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martes, 24 de mayo de 2016

DECOYS

Un par de jóvenes universitarios, con ganas de juerga y de pasárselo de puta madre, logran meterse en la fiesta de una fraternidad femenina, que organiza la fiesta donde se elige al Rey y Reina de Invierno de la Universidad. Ahora bien, uno de ellos, Luke, descubre de manera accidental que las dos despampanantes rubias que andan por el campus volviendo loco a todo macho viviente son unas alienígenas que andan interesadas en invadir la Tierra a costa de la especie masculina, de la cual se alimentan con tremebunda voracidad. Ni que decir tiene que nadie, ni su mejor amigo, cree a Luke. Cuando la policía empieza a encontrar cadáveres Luke, lejos de ser creído, se convertirá en el principal sospechoso...
Modesta producción de ciencia ficción facturada en Canadá, por obra y gracia de Matt Hastings, realizador eminentemente televisivo, responsable de algunos episodios de la teleserie "Otros límites" y que, posteriormente a la cancelación de ésta, se ha mantenido a flote a base de filmar productos directos para su consumo en DVD.
Dentro de sus evidentes limitaciones, "Decoys" no es una mala película, pero dista muy mucho de ser un filme satisfactorio. El problema radica en que estamos ante una cinta que pretende ser, al menos en primera instancia, una especie de "American Pie" en clave de ciencia ficción, con momentos de humor burdo pero hasta puede decirse que efectivo con una serie de elementos que remiten a "Species" (1996/Roger Donaldson), el diseño de los aliens es casi un plagio, todo ello enmarcado en una puesta en escena que remite, precisamente, a "Otros límites" producción donde el director libró sus primeras armas como profesional del medio audiovisual. En ciertos momentos, aislados, la mezcla funciona casi de forma automática, obteniendo un producto que, sin ser aquello una obra maestra, se sigue con cierto grado de interés, pero pronto la cosa empieza a entrar dentro de unos márgenes decididamente insulsos, que se salvan gracias a un desenlace que, sin ser sorpresivo, al menos hace que la función no resulte una pérdida de tiempo. Por otro lado, el filme se reserva algunas, curiosas (por la forma de ubicarlas) referencias al cine fantástico hecho en tierras canadienses, unas referencias que pretenden en cierta forma reivindicar la naturaleza propia del cine de género hecho en Canadá, aunque seguramente Matt Hastings no se la persona más indicada como para enmendar la plana a David Cronenberg. En cualquier caso, potable y no del todo ofensiva...

KRAMPUS, MALDITA NAVIDAD

Michael Dougherty sorprendió en 2007 con una muy notable, convertida hoy por hoy en película d eauténtico culto, cinta ambientada en la festividad de Halloween, me refiero a "Truco o trato". Dicha cinta, una serie B hecha sin pretensiones y lanzada directamente al mercado doméstico, como ya hemos dicho, se ha convertido en pieza de reconocido prestigio y aprecio entre los amantes de las joyas desprejuiciadas hechas con bajo presupuesto, aunque este aspecto es bastante relativo, habida cuenta del apoyo del director y productor Bryan Singer para lograr que el proyecto saliera a la luz, obteniendo una cinta de horror a todas luces inolvidable. 
Hasta cierto punto, este "Krampus, maldita Navidad" mantiene unas líneas estéticas muy similares, además de utilizar una fiesta reconocible, en este caso Navidad, como base de un filme de terror que, como en el caso anterior, mira de reojo al cine de terror de los ochenta, en especial "Gremlins" (1985/Joe Dante), mezclando con mala uva el terror con una ácida crítica a la sociedad americana.
El filme relata la historia de Max, un chico que aún mantiene la ilusión por la Navidad y Santa Claus, pero su fe, en principio inquebrantable, se romperá por culpa de la llegada de sus tíos y sus primos, gente vulgar y que representa lo peor de la hipocresía humana sobre la Tierra. Harto de todo ello, Max decide repudiar a Santa Claus, lo que provoca que un antiguo espíritu malvado y destructivo asuma el control de la situación, creando el caos por doquier y convirtiendo la Navidad en una fiesta de destrucción.
"Krampus, maldita Navidad" se asienta sobre unos elementos claramente reconocibles para el aficionado; su inicio remite claramente a la comedia del Hollywood de los ochenta y su visión de la sociedad de consumo, usando unos cuantos litros de vitriolo, es de las que hace tiempo que no se ven en una película de las de amplio consumo. El filme no se anda con chiquitas y Dougherty apenas da tiempo al espectador para tratar de digerir todo lo que sucede en pantalla, estableciendo como punto de enfoque al protagonista, Max, responsable, con su decisión de maldecir la Navidad, de todos los acontecimientos posteriores, que terminan con la vuelta la Tierra del temible Krampus. Apoyado en un espléndido diseño de producción y unos intérpretes muy efectivos, entre los que pueden destacarse Toni Collette o Conchata Ferrell, la película en gran medida deja claro que aún quedan esperanzas de que el cine fantástico hecho en Hollywood dé frutos medianamente dignos de ser vistos y disfrutados, dejando de lado apuestas por reciclar ideas del pasado, refritos de películas de los ochenta hechos con escasa inspiración y secuelas de las mismas. Es de esperar que Michael Dougherty pueda mantenerse en activo sin cortapisas. Crucemos los dedos.

EL DESAFÍO DE PANCHO VILLA

1916, el jefe revolucionario mejicano Pancho Villa (Telly Savalas) penetra en territorio estadounidense con el fin de asaltar un depósito de armas. La operación pilla por sorpresa al ejercito estadounidense, que pronto organiza una operación de castigo, con el fin de intentar dar caza al rebelde. Pero la operación, dirigida por un oficial tan pendiente de las ordenanzas como inútil en la estrategia (Chuck Connors) será todo un desastre para los intereses norteamericanos. Mientras tanto, Villa y su más fiel lugarteniente (Clint Walker) saldrán indemnes de los diversos intentos de asesinar al revolucionario...
"Western" hecho en régimen de coproducción entre España y Estados Unidos, por parte de un productor que andaba ya muy bregado en este tipo de películas de género, Bernard Gordon, quien tuvo la feliz idea de otorgar la dirección a Eugenio Martín, un realizador todoterreno con amplia capacidad para acercarse a cualquier tipo de producto, ofreciendo sino películas digamos redondas, sí al menos disfrutables y muy honestas con el material de partida, por pobretón que este fuera.
Partiendo de un hecho real, el asalto, en 1916, por parte de Villa y sus fuerzas de la localidad de Columbus (Arizona), Martín desarrolla un "western" bastante simplón en su planteamiento, con algún momento puntualmente lúcido en su nudo y con un desenlace algo atropellado. El problema básicamente radica en que el filme, pese a que pretende en todo momento brillar como una comedia, no acaba de cuajar del todo en ese ámbito, más por la nula capacidad cómica de, por poner un ejemplo, Clint Walker, así como por Telly Savalas, que en su papel de Pancho Villa se desmadra de forma evidente cuando seguramente lo mejor habría sido algo más de sutilidad en su labor interpretativa. Por otro lado, si la parte de comedia no termina de estar bien resuelta, cuando pretende establecer un punto de base dramático de mayor empaque, contando para el empeño con otra actriz norteamericana que andaba por Europa buscando salvar una carrera hollywoodiense algo mustia (Anne Francis), éste tampoco funciona, lo que da como resultado un "western" que si bien resulta simpático por el tono y forma que le otorga su director, no logra trascender de la forma debida su pobre guión. Ciertamente, Eugenio Martín se mostraría a todas luces más inspirado en "Pánico en el Transiberiano". El reparto se completa con algunos inolvidables rostros del cine de género español, caso de Ángel del Pozo, Luís Dávila, Alberto Dalbes o José María Prada, sumando un cameo de Lone Faerch, esposa de Martín y protagonista de otra pieza de indudable importancia para nuestro cine de terror español, "La noche del terror ciego" (1972) de Amando de Ossorio.   
  

domingo, 15 de mayo de 2016

SINISTER 2

Como ya dije en su día, "Sinister" (2013/Scott Derrickson) era, sin ser lo que se dice una película redonda, una propuesta que personalmente me gustó por su apuesta por un terror que se basaba más en el golpe de efecto, bien aplicado, que no en la sangre o en el susto gratuito. Por otro lado, el usar un formato con el Súper 8 hacía que el conjunto de la cinta respirara un tono de pesadilla, de mal rollo, basado en el impacto visual que producían las filmaciones que, en dicho formato, realizaba el presunto asesino, que al final digamos, por aquello de no destripar el suspense, no tenía nada que ver con lo que en principio uno pudiera pensarse, lo que aún creaba más desasiego. 
Dado el éxito de la cinta, los productores de la misma, que a la vez son los responsables de "Insidious" y sus secuelas, rápidamente se puesieron manos a la obra para poner el marcha una segunda entrega. En principio la cosa parecía disparatada, más que nada porque el desenlace de la misma no daba para llegar a eso, pero es evidente que el dólar manda, así que Scott Derrickson y  C. Robert Cargill escribieron un nuevo libreto. El único problema es que la dirección no quedaría en manos de Derrickson, comprometido con otros proyectos, quedando el asunto en manos del debutante Ciarán Foy, realizador de origen irlandés elegido personalmente por Derrickson lo que, en un primer momento, parecía ser una garantía. Y digo parecía porque al final digamos que la cosa no le acaba de quedar del todo bien ligada. 
La película nos narra cómo el agente So&So, ayudante del fallecido Ellison, convertido ahora en detective privado, se dedica aproseguir las investigaciones del malogrado escritor, aún a pesar de que le aterra la posibilidad de enfrentarse con la criatura conocida como Bughuul, causante de los crímenes. En sus pesquisas conoce a Courtney, una mujer, madre de dos hijos gemelos, que huye de un marido maltratador, refugiándose en la casa propiedad de un antiguo reverendo quien, junto a su familia, fue víctima del Bughuul.  So&So, preocupado por lo que pueda sucederles a ella y a sus dos hijos, intenta protegerlos, pero es demasiado tarde, pues uno de los gemelos ya ha sido captado por el Bughuul y su cohorte de niños fantasmas, los cuales no van a dejar en ningún caso que el ex-agente de la Ley se salga con la suya...
El principal "handicap" de este "Sinister 2" radica en que Foy, a grandes rasgos, no se esfuerza en demasía a salirse del modelo que Derrickson implementó para la cinta original. En una especie de clara apuesta por el "más de lo mismo", el realizador irlandés prácticamente recicla ideas visuales ya servidas por Derrickson y cuando se esfuerza por ofrecer algo diferente, novedoso, cae en el lugar común del golpe de efecto exagerado y visto una y mil veces. Por otro lado el concepto de los gemelos de personalidades distintas, uno bueno y el otro malvado, marcado de forma más evidente por la personalidad del padre (trazado por otra parte de forma excesivamente tópica) está también tratado de manera bastante insulsa, con lo cual la posible fuerza que pueda llegar a tener su desarrollo se disuelve entre imágenes más cercanas al telefilme de sobremesa que no a una cinta de terror. En cierta medida podemos decir que si Derrickson, en la primera entrega, lograba que los conceptos de horror y cotidianeidad casasen con mucha precisión, Foy, por su parte, lo resuelve todo con muchas faltas de ortografía, pretendiendo servirse de una lacra como es el maltrato de género para servir una cinta de terror excesivamente convencional, algo que no era la primera entrega en absoluto. Una oportunidad malgastada, lamentablemente. 

TURBO KID

1997, en una tierra diezmada por un desastre nuclear y la lluvia ácida la Humanidad sobrevive como puede, intentando salir indemne a base de sentido de la supervivencia y de las migajas que quedan de la civilización. Es en estas circunstancias que aparece en escena un muchacho, que se dedica a vender desechos y a pasar sus ratos de ocio leyendo las aventuras de Turbo, un héroe que mantiene a raya a los malvados. Pero en la vida real, el pérfido y cruel Zeus impone su crueldad a unas pobres gentes a las que somete con contundencia. Será tras conocer a una chica, Apple, cuando el chico asuma el rol de Turbo Kid e inicie el camino para que las cosas cambien de una vez por todas...
Es fácil empatizar con una cinta de las características de "Turbo Kid"; la película se sirve, con ingenio y mucha sinceridad, de una muy bien asumida nostalgia para narrar una historia de ciencia ficción y aventuras (y algo de gore, aviso a navegantes) que viene a ser un cruce entre "mad Max" y las algo cutres, pero entrañables, imitaciones del clásico interpretado por Mel Gibson. Asumiendo una estética ochentera clara y que abarca desde la banda sonora hasta objetos y decorados, la película, dentro de su modestia, acaba por provocar la simpatía, creándose un clima muy particular que, provoca, al menos en mí, la sensación de ver algo muy diferente y que posee personalidad propia. Al igual que en películas como "Todavía estamos aquí", que se sirven del cine de género para practicar un muy inteligente juego de homenajes e inspiraciones muy bien entendido, ejecutado desde la plena identificación y no desde el plagio o la mera copia sin personalidad, "Turbo Kid" supone un artefacto original, en apariencia simple, pero con una propuesta visualmente muy imaginativa y estimulante. Muy recomendable. 

DESCENSO A LAS TINIEBLAS

Con un filme de las características de "Descenso a las tinieblas" (2002) uno debe atenerse a una serie de características que, en gran medida, la emparentan con el grueso de la producción de serie B que suele lanzarse directamente a DVD: actores americanos que antaño podrían haber tenido su momento de gloria, en el cine o la televisión y que ahora pasean su decadencia por películas de semejante calado, efectos especiales digitales hechos con muy pocos medios y que quedan como el culo, presencia de actores de origen búlgaro y ruso más que nada porque la película se rueda allí y hay que dejar hueco a profesionales de ahí y, ya de paso, para cabarlo de arreglar, un guión no muy excesivamente imaginativo, lleno de clichés, de tópicos, con un calado dramático más fino que el papel de fumar.
Pues bien todas estas cualidades, magnificadas al máximo, se dan cita en esta cinta de ciencia ficción de baratillo defendida de aquella manera por un actor que ya lleva tiempo dedicado a estos fregados, Dean Cain. Él es el único actor conocido en esta película que plagia sin descaro ni vergüenza el argumento de "Atmosfera cero" (1981/Peter Hyams), pero cambiando el espacio por una planta minera situada en las profundidades del Océano Pacífico. Es allí donde Murdock, el Sheriff de las instalaciones, y a pocos días de su retirada, descubre los tejemanejes de una oscura conspiración que tiene por objetivo drogar a los trabajadores de la mina dándoles más dosis de un medicamento que, en teoría, debe ayudarles a soportar la presión de trabajar y vivir bajo el agua. La diferencia estriba en que si Hyams era un realizador con resabios de artesano, capaz de dotar de profundidad y cierto estilo las películas que realizaba, al menos cuando andaba inspirado, también es de justicia decirlo, el firmante de esta cinta, el oscuro Daniel Knauf (que firma la cinta bajo el nombre de Wilfred Schmidt por razones no muy claras) se muestra incapaz de dotar de un mínimo de interés a la aventurilla, cuyo desarrollo va pasando ante nuestros ojos de forma harto plúmbea, llegando a provocar que su duración, de una hora y media aproximadamente, se eternice de muy mala manera. En el colmo de su incapacidad, el director llega a inspirarse visualmente en el James Cameron de "Abyss" (1989) para el tramo final de la cinta, pero el departamento de efectos especiales le arruina las intenciones, con lo que el desenlace parece más bien un intento de acabr cuanto antes el engendro que no una apuesta sincera de hacer un homenaje. 

jueves, 12 de mayo de 2016

COMANDO PITÓN

Una operación conjunta entre fuerzas estadounidenses y rusas sirve para capturar a un pedazo de serpiente pitón de tamaño familiar, de casi treinta metros de longitud, que andaba perdida por territorio checheno, en plena guerra civil. La operación resulta un éxito, pero a la hora de transportarlo, el avión es abatido por los rebeldes locales, siendo requisado por los rusos, que lo trasladan al consabido laboratorio secreto, de donde la serpiente acaba por escaparse, sembrando el caos a diestro y siniestro. Es entonces cuando interviene la CIA, al mando de un agente un tanto irascible, que se hace con los servicios de un matrimonio de norteamericanos, que andan por la frontera checheno-rusa haciendo todo tipo de transportes. Ni que decir tiene que la operación, al ser ultrasecreta, y cuando la pareja acaba por saber la naturaleza de la misma servirá para un par de cosas, a saberse: que el jefe del comando de la CIA, además de irascible, es idiota de remate y que la pareja de estadounidenses no le va muy a la zaga que digamos...
"Comando Pitón" es una muy tontorrona cinta sobre serpiente gigante cabreada que debe tomarse como lo que es, una muy mema peripecia que no despierta mayor interés a no ser por la presencia de la siempre estimulante Simmone Jade McKinnon y comprobar como puede llegar a rodarse un guión tan absolutamente desmadrado, que parece sacado del peor de los bolsilibros. En el filme, aparte de dejar claro que los americanos son muy buenos e inteligentes y los rusos tontos de capirote, se nos presenta un planteamiento dramático que roza casi lo ridículo. El protagonista, quien junto a su esposa regenta una empresa de transportes en Rusia, es un ex-jugador de béisbol cuya carrera se fue al garete al golpear, con la pelota, a un compañero, al que dejo presumiblemente lisiado, circunstancia que hace que sea un tipo taciturno, amargado, que recuperará la autoestima cuando, en plena crisis con la pitón de marras, sea informado por uno de los agentes de la CIA de que el jugador al que golpeó logró recuperarse plenamente al poco de marcharse él a hacer fortuna a Chechenia. A todo ello cabe sumar al jefe del comando, un agente de la CIA que uno no sabe si es el villano, si es un tipo duro o un cretino integral que, para mayor escarnio, es encarnado por Billy Zabka, el inolvidable rubiales que le hacía la vida imposible a Ralph Macchio en "Karate kid" (1984/John G. Avildsen), con lo cual empatizar con el es un imposible. Como curiosidad indicar que este "Comando Pitón" es la secuela de una cinta titulada "Pitón" que al igual que esta también se rodó en tierras bulgaras con el fin de abaratar costes, aunque en aquel caso la historia se ambientó en territorio americano. Ambas cintas tienen escaso nexo de unión, a excepción del citado Zabka, que en un caso ejercía un papel muy secundario y aquí tiene más presencia.
El reparto se completa con el protagonismo de Dana Ashbrook, intérprete que tuvo su momento de mayor gloria interviniendo en la mítica teleserie "Twin Peaks" de David Lynch. Ya sin la tutela de este director de culto, su posterior trayectoria se ha mantenido en los márgenes más evidentes de la serie Z videográfica.  

miércoles, 11 de mayo de 2016

ALERTA VIRUS/TERAPIA DIABÓLICA

"Alerta virus" narra las peripecias de un comando de élite, enviado a un apartado laboratorio en Alaska donde debe neutralizar el escape de una sustancia, probablemente alienígena, que anda suelto por las citadas instalaciones. Los soldados, muy duros ellos y capitaneados por un tipo de rostro pétreo (Adam Harrington) y un segundo que no le va a la zaga (Lorenzo Lamas, muy en su salsa), descubrirán la verdadera naturaleza del citado virus. teniendo que tomar decisiones harto difíciles a lo largo de una trama de los menos sorpresiva...
Serie Z directa a DVD, que en nada difiere del tipo de vehículos fabricados alrededor de su protagonista, Lorenzo Lamas, salvo el hecho de que, aún apareciendo primero en los genéricos, su personaje solamente adquiere peso y relevancia en el tramo final. Por lo demás, "Alerta virus" es un pasatiempo que no requiere demasiado esfuerzo, ni para el espectador, que debe bregar con un amplio abanico de tópicos e ideas comunes a este tipo de cintas,  ni para los guionistas, que se sirven sin recato alguno de los elementos más evidentes de "Aliens" (1986/James Cameron) como base sobre la que reciclar con escasa inspiración y suprema falta de ideas propias, todo ello aderezado con una estética que remite directamente a "Expediente X". Si uno no le pide peras al olmo, no tiene nada mejor que hacer y no tiene nada más a mano puede ser hasta disfrutable, pero por lo demás tiene bien poca tela que cortar. Dirige el cotarro un tal Pat Williams, realizador de trayectoria abonada a este tipo de productos de usar y tirar.
Otro cantar es "Terapia diabólica", cinta de terror también de distribución directa a formatos domésticos digitales, que parte de una idea hasta cierto punto original (un joven médico empieza las prácticas en un hospital para enfermos mentales, descubriendo sobre la marcha que el director y sus empleados se sirven de los pacientes para realizar sacrificios humanos ante Satanás, al que invocan en una especie de misas negras más bien algo pedestres) pero servida con una contundente falta de talento tras la cámara, el director es un tal Phil Jones,  con lo cual el visionado puede ser a todas luces atroz si uno no es precavido y se deja tentar por la carátula, como un servidor. Si a ello sumamos la presencia del temible Bruce Payne, actor inglés de presencia inquietante pero demasiado aficionado a propuestas del todo infumables (algo por otro lado normal dado el careto que se gasta), al que se suma una Tracey Scoggins muy desmejorada y un reparto de ilustres desconocidos pero que, por lo general, consultando sus filmografías, son habituales en este tipo de subproductos. Ojo, el diseño de Satanás que sale en esta película es cojonudo. Pero el resto...

BONE TOMAHAWK

La tranquilidad de la pequeña población de Bright Hope se ve enturbiado por la llegada de un siniestro personaje. Avisado por algunos parroquianos del Saloon local, el Sferiff toma la iniciativa para detener al tipo, que resulta herido en una pierna durante la detención. El Sheriff pide entonces la ayuda a la joven esposa de un capataz, ambos vecinos del pueblo, que tiene conocimientos médicos. Tras dejarla al cuidado de uno de sus dos ayudantes, al llegar la mañana saltan las alarmas. Unos indios han entrado por la noche, han secuestrado a los tres y asesinado al pobre encargado del establo, robando unos caballos y huyendo a todo galope. El Sheriff organiza un pequeño grupo con objeto de rescatar a los secuestrados que, según todos los indicios, han caído en manos de una tribu de indios que practican el canibalismo y viven en unas abruptas cuevas, alejadas de todo rastro de civilización tal cual la conocemos. El grupo está formado, además del Sheriff, por su otro ayudante, un anciano, el marido de la joven secuestrada y un pistolero. Un grupo de personas tan diferentes hará todo lo posible por superar su manera divergente de ver las cosas, con el fin de enfrentarse a un horror ancestral, primigenio...
Debut en tareas de dirección de S. Craig Zahler, "Bone tomahawk" es una suerte de "western" de resabios clásicos mezclado con toques de terror muy influenciados por clásicos de los setenta como "Las colinas tienen ojos" (1978/Wes Craven) que sabe conjugar, con suma inteligencia, ambos géneros, dando lugar a una mixtura que seguramente no será plato para todos los gustos, pero que indudablemente resulta un filme inusual, una "rara avis" que, beneficiados por una estupenda labor interpretativa, la convierten en una de las propuestas más estimulantes dentro del género Fantástico hecho en los últimos años. Es en la convicción de sus intérpretes, así como en la intensidad creativa de su director, donde radican los puntos fuertes de una obra original donde las haya.  

TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ

Los Sacchetti, un matrimonio devastado por la muerte de su único hijo, Bobby, en un accidente de autmóvil, se trasladan a vivir a un tranquilo pueblo de Nueva Inglaterra, con el fin d eempezar de nuevo e intentar, en la medida de lo posible, superar el dolor por la pérdida. Al poco de instalarse, Annie, la esposa, empieza a vivir una serie de experiencias, que le hacen pensar que su querido hijo intenta hacerle señales desde el Más Allá. Su esposo, con el fin de evitar mayores discusiones de las que ya tienen, intenta mantener las distancias con tales sucesos, pero tras ser testigo de uno de estos episodios decide seguir los consejos de Annie y pedir consejo a una pareja de amigos, algo hippies ellos, que suelen andar metidos en espiritismo e historias similares. Lo que no saben ninguno de ellos es que lo que se oculta en la casa es algo mucho más terrible y poco tiene que ver, en teoría, con el malogrado Bobby.
Estupenda muestra de cine de horror que, contando con escasos medios pero unas enormes ganas de narrar, de forma inteligente, una clásica historia de horror, consigue un muy sincero homenaje al cine de género de los ochenta. Sirviéndose de una estética muy lograda y eficaz, el director, el debutante Ted Geogeghan, obtiene una pieza que inquieta desde la convicción y la plena identificación con el género y sus resortes, algo hoy por hoy poco habitual dentro del cine de terror actual, básicamente centrado en copiar, fotocopiar las más de las veces, los tópicos más habituales sin hacer esfuerzo alguno por darle la vuelta. La presencia, en el reparto, de actores como Barbara Crampton, Larry Fessenden, Monte Markham o una algo desmejorada Lisa Marie, antaño musa de Tim Burton, son otro acicate que ayuda a que "Todavía estamos aquí" funcione a un gran nivel.    

miércoles, 4 de mayo de 2016

LIBROS DE CINE (UN PAR DE RECOMENDACIONES FRANCAMENTE MUY BUENAS)

En esta segunda, y última, reseña del día les paso un par de recomendaciones librescas, que pueden resultar francamente muy disfrutables, ambas en su estilo e intenciones. 
La primera de ellas no es una novedad en sí, pues apareció originalmente en Octubre de 2011, pero las ventajas interneteras me han permitido adquirir un ejemplar bien nuevecito. Me refiero a "Malas pero divertidas" (Raima Edicions), un pequeño volumen que realiza la reseña de cien películas que, como bien indica el título del libro, aún siendo malas, proporcionan indudables momentos de risa y cachondeo al respetable que se atreve a visionarlas, sea en el formato que sea. Escrito por los creadores del blog "Aquí vale todo", esto es, Víctor Olid, Naxo Fiol y Aratz Juanes, este "Malas pero divertidas" es, además de un libro ameno y muy divertido, un muy útil manual sobre el cine más desprejuiciado y que, en ocasiones, acaba por convertirse en más clásico que el mayor de los clásicos de culto que uno pueda pillar en una sala de arte y ensayo. De paso, y ya que estamos, pueden darse un garbeo por el citado blog de "Aquí vale todo", que también vale la pena. Otro día de estos también hablaré de otros blogs que me gustan, no se me enfaden. Por cierto, el prólogo del realizador Jack Pérez tampoco tiene desperdicio alguno. Si pueden agenciarse un ejemplar, háganlo, no creo yo que se sientan defraudados con él. 
En otro orden de cosas, T&B Editores ha completado la edición de su monumental repaso a la historia del cine de terror español. Si en el primero iniciaban su periplo desde primeros del pasado siglo hasta 1983, en este segundo tomo arrancan cuando la llamada "Ley Miró" hace estragos en loscimientos de la industria del cine de género patrio. Directores como Jesús Franco o Paul Naschy se las ven y desean para proseguir con sus carreras, mientras otros, como Bigas Luna o Agustí Villaronga, establecen nuevos parámetros estéticos que en ocasiones no terminan de cuajar, al menos comercialmente, pero dejan a poca gente indiferente. En la segunda mitad de los noventa tendremos el resurgir con "El día de la bestia" (1995/Álex De la Iglesia), con una explosión de nuevos talentos que quedará reforzada con Jaume Balagueró o Paco Plaza, pasando por la experiencia, digamos que peculiar, de la "Fantastic factory". Al igual que el primero, un equipo de excelentes comentaristas reseñan de forma muy precisa todos y cada uno de los títulos que comprenden este periodo de, tal y como reza el subtítulo del volumen, mutaciones y reformulaciones.

Segundo volumen que completa el monumental repaso sobre el cine Fantástico hecho por estos lares. Un repaso concienzudo y completo. Incluye un apartado con biografías de los profesionales que con mayor ahínco y dedicación se han dedicado al cine de género.  
  

BLOODSUCKING BASTARDS

Evan es un tipo normal y corriente, que mantiene la esperanza de que algún día de éstos le concedan su tan ansiado ascenso en la empresa de marketing donde trabaja, una compañía en la que parece que solamente él intenta tomarse en serio la tarea. Pero todas sus esperanzas se van a hacer puñetas cuando el ascenso le es otorgado a un antiguo compañero de universidad, Max, un tipo rastrero y muy pegado de sí mismo que anda decidido a hacer grandes cambios en la firma, lo que incluye realizar despidos si no se logra poner en marcha una importante campaña de publicidad. Pero es entonces cuando Evan, gracias a su colega Tim, holgazán y pasota colega de la oficina, descubre que hay algo muy oscuro, terrible, que se oculta tras las intenciones de Max. Y deben actuar rápido antes de que la situación sea irreversible. 
"Bloodsucking bastards" es una película que, de haber tenido la suerte de contar con un director estilo, no sé, pongamos Edgar Wright, hubiera dado lugar a una cinta de ésas que, sin ser lo que se dice originales, al menos proporcionan una película medianamente entretenida, resuelta con pericia aunque argumentalmente no suponga una sorpresa o una novedad para el aficionado, pero que al menos le dejan un poso de no haber perdido miserablemente el tiempo con ella. No es cuestión de abominar del cine de terror con toques de comedia, antes al contrario, pero hay que ser muy cautos con lo que hoy se hace en esta vertiente. El principal peligro radica en que si antaño esta corriente podía dar lugar a obras del estilo de una "Noche de miedo" (1985/Tom Holland), hoy en día te plantan cosas del estilo de "Zombeavers" (2014/Jordan Rubin), que pretenden ser graciosas a toda costa, obviando el concepto de cine de terror, como pidiendo disculpas por ello. Si a esto sumamos la corrección política hoy imperante, el resultado son películas que quieren ser gamberras, pero se quedan en una sucesión de chistes y frases ingeniosas cuyos artífices pretenden afirmar que son comedia, cuando la comedia es mucho más que eso, es crear una atmósfera, unas situaciones, a poder ser con algo de irreverencia y un punto de mala uva (no es mucho pedir, pero nunca viene mal del todo algo de "mala llet" bien entendida y mejor practicada) que den lugar a la complicidad del espectador, que se ríe complacido ante lo que muestran las imágenes.
Pues bien nada de todo esto se produce en "Bloodsucking bastards", una gamberrada manufacturada con la intención de ofrecer una "sátira del mundo laboral" (eso reza la carátula del DVD) que, tras una primera media hora bastante potable, se diluye en una serie de situaciones que pretenden no satirizar, sino directamente justificar, los desmanes de un mundo laboral implacable, que pretende tener robots (en este caso empelados vampirizados, que trabajan de noche sin parar y son ordenados y disciplinados) que no seres humanos. En consecuencia uno acaba en gran medida por perder el interés por una cinta que, ya de paso, tiene la desgracia de tener unos actores que no acaban de encajar con sus personajes, con lo cual el filme termina cayendo en una especie de inercia donde el chascarrillo, el humor de brocha gorda, pretenden solucionar la falta de ritmo de una comedia que clamaba a gritos mucha mala uva y mayor grado de contundencia en su discurso. 
En el reparto tenemos a un muy soso Fran Kranz, a una desangelada Emma Fitzpatrick y a un tal Pedro Pascal que termina siendo cargante en su rol de Tim, el colega gamberro del protagonista. 
En resumidas cuentas, "Bloodsucking bastards" es una comedia de terror que como comedia no funciona y en lo de terror se queda bastante corta. Quizá es que tenía un mal día, pero no conecté para nada con esta película. A su libre albedrío.