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miércoles, 27 de abril de 2016

VAMPIROS, SED DE SANGRE

El protagonista de esta película es un agente de policía que no ha superado el haberse divorciado de su esposa, tanto es así que no tiene reparos en seguirla a todas partes con el fin de saber si anda con otro o no. Evidentemente esto le supone un buen rapapolvo de su superior, más si cabe cuando su ex-mujer le denuncia por acoso. Su jefe, que sigue creyendo en él y en su profesionalidad como agente de la Ley, lo pone al frente de un caso con el fin de que no ande perdiendo el tiempo  y el prestigio profesional. Se trata de perseguir a la hija de un empresario, una chica un tanto alocada que el agente pilla en una discoteca, para luego descubrir que el local en cuestión es la guarida de una pandilla de vampiros modernos. Ni que decir tiene que cuando le pase la información a su jefe éste no tenga demasiados reparos en considerarlo un loco peligroso. Ironías del destino, tendrá que confiar en su ex-esposa para sacar la verdad a flote, aunque ello signifique perder la poca credibilidad que aún tiene...Y puede que hasta la razón.
Filme de producción destinada, como no podía ser de otro modo, a la distribución directa a DVD, "Vampiros, sed de sangre" posee un punto de partida bastante digno, pero no tarda en perder la partida por culpa de una puesta en escena aburrida a más no poder y una apabullante falta de medios, que hacen de ella una especie de versión muy barata de "Abierto hasta el amanecer" (1996/Robert Rodriguez). De haberse hecho con algo de sentido del humor, tomando distancias sobre lo narrado, la cosa tendría un pase, pero Richard Brandes, responsable del asunto (y que de paso firma el guión y produce, todo un Juan Palomo del cine cafre), prefiere hacerlo en serio, con lo que la cosa queda en un bodriete desustanciado que, cuando quiere meter algo de humor, acaba por naufragar del todo.
En el reparto nos encontramos con Kevin Dillon, Lance Heriksen y Vanessa Angel, todos muy desaprovechados, además de la labor en los efectos especiales de un poco inspirado John Carl Buechler. Si se es un forofo del cine de terror, sea este barato y sin ideas o hecho con pocos recursos pero con sus buenas dosis de imaginación (Este filme cuadra más bien con la primera tipología) puede ser hasta disfrutable, siempre y cuando se la tome uno como lo que es, una basurilla sin mayor trascendencia, en caso contrario a evitar sin mayores dificultades.  

¿ES USTED EL ASESINO?

Ortíz, un rico banquero, es asesinado al poco de salir de la casa de su joven amante. La policía inicia raudamente las investigaciones, calibrando las posibles hipótesis e interrogando a los posibles sospechosos, pero nuevos asesinatos hacen que las autoridades queden superadas por un criminal que anda como a casi cinco pasos a distancia de los demás. Con la población cada vez más atemorizada, más indignada por lo que sucede, la policía halla en el excéntrico Sr. Larosse una tabla de salvación. Larosse, hombre de carácter tan estrafalario como de mente privilegiada, parece saber muy mucho como dar caza al pérfido criminal proponiendo un osado sistema que, de tan osado, parece ser la única solución posible para resolver el caso y pillar al criminal. 
Producida en 1967, "¿Es usted el asesino?" es una serie de televisión que, en su día, provocó una gran expectación por las características de la misma. Se trataba de una producción de nueve episodios, que se emitían los Lunes por la noche, en tiempos en los que en España sólo había una cadena, TVE. El nivel de interés fue tan elevado que hasta en los bares había un aumento de gente, por cuanto no en todas las casas había un televisor donde seguir las andanzas del peculiar Sr. Larosse, magníficamente encarnado por Narciso Ibáñez Menta quien, además dirigía la serie, que adaptaba una novela de Fernand Crommerlynk adaptada para la pequeña pantalla por León Cotanda. 
"¿Es usted el asesino?" es un relato que funciona como un perfecto mecanismo de relojería, perfectamente engrasado y en el que queda muy claro que sus responsables dominaban muy bien el arte del serial. Cada episodio proporciona una lección de cómo dar importancia a ciertos elementos, a ciertas actitudes de los personajes, dando lugar a un todo completo en el cual brilla sobre todos los demás el personaje de Larosse, un maquillador de cine que es despreciado por todos pero que, poco a poco, irá sorprendiendo por un inteligencia y su buena mano como investigador. Cierto es que algunos mantendrán las distancias, tanto entre su círculo más cercano, esto es en los estudios donde trabajo, como entre algún inspector de policía al cual, evidentemente, no le acaba de cuadrar que un tipo sepa tanto del caso a base de leer los periódicos del día. 
La serie puede considerarse todo un "one man show" de su protagonista y director, el asturiano Narciso Ibáñez Menta. Nacido en 1912, de padres dedicados a la lírica, desarrolló su actividad como intérprete desde muy temprana edad. Tras labrarse una notoria, y merecida, fama en Argentina merced a su trabajo en cine y televisión, Ibáñez Menta llega a España a primeros de los sesenta junto a su hijo, un jovencito Narciso Ibáñez Serrador, que pronto se erigirá, junto a su padre, en pieza capital de la ficción televisiva. "Historias para no dormir", iniciada en 1965, supone la piedra de toque del genio del joven geniecillo, el cual quedará del todo compactado cuando, a primeros de la siguiente década lance "Un, dos, tres" macroconcurso en el cual  su concepto de espectáculo bien entendido queda patente.
En cine, padre e hijo también tuvieron su cuota de importancia, aunque nunca llegaron a trabajr juntos para la gran pantalla. Ibáñez Menta fue presencia más o menos habitual en algunos espantables del fantaterror español de los setenta, mientras que su hijo dejó dos piezas de auténtico lujo: "La residencia" (1969), cinta de toques hammerianos y la superior "¿Quién puede matar a un niño?" (1976), obra maestra sin paliativos y que posee algunos de los momentos más inquietantes que sin duda dio el género fantástico hecho en este país.
Volviendo a Narciso Ibáñez Menta y su "¿Es usted el asesino?" llama la atención que, aún teniendo que plegarse a ciertas prerrogativas de la censura de la época, en cuanto a manera de mostrar los asesinatos y el modo de retratar a las fuerzas del orden, la serie deje ciertas escenas en las que muestra a una sociedad dominada por el miedo, atenazada por un asesino que mata sin seguir una línea fija (mata tanto a hombres como mujeres, llegando a intentar asesinar a un niño, aunque a última hora la cosa le salga rana) y en donde afloran los peores instintos. En este aspecto destaca el personaje de la madre de Luisa, una joven de unos dieciséis años que anda enamorada del peculiar Larosse. Si en un principio la progenitora se niega en redondo a permitirlo, usando el maltrato como modo más efectivo, no tendrá reparos en ofrecerla como novia del protagonista de la serie (¡aún siendo menor de edad!) al saber que hay en juego una muy sustanciosa recompensa por capturar al asesino, recompensa que podría cobrar Larosse en caso de que su método para capturar al asesino funcione. Cuando se entera de que Larosse pretende rechazar dicha recompensa, la mujer estallará en un nuevo conato de violencia sobre su hija, en unas escenas que dejan bastante claro quién puede ser más sádico, si un asesino en serie o una madre cargada de mala uva, frustraciones varias y un carácter cercano a la esquizofrenia más evidente.
La edición en DVD data de 2008 y fue responsabilidad del sello, ya desaparecido, Vellavisión que, por otro lado, también recuperó "Historias para no dormir" en una recopilación de los mejores episodios y que, por tanto, no tiene nada que ver con la editada hace pocos meses por "39 escalones" y que sí es del todo completa. Algunos episodios tienen deficiencias, evidentes, por culpa del paso del tiempo y de la desidia de TVE, que nunca llegó a interesarse por restaurar los másters de su prolijo archivo de series, al menos hasta hace bien poco. En cualquier caso, se recomienda su visionado pues es una producción muy destacable, tanto a nivel interpretativo como técnico.  

Narciso Ibáñez Menta (1912-2004) intérprete y director de "¿Es usted el asesino?" en una imagen de la misma. Este actor de origen asturiano destacó sobremanera por su poderosa voz y su indudable presencia escénica, brillando como nadie en temas vinculados al misterio, el terror o la fantasía. Devoto de la obra de Edgar Allan Poe, una devoción que pasó a su hijo, Narciso Ibáñez Serrador, quien en "Historias para no dormir" adaptó con mano maestra, algunos relatos del malogrado genio estadounidense. 


viernes, 22 de abril de 2016

EXTREME CLOSE UP (EXTREMADAMENTE CERCA)

Producción realizada para su explotación directa a DVD, "Extreme close up" se rodó con el objetivo de arrastrar a los incautos que aún pudieran acordarse de "El proyecto de la bruja de Blair" (1999), pues el filme basa su efectividad en mostrar una serie de hechos, presumiblemente filmados durante la grabación de un "reality" tipo "Gran Hermano", en el interior del cual se ha colado alguien capaz de todo para resultar ganador al final del mismo. 
"Extreme close up" es un programa de TV que tras diversas entregas ha ido cayendo progresivamente en los índices de audiencia, por lo que su productor escoge a una nueva directora para que busque maneras de recuperar el fuelle perdido. La nueva responsable del programa es una mujer dura, que no tiene reparos en saltarse las normas más elementales con el fin de lograr sus propósitos. Una vez elegidos los concursantes e instalados en el plató, todo parece indicar que las cosas van a progresar de la forma adecuada, pero las muertes se irán sucediendo y la tensión, por consiguiente, irá en aumento.
Hay que reconocer que esta película, aún a pesar de que no es que sea nada del otro jueves, acaba por resultar medianamente entretenida y eso ya es algo en estos tiempos que corren. Dirigida por el "alma mater" de la franquicia de "Viernes 13", el canadiense afincado en los Estados Unidos Sean S. Cunningham,  "Extreme close up" no intenta en ningún caso ser una crítica a la situación actual del mundo de la televisión, aunque algo de eso se vislumbra en algunos momentos, no podía ser de otra forma, centrando sus principales puntos de interés en los concursantes, en cómo interactúan y quién puede ser el asesino de esta peculiar traslación del clásico de Agatha Christie al formato de una cinta de terror de bajo presupuesto hecho para el "direct to DVD". Indudablemente su falta de pretensiones, su absoluta falta de trascendencia, la convierten en una película de consumo rápido, pero tampoco puede decirse que sea tan mala como para ponerla a caer de un burro. En gran medida "Extreme close up" es como lo que retrata, una muestra de cine desechable que, siendo consciente de ello, resulta más sobresaliente que algunas grandes superproducciones hollywoodienses, encantadas de haberse producido...
En el reparto muchas caras vistas en series y telefilmes, pero los más conocidos quizá sean, en un breve papel, C. Thomas Howell y Sarah Chalke, que es del todo el reparto quien mejor está. De hecho hasta el Thomas Howell está bien, pero sale tan poco que francamente podríamos hablar de un "cameo" para despistar al personal sobre la identidad del posible asesino.  

LICÁNTROPO

El éxito de "El día de la bestia" (1995/Álex De la Iglesia) propició en gran medida una irrupción de gente joven y sumamente creativa, con ganas de hacer cosas, que impulsaron fanzines, concentrando sus esfuerzos en el campor del cortometraje, del cómic y de toda manifestación cultural que les permitiera expresarse. Fue un auténtico renacimiento en toda regla, que duró poco, como suele ocurrir con las modas, y más en este país, no muy dado a las revoluciones culturales. Dentro de este proceso de "renovación", que al fin y al cabo tampoco lo fue tanto, quedó como signo distintivo la intención de recuperar algunas figuras, antaño denostadas con ahínco por la "oficialidad" cultural y los intelectuales de pacotilla, dándoles la oportunidad de resarcirse y, ya de paso, volver aunque fuera por unos momentos. 
Estos fueron los casos de Jesús Franco (1930-2013) y de Jacinto Molina (1934-2009), en arte Paul Naschy. Fueron recuperaciones, reivindicaciones, del todo merecidas, pero indudablemente tuvieron que plegarse a los intereses de quien se había encargado de resituarles. En el caso de Franco su vuelta a los platós de rodaje, "Killer Barbies" (1996) pasó de ser un proyecto afín a los intereses del director a un mero escaparate para una banda perteneciente al sello Subterfuge, contando de paso con la intervención de Santiago Segura, del todo desubicado, con la evidente intención de captar a los fans de la película de De la Iglesia. Ni que decir tiene que la cosa no fue como era de esperar, pero al menos permitió que Franco recuperara el fuelle perdido y pudiera mantenerse en activo hasta bien poco antes de su fallecimiento.
Algo más o menos parecido puede decirse de Jacinto Molina, que tras algunos años marcados por proyectos de muy escasa, o nula, relevancia comercial, graves problemas de salud, con "bypass" incluído, por fortuna superados, decidió recuperar a su querido Waldemar Daninsky para otorgarle una muesca más en su trayectoria. 
Ahora bien, la entrada en escena de TVE provocó que los niveles de violencia a utilizar quedaran reducidos al mínimo y, ya puestos, el productor, Primitivo Rodriguez, impuso como director a su hermano, Francisco R. Gordillo, que llevaba años sin situarse tras la cámara y, para colmo de males, no era para nada un entusiasta del cine de terror, por lo que andaba a años luz de la longitud de onda del protagonista del filme, un Paul Naschy que sí amaba el género y entendía sus resortes. 
El resultado, el fruto de este encontronazo fue "Licántropo" (1996), una cinta que reúne los elementos comunes del cine de Naschy pero que se diluyen de muy mala manera por culpa de una dirección creativamente nula, que pretende (o eso se intuye) recuperar el estilo del cine de terror hecho en España en los años setenta, pero lo hace con una mala sombra que más bien parece que se chotee de él.
La historia arranca en Europa Central, donde un oficial nazi se enamora perdidamente de una joven zíngara, a la que deja embarazada. El hermano de la chica se lo toma como algo personal y ambos se enzarzan en una pelea, donde el oficial muere apuñalado. Años después, el hijo de la zíngara, convertido en un prestigioso escritor, empieza a sentir el influjo de la luna llena, descubriendo su naturaleza licantrópica. Pero sus salidas nocturnas son aprovechadas por un psicópata. La policía, totalmente despistada e incapacitada para resolver el caso irá dando palos de ciego, mientras el protagonista entenderá que su destino pasa por una mujer enamorada y una bala de plata...
La conocida querencia de Naschy por la clásica mitología del hombre lobo de la Universal, con Lon Chaney en cabeza es de sobras conocida por los fans del malogrado actor y director. Y "Licántropo" no podía ser una excepción en esa relación de amor absoluto. Pero tal devoción no debía ser del agrado del director, el ya citado Francisco R. Gordillo, un tipo que llevaba casi tres lustros sin ponerse tras las cámaras. El filme es una historia que podría haber funcionado en manos de Naschy, o mejor aún, en las manos del Naschy de los setenta, pero en las zarpas de R. Gordillo la cosa ofrece poco, muy poco, a ojos del aficionado. Interpretaciones del todo desastrosas, con la salvedad de ese gran profesional que fue Jose María Caffarel, arruinan por completo el devenir de la película, desde un prólogo que se quiere un homenaje a la Universal y se queda en un chiste con actores mal disfrazados, pasando por escenas como la de la discoteca o la muerte de la pareja de amigos de la hija del protagonista (encarnada por una principante Eva Isanta, hoy conocida por su labor en "La que se avecina" en Tele 5). Tampoco la presencia de Amparo Muñoz, bellísima aún y manteniendo el tipo con la poca cancha que le otorgan, sirve para que la cosa eleve mínimamente el vuelo. 
Para colmo de males, a Naschy no le permitieron lucirse como hombre lobo, siendo su intervención reducida a una aparición estelar hacia el final de la cinta.
En resumidas cuentas, el tan anunciado retorno del hombre lobo español por antonomasia quedó en agua de borrajas, pero al menos permitió que, al igual que Jesús Franco, pudiera reanudar sus incursiones dentro del cine Fantástico en producciones que, si bien algunas de ellas tampoco eran dignas de su presencia, sí resultaban cuando menos más soportables que este "Licántropo" de resultados bien poco estimulantes. 

ASSASSIN

Harry Stanton es un agente del gobierno retirado cuyos servicios son requeridos de nuevo como consecuencia de la ola de asesinatos cometidos por un hombre que, al parecer, también fue agente especial para el gobierno estadounidense. Pero Stanton pronto descubre la realidad, el asesino en cuestión es en realidad un robot creado para realizar misiones de alto riesgo, un experimento que se ha ido de las manos y parece andar ahora descontrolado y con ganas de sembrar el caos por donde quiera que pase. 
"Assassin" (1986) es un telefilme, presumiblemente un episodio piloto para una serie de TV que no pasó de ser eso, aunque sí se distribuyó en vídeo y, en los albores del formato digital, en DVD. Eran los tiempos de "Terminator" (1984/James Cameron), el problema es que el responsable de esta cinta no era Cameron ni por asomo. Se trata de Sandor Stern, realizador y guionista de origen canadiense, de trayectoria más bien anodina, del que quizá pueda salvarse "Pin" (1988), una muy interesante cinta de ribetes terroríficos que, hasta cierto punto, resulta su obra más lograda, más todavía si la comparamos con el grueso de una filmografía en el que hay mucha televisión y alguna que otra incursión en cine poco remarcable. La mayor parte de su fama la debe al hecho de ser el firmante del guión de "Terror en Amityville" (1979/Stuart Rosenberg), cuyo éxito comercial le permitió involucrarse de manera más o menos directa en el resto de entregas de la franquicia, incluyendo el remake, producido en 2005.
Volviendo a la cinta que centra el interés de esta reseña, se trata, como ya he indicado antes, de una producción televisiva bien poco imaginativa, resuelta sin el mayor atisbo de creatividad y que, pese a ser de 1986, parece haber sido filmada mucho antes, por cuanto su estética resulta anacrónica y casi hortera por momentos. La pretensión de sus responsables es que sirviera de acicate para producir una serie sobre las aventuras del agente Harry Stanton, encarnado por un, eso sí, convincente Robert Conrad, pero el hecho es que el producto resultante es aburrido, insulso y bien poco recomendable, a no ser que se quiera aprovechar para hacer una buena siesta y tira que te vas.  

EL HOMBRE DEL KLAN

A mediados de los setenta, la Paramount decidió financiar una película que diera, de una vez por todas, una visión realista de la lucha por los derechos civiles, haciendo especial hincapié en la sociedad sureña, todavía bajo el manto amenazador de organizaciones de ultraderecha como el Ku Klux Klan. Con ese objetivo en mente, contrataron a un director al que le iba como anillo al dedo una temática de este tipo, Samuel Fuller, que bien pronto convenció a su buen amigo Lee Marvin para que se sumara al proyecto.
Pero tras leer el guión inicial, la Paramount pronto tuvo claro que sus ideas, aún siendo las de romper moldes, no pretendían ir más allá de un mero barnizado con el que limpiar su conciencia. Así que desechó el guión, en el cual había participado Samuel Fuller quien, en vista de la situación, decidió rechazar dirigir de paso la película. Al saber la noticia, Lee Marvin apoyó a su amigo y se prestó a dejar la producción, pero tuvo que desistir de ello al saber que su contrato estipulaba que, en caso de abandonar la película, debía pagar una fuerte suma de dinero al estudio por ello. 
De esta manera la película quedó en manos de un realizador inglés, Terence Young, que había demostrado tener muy buena mano para el cine de acción, no en vano se había consagrado dirigiendo dos entregas de la saga Bond, "Agente 007 contra el Dr. No" (1962) y "Operación Trueno" (1965), además de una muy buena muestra de cine de aventuras de tono crepuscular, "El aventurero" (1967), con una gran interpretación de Anthony Quinn. En primera instancia la elección de Young resultaba idónea, en el sentido de que las pretensiones del estudio eran que "El hombre del Klan" fuera una cinta de denuncia pero eso sí, con unas buenas dosis de acción para hacerla más "digerible" para la audiencia. El problema radicaba en que Young, a primeros de los setenta, era un director que básicamente sew movía por el cheque, sin esforzarse demasiado en solventar las escenas más o menos que pudiera necesitar la película que estuviera filmando. Si a esto sumamos un Marvin que andaba dispuesto a boicotear el filme sin demasiados problemas y la contratación de un Richard Burton que andaba medio depresivo y afectado por graves problemas de alcoholismo pueden ustedes imaginarse cómo fue el rodaje de una película en manos de un cineasta que andaba sobrado de desinterés.
"El hombre del Klan" narra las peripecias del sheriff de una pequeña localidad del Profundo Sur estadounidense (Marvin), que tiene que lidiar con un sector de vecinos de raza blanca que, en su mayor parte, son miembros activos del Ku Klux Klan, incluyendo su zoquete ayudante (Cameron Mitchell), y una población negra que se ha hartado de los abusos y las presiones de éstos. La violación de una mujer blanca, de la que es acusado un afroamericano, así como la celebración de una manifestación en favor de los derechos civiles de la gente de color hacen que el Sheriff, encima de un verdadero polvorín, deba ejercer de árbitro del conflicto, aunque llegado el momento deba tomar partido y evitar que los ultraderechistas conviertan la localidad en un campo de batalla. 
El hecho es que estamos ante una película que, como cinta de acción, funciona la mar de bien, aún a pesar de que Lee Marvin anduviera con la mosca tras la oreja y Richard Burton se le notara con ganas de echarse una siesta a las primeras de cambio. Los problemas vienen cuando pretende radiografiar a los grupos de ultraderecha, desdibujando a los personajes de raza negra, que no acaban nunca de tener entidad propia en el filme, quedando como una especie de convidados de piedra. Buena parte de esto se debe a que no se contó con unos intérpretes de color carismáticos, dejando la cosa en manos de un primerizo O.J. Simpson, que resulta antipático y sin atisbo alguno de personalidad propia, así como de una bella Lola Falana, a la que le tocó en suerte una escena brutal de violación que pone los pelos de punta por su sordidez. En consecuencia, la película nunca parece tomar partido por unos o por otros, dejando una sensación de incomodidad porque es evidente que pretender justificar las acciones de un grupo de racistas no creo que sea algo digno de justificar, pero tampoco que se pretenda ejemplificar que la mejor respuesta para la otra parte es usar la violencia, usando métodos similares. Tampoco acaba de cuajar en exceso el personaje de Richard Burton, un hombre idealista pero desencantado, que llegado el momento recuperará la autoestima al apoyar a la mujer violada, a la que ayudará a salir adelante y, ya de paso, vivirá una historia de amor puesta con calzador. 
Para amantes del cine de acción con algo, unas gotas, de contenido social.

miércoles, 20 de abril de 2016

LA CASA DE LAS SOMBRAS DEL PASADO

Nos mantenemos en territorio conocido, la Cannon Films, para tratar de una de las escasas producciones de terror que tocó el sello de Menahem Golan y su primo Yoram Globus, que adapta una novela del creador del detective Charlie Chan, Earl Derr Biggers, contando con la presencia de cuatro leyendas vivientes del género, una alineación de aquellas míticas, me refiero a Vincent Price, Christopher Lee, Peter Cushing y John Carradine. En principio, contando con un buen material de base y cuatro actores del nivel de los citados, la cosa no podía ir mal del todo, pero el caso es que esta "La casa de las sombras del pasado" (1983) no conectó para nada con un público que, muy probablemente, esperaba algo más de sangre e higadillos, con adolescentes en celo correteando por ahí, que no humor negro y cuatro actores de notoria relevancia dentro del género que para cierto sector del público joven ya apenas venían a representar algo más que un recuerdo. 
¿Es por ello "La casa de las sombras del pasado" una mala película?. No, no es una película mala, el responsable de dirigirla, el británico Pete Walker puso todo su buen hacer en poner en imágenes una cinta vistosa, bien resuelta y con algunos golpes de efecto bastante dignos, pero también es cierto que el guión, original del también realizador Michael Armstrong, carece de los resabios necesarios para que el espectador se enganche a la historia y la siga con interés, propiciando que decaiga progresivamente. 
Un joven escritor con ínfulas (Desi Arnaz Jr, lo peor de la función) se apuesta con su agente que es capaz de pasar la noche en una casa que arrastra la fama de estar maldita. Una serie de excéntricos personajes, todos ellos pertenecientes a la familia de rancio abolengo que habita la mansión, se encargarán de ponerle las cosas harto complicadas al escritorzuelo, que deberá poner todo su sentido común en alerta para evitar no caer bajo el influjo maléfico del edificio...
El rodaje de "La casa de las sombras del pasado" estuvo marcado en gran medida por los problemas provocados por el actor Desi Arnaz Jr, que por aquel entonces andaba arrastrando un grave problema de adicción alas drogas. Al parecer, la intervención de Price y Lee evitó que la cosa pudiera ir a más, facilitando muy mucho la labor de un director que ya no sabía como evitar los desplantes de un intérprete cuya carrera posterior nunca pasó de la mera anécdota. 
Por otro lado, ni Menahem Golan y Yoram Globus eran muy duchos en esto del cine de terror; al parecer ellos esperaban tener entre sus manos un éxito seguro que, tal y como he indicado más arriba, conectara con un público joven. Pero las intenciones de Pete Walker eran otras bien distintas, centradas en homenajear un tipo de cine fantástico ya en desuso pero que bien podía aún dar sus buenos frutos. El caso es que cuando tuvieron la película en sus manos se quedaron bastante desconcertados, pues ellos esperaban al menos que saliese algún tipo de monstruo y no un cuarteto de viejas glorias divirtiéndose de lo lindo con lo que mejor sabían hacer. 
"La casa de las sombras del pasado" supuso un duro batacazo en taquilla que hizo que en algunos países, caso de España, se estrenara directamente en vídeo. Pese a no ser una obra maestra, cabe al menos reconocerle a su director que propusiera una vuelta de tuerca a la tradición del terror gótico, muy al estilo Universal, que se beneficia muy mucho de su cuarteto de intérpretes protagonista, que otorgan su carisma y buen hacer a una historia en la que quizá algo más de arrojo visual no le hubiera ido del todo mal. 

martes, 19 de abril de 2016

PLAN DIABÓLICO / A RITMO DE JESS

El caso es que a la hora de reanudar la actividad de este blog había dudaba con qué película hacerlo, fue entonces cuando pensé que lo mejor era hacerlo con un par de cintas que me han gustado mucho y que, en gran medida, ejemplifican el tipo de cine que me gusta y a un par de directores que admiro y, ya de paso, porque me daba auténtica pereza perder el tiempo, y el de ustedes, amables lectores, hablándoles de "Machete kills" (2013/Robert Rodriguez), segunda entrega de las andanzas del héroe creado por el responsable de "Abierto hasta el amanecer" (1995) y que pone de manifiesto que Rodriguez es como una especie de versión cazurra de su colega Tarantino, que si este último tiene un pase, el otro es que ya no tiene perdón de Dios por culpa del nivel casi insoportable de autobombo y pretenciosidad que puede dar a un artefacto que no pasa de ser un producto directo a DVD, aunque en Estados Unidos sí llegó a los cines, pegándose un merecido hostión de órdago.

Carátula de la edición en DVD de esta estupenda cinta de John Frankenheimer que, a los cincuenta años de su filmación, mantiene intactos la mayor parte de sus valores como obra cinematográfica de primer nivel.
"Plan diabólico" (1966/John Frankenheimer) es un filme que descubrí ya hace tiempo cuando se recuperó en VHS. En ese momento esta película me provocó dos cosas, me dejó un mal rollo del copón y, de paso, me fascinó su puesta en escena, su fotografía en suntuoso blanco y negro, así como la sobriedad interpretativa de un sosprendente Rock Hudson.
La película nos narra la historia de Arthur Hamilton, un hombre que ya bordea la sesentena; su vida parece ya no ofrecerle mayores incentivos que la ilusión por convertirse en abuelo, pero su trabajo como director de una entidad bancaria ya no le llena y todo indica que espera sin excesiva ansia la hora de jubilarse. Pero una serie de inquietantes llamadas telefónicas en mitad de la noche lo pondrán sobre la pista de un amigo íntimo, al que creía muerto. éste lo pondrá en contacto con una extraña organización, que le ofrece la posibilidad de cambiar de vida, de identidad, en definitva, ser otra persona con nuevas ilusiones e ideas. Ahora bien, si acepta someterse a las condiciones de este cambio, deberá dejar de lado todo lo que representaba el anterior. Hamilton se convertirá en un hombre nuevo, pero esta especie de pacto con el Diablo traerá consecuencias ominosas llegado el momento...
John Frankenheimer, fallecido en 2002(*), fue un director que demostró de forma muy clara su dominio del suspense y del "thriller". A lo largo de su carrera, iniciada en el medio televisivo, dejó claras muestras de su buen hacer, en títulos como "El mensajero del miedo" (1962), "Siete días de Mayo", "El hombre de Kíev" (1968) o "Yo vigilo el camino" (1970). En los setenta y ochenta, según algunos, inició su declive profesional, pero en este punto podemos destacar títulos a todas luces merecedores de reivindicación, es el caso de "French connection II", secuela muy digna de la obra maestra de William Friedkin y "52 vive o muere" (1986) un "thriller" en su día despreciado por el mero hecho de haber sido financiado por la Cannon(**), pero que revisado recientemente resulta de lo más interesante y entretenido, aunque bien es cierto que la edición existente en DVD es un auténtico pestiño(***), todo hay que decirlo, pero la película es estupenda. En el presente caso, Frankenheimer se arriesgó con una historia realmente inquietante, cruda, que filma además con un tono que la emparenta a ese clásico de la TV que fue "La dimensión desconocida" (o "The twilight zone" en el original) por cuanto va imprimiendo al relato un suspense que va creciendo y creciendo hasta un final no ya impactante, sino  que directamente abofetea al director menos avezado. Si a eso sumamos la ya citada labor de Rock Hudson, en uno de sus mejores trabajos en la pantalla, digamos que quedan pocos motivos para hacerse con una copia y verla. Merece muy mucho la pena.
El segundo título, "A ritmo de Jess" a reseñar es un documental o, mejor dicho, un video-diario del rodaje de "Al Pereira vs. Alligator ladies" (2012) última cinta rodada por el malogrado Jesús Franco, legendario director del cine de serie B patrio (si es que algo así existió en este país, yo creo que llegó a existir, poco, pero existió) que realizó más de doscientas películas sin despeinarse. Naxo Fiol documenta los modos y formas de afrontar la filmación de un director que era capaz de rodar con lo puesto, de aprovechar al máximo los más mínimos recursos con el objetivo de hacer el tipo de cine que el interesaba, hasta las últimas consecuencias.
El filme es una crónica a lo largo de los días en que se desarrolló el rodaje, pero no puede decirse en ningún caso que estemos ante un típico y tópico "making of" pues esas no eran las intenciones de su principal responsable ni de un Franco que se mantiene cual General Custer, presto a morir con las botas puestas, filmando fiel a su estilo y su manera de entender el cine. Ese grado de verdad, de sinceridad, es lo que hace que "A ritmo de Jess" funcione como el retrato de un director vilipendiado, odiado dentro de los siempre estrechos márgenes del cine español pero que, eso sí, hizo las películas que le dieron la gana como le salieron de las tripas, por no decir de los...En definitiva, un filme bien recomendable el de Naxo Fiol y, ya puestos, si pueden recuperar el de  "Al Pereira vs. Alligator ladies" mejor que mejor, así tendrán la visión completa, las dos caras de la misma moneda. 

Imagen correspondiente a la carátula en DVD del excelente trabajo tras las cámaras de Naxo Fiol, que realiza un certero retrato de un director tan fuera de etiquetas como Jesús Franco (1930-2013)
Bien pues con estas dos reseñas se reinician las actividades de este blog, que periodicamente mantendré en funcionamiento tras unos meses de parón por motivos de diversa clase y condición. Saludos cordiales y una abrazo a todos los que se acerquen a él. Muchas gracias por su atención. 



NOTAS

(*)Nota para amantes de frivolidades e interioridades hollywoodienses: se afirma que John Frankenheimer, tal cual el Cordobés, sería el padre del también realizador Michael Bay, como consecuencia de una relación extramatrimonial. Según algunas fuentes Frankenheimer se realizó unas primeras pruebas, no del todo concluyentes, que certificaban dicha paternidad pero su fallecimiento, a consecuencia de unas complicaciones tras una operación de espalda hicieron que al final no quedara del todo claro este extremo. La duda al respecto, tanto de esto como del talento de Robert Rodriguez, persiste.  

(**) John Frankenheimer nunca tuvo reparos en reflejar de forma clara su admiración por los habitualmente despreciados, a veces con razón, mandamases de la Cannon, esto es Menahem Golan y Yoram Globus. Frankenheimer les consideraba auténticos hombres de cine, que sabían lo que hacían y de lo que hablaban, pues eran cineastas como él, mostrando su respeto y consideración sin atisbos de duda. Para mayores datos ver el documental "Electric Boogaloo" de Mark Hartley o los estupendos libros editados por Applehead Team "Cannon Films" y "Más Cannon". 

(***) La edición carece de los títulos de crédito finales, amputados de muy mala manera, así como de una calidad de imagen que más bien parece indicar que fue bajada directamente de internet de un ripeo de una copia en VHS. Fue editada para su distribución en kioscos, en plena fiebre de las colecciones de cine en este tipo de establecimientos, pero también puede que sea factible hallarla en tiendas de chinos o similares.