistas, directores y, cómo no, actores que intentan ganarse las habicuelas haciendo algo más que lo de siempre, más teniendo en cuenta que ese invento del "cine independiente", que al final resultó no ser tan independiente, porque la gran mayoría de las multinacionales hollywoodienses tenían su filial "indie", ha pasado de moda y salvo algunos pocos supervientes, pongamos unos Coen o un Van Sant, el resto han tenido que refugiarse en la pequeña pantalla para llegar a fin de mes.
La cadena de pago HBO dio el pelotazo de lo que llevamos de década con esta miniserie de ocho episodios, escrita por un guionista, Nic Pizziolato, que hasta ese momento no había despertado demasiado interés con lo que escribía y que ha creado a partir de ahí un concepto de serie "antológica" de la que habrá que ir siguiendo la pista, pues ya s anuncia una segunda temporada con un nuevo caso, nuevos actores y un cambio de ambiente: pasamos de Louisiana y sus pantanos a Los Ángeles y sus autopistas. Pero centrémonos de momento en esta primera temporada, que es la que se ha estrenado y aparecido en DVD de curso legal, que decía aquel.
Louisiana 1995, los agentes de la policía estatal, Marty Hart (Woody Harrelson) y Rust Cohle (Matthew McConaughey) se encargan del caso de asesinato de una joven hallada en una zona apartada de la ciudad, en lo que parece un crimen con inquietante trasfondo ocultista. Los dos agentes tienen caracteres bien distintos, lo que hace que por un lado se respeten pero realmente no puedan ser amigos en el sentido real de la palabra. Cohle es un tipo muy reservado y taciturno, afectado por un hecho terrible de su pasado, lo que le lleva a momentos casi de delirio, pero que le convierten en un detective casi excepcional. Hart, por su parte, es un tipo que pretende dar la imagen de policía perfecto, padre ejemplar y marido casi celestial, pero en realidad es un pendenciero que mantiene relaciones con una joven que trabaja en los juzgados. La vida de estos dos personajes dará un giro total como consecuencia de este caso, tanto es así que cuando creían que ya lo tenían resuelto, en 2002 saltó una pista que hizo que la rueda volviera a girar sobre aquel crimen. Doce años después, en 2014, los dos hombres volverán a encontrarse cuando se hallen indicios de que el asesino ha vuelto a las andadas...
"True detective" es una obra confeccionada con un cuidado por los detalles extremo; el director, Cary Fukunaga, responsable de dirigir los oche episodios que conforman esta primera tanda, realiza una labor excelsa, con momentos tan sublimes como el plano secuencia con el que acaba el cuarto episodio. Pero si en algo destaca esta serie es en las interpretaciones, marcadas por unos excepcionales  Woody Harrelson y Matthew McConaughey, pero también por la presencia de Michelle Monaghan que, por fin, tiene la oportunidad de lucirse dramáticamente en el papel de esposa de Hart, obteniendo también momentos de oro puro en cada una de sus intervenciones en pantalla. 
Con todo, "True detective" tiene un "pero" y es que la historia, con un arranque absolutamente único y excepcional, entra paulatinamente en terrenos bastante convencionales, especialmente a partir del quinto epiusodio, algo que se hace patente en su resolución, en exceso tópica aunque no por ello mala. De haber sido otro tipo de serie, hecha por manos menos expertas, menos conscientes de hacer un buen trabajo, la cosa habría quedado como a algo ya visto, pero digamos que Fukunaga y el reparto logran que el conjunto no decaiga por tener que lidiar con un final que no acaba de estar a la altura del resto de la serie. Eso no quita mérito alguno a los responsables de esta producción, que resulta una de las más atractivas y definitorias de esta "Edad Dorada" de la TV que estamos viviendo. 

RABIA

Rose y Hart son una pareja que sufren un brutal accidente de motocicleta, quedando Rose malherida y siendo trasladada con suma urgencia a la cercana Clínica Keloid, conocido centro conocido por sus revolucionarios métodos en cirugía estética. Gracias a un nuevo sistema de trasplante de tejidos, Rose, al menos en apariencia, recupera la piel perdida como consecuencia de quedar atrapada debajo de la motoc cuando ésta se incendió tras el accidente. Pero es sólo en apariencia, pues Rose ha generado una especie de apéndice provisto con un aguijón, con el cual propaga una especie de rabia del todo imposible de tratar y que se propaga a toda velocidad sin que las autoridades puedan hacer nada para pararlo...
Tras la buena impresión dejada con su película de debut, "Vinieron de dentro de..." (1975), David Cronenberg prosiguió filmando esta otra indiscutible obra maestra de su primer periodo, plagado de piezas de indudable interés. Rodada también con un presupuesto muy ajustado, "Rabia" (1977) no deja de ser una versión aún más desesperanzada de "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1956/Don Siegel), con unas gotas de "La noche de los muertos vivientes" (1968/George A. Romero). En "Rabia" no hay asideros donde sujetarse; la Humanidad está condenada de antemano, aunque Rose, en última instancia, crea tener la solución al problema que ella misma ha desplegado sobre la gran ciudad. 
Pese a ello, pese a la falta de medios, lo cierto es que "Rabia" posee una atmósfera, una estética, que hacen de ella una película muy sugestiva. Cronenberg filma la historia desde unos planteamientos que, en primera instancia, remiten al cine de vampiros, para luego derivar hacia el género zombie. En este aspecto hay que destacar las secuencias extraídas de los informativos de TV y que son un claro homenaje a los insertos explicativos de la obra maestra de George A. Romero rodada casi diez años antes. El realismo de las escenas rodadas en exteriores, así como el hecho de que la historia se ambiente en vísperas de Navidad hacen que la historia aún resulte más aterradora y contundente en las intenciones de su responsable principal, que poco a poco estaba mostrándose como un preclaro renovador de un género necesitado de dar unos pasos más allá de los subgéneros conocidos, una renovación que prolongaría en la muy notable "Cromosoma 3" (1979) y en la excepcional "Scanners" (1980), que le abrirían las puertas a producciones de mayor presupuesto, pero sin renunciar a sus intereses autorales, lo que siempre es una ventaja. 
En el reparto destacar la presencia de la malograda Marilyn Chambers, modelo publicitaria y actriz que se hizo célebre como consecuencia de su papel en la mítica "Tras la puerta verde" (1972/Artie y Jim Mitchell), uno de los filmes que sirvieron para levantar las bases de la naciente industria del cine pornográfico con permiso de "Garganta profunda" (1973/Gerard Damiano). A finales de los setenta, Marilyn intentaba hacerse un hueco dentro del cine convencional, y Cronenberg se aprovechó de la popularidad de la intérprete para crear mayor expectación comercial. La joven realizó un trabajo interpretativo meritorio, pero que no le permitiría abandonar el cine para adultos, al que regresó de forma irregular a lo largo de los siguientes años, hasta su prematuro fallecimiento en 2009, a los 56 años de edad. 

jueves, 14 de mayo de 2015

EL LIBRO DE LOVECRAFT

La editorial recupera una muy interesante novela del escritor estadounidense Richard A. Lupoff, publicada ya hace treinta años, titulada "El libro de Lovecraft". Se trata de una novela que mezcla personajes reales que, en un contexto real, nunca llegaron a encontrarse realmente, pero que el autor usa con el fin de ilustrarnos sobre el auge del fascismo en los Estados Unidos inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial.
Howard Phillips Lovecraft fue un hombre de vida ciertamente complicada; en vida nunca llegó a publicar un libro, dedicándose a ejercer de "negro literario" las más de las veces, para autores que no merecían de su colaboración. Pero el hecho es que Lovecraft era declaradamente un antisemita, que en una primera fase de su vida no mostró reparos en aproximarse ideológicamente a posturas de ultraderechistas, como las defendidas por el polémico George Sylvester Viereck, hijo ilegítimo del Káiser Guillermo II de Alemania, que en el transcurso de la Gran Guerra hizo denodados esfuerzos para evitar que los USA entraran en el conflicto bélico y que, de hacerlo, debían aliarse con alemanes y austriacos. Acabada la guerra, Viereck regresó a Alemania, donde conoció a un Adolf Hitler en ciernes. Hipnotizado por el vil ideario hitleriano, acabaría por lanzar un claro discurso filonazi en la América de los años veinte y treinta, repitiendo la jugada de buscar una alianza germano-norteamericana. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Viereck acabaría por ser encarcelado por su defensa del ideario nacionalsocialista. Su hijo, reputado poeta, no sólo no renegó de las ideas de su progenitor en tanto en cuanto fue uno de los padres de la política neoconservadora impulsada por Bush Jr a lo largo de sus dos mandatos como Presidente.
"El libro de Lovecraft" narra cómo un hombre frustrado por el devenir de su carrera literaria, es reclutado por un grupo de fanáticos nazis con el objetivo de escribir una especie de "Mi lucha", el texto fundacional de la ideología nazi, escrito por el propio Hitler, para el mercado estadounidense. Un grupo de agentes del gobierno, sabedores de la situación, llevarán a cabo un plan para desbaratar los planes de Viereck y los suyos, aún a costa de que con ello los sueños de éxito de Lovecraft se diluyan.
Una novela ciertamente muy interesante, que propone una mirada hacia cierto tipo de Historia "alternativa" bien entendida y mejor escrita. Muy recomendable. 

LOS VENGADORES, LA ERA DE ULTRÓN

Pues sí, qué quieren que les diga, uno es hijo de los tebeos de grapa, de las visitas al kiosco de la esquina los domingos por la mañana, de rebuscar entre las novedades. Todo eso hoy ya se ha perdido, así que lo que ahora nos queda es disfrutar de todas estas adaptaciones al celuloide. Y cabe decir que los de la Marvel van encabezando las listas de éxitos. 
Tras una primera parte que dejó a prácticamente toda la parroquia con la boca abierta, que destrozó taquillas por doquier y dejó con evidentes ganas de más, Joss Whedon vuelve a ponerse tras las cámaras para proponer una secuela de "Los Vengadores", el supergrupo marveliano por excelencia, con permiso de "Los Cuatro Fantásticos" y "La patrulla X" (o "X Men", como los conocen las nuevas generaciones).
El cómic de "Los Vengadores" fue creado en 1963 como consecuencia del retraso a la hora de sacar adelante la colección de "Daredevil", que salió pocos meses después. Parece ser que el dibujante elegido para ilustrar las aventuras del héroe ciego, Bill Everett, andaba muy retrasado, por lo que Stan Lee tuvo que improvisar una nueva colección. Esencialmente lo que hizo fue reunir a unos personajes que la gente ya conocía de antemano, porque eran titulares de la editorial en diversas cabeceras, por lo que no hacía falta presentarlos. Afortunadamente la jugada salió lo bastante bien como para que Stan Lee se permitiera, a los pocos números, resucitar a un personaje de los años cuarenta que parecía andar oculto entre las brumas del olvido: el Capitán América. El que no salió bien parado de todo esto fue Everett, que fue relevado de su puesto de dibujante titular de "Daredevil" tan pronto entregó las páginas, ya finalizadas. 
A partir de ese momento "Los Vengadores" se convirtieron en el título señero de la Marvel, donde guionistas como Roy Thomas, Steve Englehart o Roger Stern legaron historias inolvidables. La sola idea de que los de Marvel Studios pudieran hacer una adaptación a  la pantalla grande parecía un sueño casi irrealizable, pero lo cierto es que la jugada salió del todo redonda.
En esta segunda entrega la dinámica se mantiene; Whedon se dedica a profundizar en los aspectos más profundos de la personalidad de los personajes de la primera entrega, además de presentar a los nuevos, ganando por goleada la aparición de "la Visión", cuya entrada en juego es uno de los momentos "gordos" de la cinta. 
Algunos puristas han venido afirmando que las adaptaciones al cine de la Marvel en gran medida se han dedicado a cambios muy sustanciales con respecto a sus versiones en viñetas, pero hay que ser honestos y considerar que Joss Whedon es un gran conocedor del material de base, por lo que sus decisiones, al menos para el que esto suscribe, siempre han sido muy interesantes y provechosas, permitiendo ideas tan interesantes como la relación sentimental entre la Viuda Negra y Hulk, con unos elementos que la hacen muy creíble y lograda a nivel dramático.
¿Pegas? Probablemente la principal pega de esta secuela es que el personaje de Ultrón, realmente, no pase nunca de ser una amenaza de segunda clase, un mero pretexto para crear un conflicto con inicio, núcleo y desenlace. Desde el minuto uno queda claro que el grupo se mantendrá como una piña pase lo que pase, manteniendo sus diferencias individuales pero dejóandolas de lado para el bien del colectivo. Un discursillo bastante típico de la mentalidad yanqui, tratado con la proverbial ligereza que suelen gastar los habitantes del país de las Kentucky Fried Chicken...Y de los cómics de la Marvel. Y de DC, que uno nunca le ha hecho desprecio a nada hecho en viñetas, ojo.