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miércoles, 29 de julio de 2015

LA SIMPÁTICA WARLOCK (EL BRUJO) Y SU (MUY LAMENTABLE) SECUELA

Pocas veces ocurre, pero el hecho es que "Warlock" es la historia de cómo una película que estaba a puntode quedarse abandonada en uncajón fue rescatada en el último minuto y estrenada de manera limitada, pero estrenada con el suficiente empuje como para propiciar que se convirtiera en un éxito comercial de primer orden que derivaría en una secuela de lo más tonta y absurda, así como en una tercera parte que ya se estrenó directamente en formatos domésticos por aquello de que la fórmula del "directo to video" le sentaba como anillo al dedo.
Mi primer contacto con "Warlock (el brujo)" (1989/Steve Miner) empieza en un lejano pase televisivo por la segunda cadena de TVE. Por aquel tiempo la película apenas me interesó por estar protagonizada por el muy impresentable Julian Sands, actor inglés que estaba en sus trece a la hora de crearse una carrera exitosa en Hollywood. Lo cierto es que esta película fue lo único con cara y ojos que llegó a hacer en tierras yanquis, porque el resto se compone de mucho subproducto de medio pelo y series de TV a porrillo. Mi interés radicaba en la banda sonora, menor, de un maestro, mayor, del arte de la música de cine, Jerry Goldsmith. Tan alucinado estaba en esos días que llegué a comprarme el disco de vinilo con la BSO.
La reciente recuperación en formato digital de "Warlock" certifica en gran medida sus virtudes: se trata de una serie B modesta pero consciente de ser una baratija, entretenida a más no poder y muy resultona a nivel de efectos especiales. Julian Sands sobreactúa que es un contento, pero al menos sabe lo que tiene que hacer y no termina siendo tan pelma como en otras ocasiones. Le acompañan la encantadora Lori Singer y el muy estirado Richard E. Grant, dirigidos por un director que sin ser un hacha dentro del género, al menos sí lo comprendía, dando lugar a una película simplona pero la mar de entretenida.
El hecho es que "Warlock", aunque filmada en 1989, no se estrenó en cines hasta 1991, como consecuencia de la quiebra de la New World, estudio que había financiado la película. El filme fue rescatado por otra compañía, especializada en ñordos de nivel Alfa, que viendo la pasta que acababan de amasar, se lanzó rauda y veloz a sacar una secuela "Warlock 2, el apocalipsis final" (1993/Anthony Hickox).
"Warlock 2" es la antítesis perfecta de la película de Miner; Julian Sands está que se descontrola de lo lindo, por lo que su papel de Warlock se convierte en una especie de sucedáneo de Freddy Krueger. La trama pasa de la brujería a una historia sobre druidas y amores del pasado que da grima sólo de recordarla. Anthony Hickox rueda una cinta con alma de subproducto escaso de sentido de la autoironía, una serie B desinflada y feúcha, fabricada para un público adolescente y poco exigente con lo que se le pueda ofrecer.
La cosa aún daría para una tercera parte, ya sin Julian Sands como el brujo titular, siendo sustituído por otro inglés con ganas de comerse Hollywood pero que al final básicamente se dedicó a la serie Z: Bruce Payne. Preferentemente quédense con la primera, sin ser del todo redonda, es una película sencilla y resuelta con pericia y buen tino.

SABBATH (LA SERIE DE TV) PRIMERA PARTE

En 1989 TVE se asociaba con cadenas de televisión de Italia, Francia, Portugal y Alemania y ponía en marcha una producción, compuesta de seis telefilmes de alrededor de noventa minutos de duración cada uno, que tenían como elemento común el estar centrados en la brujería. El proyecto, como suele ocurrir, tomó diversas variantes, dando lugar a seis productos muy diferenciados entre sí en cuanto a intenciones y resultado final. TVE encargó sus dos aportaciones, "La luna negra" y "La leyenda del cura de Borgota" a dos directores, Imanol Uribe y Pedro Olea, respectivamente, que seguramente no eran los más indicados para afrontar un filme de género fantástico. Quizá ambos pudieran apreciarlo como espectadores, pero como cineastas se quedaron muy cortos, proporcionando dos películas bastante alicaídas y bien poco estimulantes, aunque Uribe sí logra, en ocasiones, trascender un poco el material de base, obteniendo algunas escenas meritorias, lastradas por unas interpretaciones nefastas y un tono en exceso solemne que no ayuda en absoluto a que el resultado final sea satisfactorio. Curiosamente se da la circunstancia de que ambas producciones lograron ser distribuidas en cines a nivel nacional, con el fin de obtener mayores beneficios antes de su posterior paso por la pequeña pantalla.
De "La luna negra" (1989) ya he hecho un comentario bastante resumido de lo que es y lo que hay, pero podemos añadir que es una película que posee un guión con algunas ideas argumentales muy potentes, que Uribe no sabe o no puede aprovechar de la manera debida. El filme narra la maldición que cae sobre una familia bien saneada a nivel económico, como resultado de la cual nacerá una niña que oculta una mente perversa y maléfica, provocada por la intercesión de un íncubo, esto es, un demonio femenino, encarnado con escasa convicción por la malograda Amparo Muñoz. El patriarca de la familia (Fernando Guillén) y su hija (una inenarrable Lidia Bosch) descubrirán demasiado tarde las consecuencias de lo ocurrido años atrás...El reparto se completa con Fernando Sancho, Emma Suárez y un principiante Jose Coronado.
Si Uribe se quedó corto en su labor, el italiano Lamberto Bava acometió un desastre de proporciones casi bíblicas. A alguien se le ocurrió que podía hacer una nueva versión de la obra maestra de su padre Mario Bava, "La máscara del Demonio" (1960), y ni corto ni perezoso se dispuso a cometer semejante atropello sin encomendarse a Dios o al Diablo, en un filme que se revela bien pronto inútil, tanto a nivel estético, bien hortera, como técnico, del todo desastroso. Lamberto Bava no da pie con bola en ninguno de sus fotogramas.
El nivel cualitativo crece de manera exponencial gracias a "Anna Göldin, la última bruja", que se basa en la historia real de Anna Göldin, la última mujer ejecutada en Suiza por su condición de supuesta bruja, a finales del siglo XVIII. Mediante una puesta en escena muy sencilla pero a la par muy lograda, la película nos narra la tragedia de Anna Göldin, una mujer de pasado trágico, que se vio metida en una historia de maltratos que su señor reconvirtió en un tema de actividades brujeriles, acusándola falsamente de hacer pactos con el Diablo y meter a su pequeña hija en el tinglado, cuando la realidad era que él mismo se encargaba de torturar a su propia hija, como consecuencia de una conducta sádica que algunos conocían pero callaban de manera cobarde. No fue hasta finales del pasado siglo que Anna fue exonerada de todos los cargos, en uno de las episodios más trágicos y vergonzosos de la Historia europea
De esta serie me quedan por comentar los otros tres telefilmes, que dejo para más adelante, cuando haya completado su visionado.    

jueves, 16 de julio de 2015

LIBROS DE CINE Y EL IMPRESCINDIBLE DELIRIO NÚMERO 15...

Como de no sólo de películas debe vivir el cinéfilo de pro, hoy les traigo a este, su blog, una serie de libros por si se da el caso de que no tengan nada que hacer en estos días de calor intenso, aparte de disfrutar de este radiante sol que nos ha tocado en suerte o tener a la novia al ladito, con un par de cervezas bien frías arrimadas. En caso de no tener esta suerte, pues lean, lean, que siempre pueden sacar algo en claro. Se supone. Y lo del par de cervezas frías pues...Igual pueden tenerlas a mano si les conviene.
Abrimos fuego con "Películas de culto" (T&B Editores), de Mauricio Bach; se trata de un voluminoso ensayo sobre el cine que ha creado entusiasmo, maravillado, extasiado, sea por su contenido, por su manera de enfocar los géneros o porque su gestación fue más o menos problemática, que de todo hay en esto del cine llamado de culto. El libro digamos que resulta interesante, pero claro, hay capítulos que pueden ser más entretenidos que otros, más cuando el género que analiza es el que se hacer más a nuestros intereses. Desde el cine mudo, a la serie B más irreductible, este libro bien merece su lectura atenta y concentrada. Un trabajo que mezcla lo sesudo y profundo con sus buenas dosis de sano desprejuicio.


No es una novedad, pero "Christopher Lee & Peter Cushing, los caballeros del terror británico" (T&B Editores) es la edición original, de 2008, de un libro original de Juan Manuel Corral, que posteriormente fue desgajado en dos mitades, con el fin de ampliar información sobre los dos actores citados, que suponen dos de las figuras más clásicas dentro del cine de terror europeo y mundial. Ya saben que Corral es un escritor algo pesado, que en ocasiones puede tener opiniones algo estrambóticas, pero debe reconocerse que este trabajop merece muy mucho la pena, resultando más interesante que las posteriores versiones ampliadas, en las que su autor tampoco es que se explayara mucho sacando material nuevo a colación, más bien todo lo contrario.


"Cine trash, una mirada a las películas de serie B y Z" (Quarentena Ediciones) es un trabajo de Ángel Ferris y Núria Fontanet, autores ambos con ya una amplia trayectoria conjunta en seno de esta editorial catalana. Ambos fueron los autores de otra guía, "Más de 200 películas que NO deberías ver antes de morir" que, creo, era muy superior a este trabajo, un compendio del peor cine de género hecho con cuatro perras o con niveles intelectuales bajo cero. Su obsesión por ser ingeniosos, divertidos, hace que su lectura en ocasiones resulte algo azarosa, aunque se agradece que hayan realizado un acercamiento que, en algunos aspectos, sirve para cubrir algunas lagunas fílmicas sobre productos que, por lo general, son pasto de canales de TDT tipo Energy o similares, lo cual dificulta muy mucho su visionado e identificación. Es una obra entretenida, pero digamos que los textos son demasiado escuetos en ocasiones, con lo cual todo queda en chistes y frases más o menos divertidas pero que entorpecen el disfrute de algunas de las reseñas.


En última instancia, recomendar el número 15 de Delirio, la revista de ciencia ficción dirigida con mano maestra po Francisco Arellano, que ofrece relatos de indudable interés para el aficionado al género desde una óptica más clásica o desde sus últimas y más innovadoras apuestas. Un ejemplo que demuestra cómo editoriales pequeñas pero guerreras, como es el caso de la Biblioteca del Laberinto hacen grandes aportaciones culturales aún teniendo que lidiar con la desidia de unas altas esferas políticas que, hoy por hoy, solamente basan su idea cultural en subir el IVA y entregar la cultura a unos pocos, cuando la cultura es algo que debe estar al alcance de todos, sin excepción alguna. Y que conste que no defiendo la piratería, ojo.
Bueno, espero que disfruten de estas aportaciones, deseando un buen Verano a los lectores de este blog.


Como ya indiqué anteriormente, obligaciones profesionales me obligan a estar un mes lejos de este, su blog, con lo cual les emplazo al mes de Septiembre, con nuevas reseñas y, espero, nuevos proyectos en marcha. Muchas gracias por estar ahí y saludos.  

martes, 7 de julio de 2015

EL LARGO Y (DEMASIADO) CÁLIDO VERANO...

Pues sí queridos lectores y compañeros de viaje de este blog, el caso es que el Verano llegó y ha llegado con ganas. Ganas de dejarnos a todos bien deshidratados, mediante una ola de calor asfixiante que parece que no remite ni por casualidad. El caso es que en "El cinéfilo militante" estoy seguro que la mayor parte de la gente que tiene a bien leerme sabrán cómo mitigar los efectos de este calor casi dantescos que andamos padeciendo. Un servidor de ustedes lo va soportando como puede, aunque en todo caso espero que no se me refriten, pues espero tenerles deambulando por aquí durante mucho tiempo. Decirles que este blog, por cuestiones profesionales, cerrará este Agosto, pero la idea es que, en la medida de los posible, seguiré sacando algún que otro post con la vista puesta en Septiembre, que la cosa volverá con nuevos bríos y con ganas de seguir comentando películas. Mientras tanto les dejo con una foto de Hilary Swank, actriz ganadora de un par de Oscar de Hollywood y que, como pueden comprobar, no es que se sienta muy afectada por la ola de calor que hoy por hoy nos domina. Espero y deseo que tengan un Verano provechoso, que el calor los deje pensar de forma nítida y que no se me licúen demasiado. Si están de vacaciones disfrútenlas, si trabajan pues también y si les han vuelto a dar calabazas pues...Digamos que lo mejor es pasar página y dejar de lado los malos rollos, negatividades y buscar gente positiva, que siempre la hay.
Les dejo con Hilary...


Plus: como me han sido buenos a lo largo de esta temporada, "El cinéfilo militante" les ofrece una imagen de la modelo, y mejor persona, Sarah Leanne. Que lo disfruten con salud y alegría veraniega, que se lo merecen.


Ahora sí, les dejo en buena compañía. 

LENTEJUELAS DE SANGRE

El barcelonés Antoni Pierrot (1942-2011) es una de esas figuras que ponen de manifiesto que cuando se ama el cine de género pueden superarse toda clase de obstáculos, pudiendo, en ocasiones, dedicarse a ello desde una vertiente no profesional, mediante aquellos elementos que podamos tener más cerca, sea expresándose con cortos realizados mediante Súper 8 o vídeo o dibujando. Pierrot, que empezó dentro del ámbito del teatro aficionado, poniendo en escenas obras de marcado carácter terrorífico, pasó posteriormente a la práctica de cine dirigiendom cortos en formato de Súper 8. En su faceta como dibujante e ilustrador, ilustró y participó de forma muy activa en el seno de la mítica "Terror fantastic", siendo luego el impulsor de la sucesora de ésta, "Vudú", aunque en este caso la publicación fue algo más errática pero igualmente se convirtió en una cita ineludible para los amantes del género de terror, en un momento en que hallar revistas especializadas en este país era casi una quimera o duraban bien poco en los quioscos, por falta de ventas.
"Lentejuelas de sangre" (2010) es un documental que acerca la figura de Antoni Pierrot, situándole en su justa medida dentro de la historia de nuestro cine. Hombre muy implicado, artísticamente entregado a aquello que le apasionaba, fuera una obra de teatro, un corto o una simple ilustración, Pierrot fue un divulgador, un fan muy decidido, que se lanzaba a la aventura casi sin pensarlo, sin red. A partir de las declaraciones de personas que le conocieron a lo largo de su vida, el documental nos abre las puertas de una figura que hoy ha quedado un tanto olvidada, pero que debe ser reivindicada por cuanto su forma de hacer y entender el cine de género nunca han vuelto a darse, al menos no con el grado de apasionamiento y entrega que desarrolló este hombre. 
La única pega, pues que se hace muy corto, en tanto en cuanto uno desearía saber más cosas de la vida de tan singular personaje. Una obra, la dirigida por Eduardo Gión, que bien merece ser vista y valorada. Edita Vial of Delicatessens, que acompaña la edición con un par de cortos de Pierrot, así como una entrevista con el director y diversas piezas que ayudan y complementan a situar el personaje. Muy recomendable en todos los sentidos.  

miércoles, 1 de julio de 2015

LOS CHICOS DEL MAÍZ

Ayer les hablaba de "Secretos de la tumba" ("Grave secrets"/1989) una bien poco recomendable cinta de terror filmada de manera especialmente cretina por Donald P. Borchers; en dicha reseña ya indicaba que el tal Borchers se labró cierta "reputación" merced a un par de "clásicos" del videoclub que produjo. Uno de dichos filmes era "Los chicos del maíz" ("The children of the corn"/1984/Fritz Kiertsch), una muy modesta producción que acabó generando cuantiosos dividendos e infinidad de secuelas, todas ellas del todo olvidables, así como un remake, dirigido por el propio Borchers, en 2009, que quedó tan bien, pero tan bien, que a día de hoy no cuenta con distribución internacional digna de tal nombre. De hecho es probable que si la piratean se choteen de ustedes cosa mala. 
La película se basa en un relato corto de Stephen King, de aires inequívocamente lovecraftianos, recogido en su imprescindible "El umbral de la noche", primera recopilación de cuentos del escritor estadounidense, donde se recogen algunas piezas de indudable calidad, algunas de ellas también posteriormente convertidas en obra fílmica, caso de "Camiones", que adaptó el propio King en 1986 con "La rebelión de las máquinas" o "El hombre de la cortadora de césped", que dio lugar a la popular, y bien poco memorable, "El cortador de césped", bajo la batuta de Brett Leonard, en una versión que no tenía nada que ver con el original, tanto es así que King los plantó una demanda por usar su nombre como reclamo en tanto en cuanto la adaptación tenía bien poco en común con el relato original. 
En este caso hay que decir que su guionista, George Goldsmith, realizó una adaptación bastante aceptable, en la que se nos narra la historia de una pareja que llega a un alejado pueblo perdido en mitad de Nebraska, un pueblo donde no hay adultos. Éstos han sido asesinados en su totalidad, pues los niños ahora rinden culto a una extraña deidad que se supone vive en los cultivos de maíz, que les obliga a acabar con toda aquella persona mayor de dieciocho años. Ni que decir tiene que la pareja de recién llegados pronto verá que la cosa pinta bastante mal para sus intereses, por lo que iniciará una loca huida con el fin de evitar ser ejecutados en una brutal ceremonia. 
Sin ser lo que se dice una película redonda, cabe destacar que "Los chicos del maíz" acaba funcionando como una pieza menor, pero resultona que, consciente de sus defectos, intenta soslayarlos a base de un más que correcto uso del desasiego. A mí, en su día, me resultó una película ciertamente desasosegante, que lograba ponerte en situación. Tampoco es que el Kiertsch sea un maestro, su carrera posterior digamos que fue menos que discreta, pero sí hay que dejar claro que estamos ante una muy buena cinta del género, filmada con corrección y sin tomar el pelo al personal, lo que es toda una virtud. Otra cosa es que todas estas virtudes fueran suficientes como para generar una franquicia en la que poco quedaba ya por explotar, repitiendo la fórmula como el ajo y sin aportar mayores elementos de interés que mayores dosis de sangre o el mal rollo que dan un grupo de menores de edad vestidos en plan "amish" pero con mala uva.
La pareja protagonista fue encarnada por Linda Hamilton, por aquel entonces en la cresta de la ola gracias a "Terminator" (1984/James Cameron) y Peter Horton, actor eminentemente televisivo que, a día de hoy, sigue muy vinculado a la "caja tonta· aunque ahora dirigiendo más que actuando.