domingo, 29 de septiembre de 2013

CREEPY Presenta: Bernie Wrightson

Como el comentario a "Darklands" me ha salido bastante negativo, he pensado compensar un poco la balanza comentando una joya del género en forma de cómic, una recopilación que Planeta DeAgostini a tenido a bien sacar a la venta y que recoge la práctica totalidad de historias que el ilustrador y dibujante Bernie Wrightson realizó para las dos revistas de terror del sello Warren Publishing: "Creepy" y "Eerie". La mayor parte de este material ya fue editado, años ha, por Toutain Editor, en una "Biblioteca Bernie Wrightson" que al final, por cierre editorial, quedó concentrada en tres volúmenes, todos ellos imprescindibles, pero muy probablemente hoy inencontrables, a no ser que se vaya a mercadillos de segunda mano o similares. 
Una de las historias contenidas en este volumen es la, ya mítica, "Jenifer", una maravilla del arte en viñetas, publicada originalmente en el número 63 de "Creepy". Bajo textos de Bruce Jones, Wrightson puso todo su genio artístico en ilustrar un cuento de horror que llega a niveles de maestría casi inalcanzables. Pero es que el resto no le va a la zaga. Desde sendas adaptaciones de relatos de Poe ("El gato negro", su debut en "Creepy"), pasando por "Aire frío", inolvidable traslación dibujada del escalofriante relato corto de HP Lovecraft. 
El volumen se completa con una serie de ilustraciones que, en base a la figura del "tío Creepy", mascota de la revista del mismo nombre, realizó para abrir o cerrar la misma, y que sirvieron para que el personaje quedara plenamente enraizado entre los lectores de la ya mítica publicación, tanto es así, que con posterioridad se encargaba a otros dibujantes que realizaran ilustraciones del "tío Creepy", pero no el rostro, utilizando sendos dibujos ya realizados por Wrightson, y que se recortaban y pegaban a gusto del editor.
Una obra del todo imprescindible para el buen aficionado al cómic de terror en general y para aquellos que, años ha, descubrimos esto del terror entre viñetas algo amarillentas por el paso del tiempo.
Bernie Wrightson

DARKLANDS

Fraser Truick es un periodista cuya carrera en Londres se fue al garete por investigar a unos peces gordos, descubriendo sus tejemanejes. Con su carrera hundida, no tuvo más remedio que volver a su tierra natal, el País de Gales, donde se gana la vida como reportero en un modesto rotativo local. Siguiendo la pista de una serie de asesinatos, así como el asalto a iglesias de la zona, Fraser empieza a vincula estos hechos con la aparición de un partido político de tendencia nacionalista, cuyo líder defiende la vuelta a los orígenes paganos de la Gales dominada por los romanos, cuando los druidas dirigían los destinos de sus habitantes. 
Producción británica de 1996, "Darklands" es una película a todas luces insatisfactoria, por cuanto no logra enganchar al espectador en ningún momento, merced a una puesta en escena televisiva, casi apática, y unas interpretaciones en exceso acartonadas, que restan credibilidad a la historia, que muy probablemente en manos más diestras y creativas, hubiera dado lugar a una obra como mínimo digna, y no a un mero panfleto antinacionalista que pretende servirse de la denuncia para plantarnos una demagógica crítica en contra de dichos movimientos políticos, en un tono y unas intenciones que, sin lugar a dudas, harían que la Rosa Díez de turno, y de ser galesa, se pondría las botas analizándola. Incluso hasta la utilizaría en sus mítings.
Y es que lo peor de este "Darklands" no es que como filme de terror se quede corto, sin llegar siquiera a enunciado, es que además se pretenda utilizar su discurso ideológico de manera tan burda y rastrera. Su imagen de los villanos, nacionalistas galeses, como una pandilla de descerebrados mentalmente enclaustrados en tiempos remotos, pone los pelos como escarpias por la forma en que nos es mostrada. Si las intenciones de su director y guionista, Julian Richards, eran las de criticar a ciertos sectores de la sociedad galesa, mejor hubiera sido hacer un documental, pues al convertirlo todo en una cinta de terror al uso, acaba por empobrecerlo todo de manera irreversible, dando como resultado una película zafia, tramposa y, de paso, embustera. Un bodrio indefendible e impresentable. Lo único loable: la esforzada interpretación de Rowena King, que hace lo que buenamente puede entre todo este desastre. 
Rowena King, quizá lo único bueno de una película nefasta por intenciones, tanto artísticas como ideológicas...

jueves, 26 de septiembre de 2013

VINIERON DE DENTRO DE...

El Starliner es un edificio de apartamentos de lujo que posee todas las comodidades, desde un restaurante a su propio servicio hospitalario. Por tener, tiene hasta su propio científico loco, quien ha creado una especie de gusanos con aspecto a zurullito, cuya picadura hace que la víctima se convierta en una persona sedienta de impulsos sexuales irreprimibles. El científico tuvo la "genial" idea de meter el bichejo en el cuerpo de una guapa vecina, la cual ha mantenido relaciones sexuales de forma asidua con algunos vecinos. Decidido a acabar con un experimento que se le ha ido de las manos cosa mala, el doctor mata su conejillo de indias, pero como suele decirse el remedio, en ocasiones, es peor que la enfermedad, y he aquí que los bichos se expandirán de forma rauda y veloz, sin que el médico del edificio y su enfermera (y amante) puedan hacer nada por evitarlo...
Primer filme profesional de David Cronenberg, tras algunos escarceos dentro del amateurismo, "Vinieron de dentro de..." es la piedra de toque fundacional de sus intereses como realizador: el sexo visto desde el prisma de una especie de tara, pasando a una fría exposición de los hechos, que puede dejar al espectador no acostumbrado a su cine un tanto descolocado. Pero no hay que dejarse llevar por la primera visión, estamos ante una cinta decididamente "rara", una especie de "La noche de los contaminados cachondos" que, contada así, a grosso modo" puede parecer el argumento de una película de Ozores, pero que posee algunos momentos ciertamente brutales, como el ataque de uno de los contaminados a una madre y su pequeña hija, así como cuando el médico del edificio ve como una mujer, ya entrada en años, se le ofrece carnalmente cuando poco antes era de lo más simpática y sencilla.
Y es que el cine de Cronenberg es así; fuerza la incomodidad del espectador mostrando ciertos aspectos que, generalmente, no son aceptados por una mayoría o reconocidos. Quizá hoy en día, ya en pleno siglo XXI las cosas ya han cambiado un tanto, pero indudablemente a mediados de los años setenta del pasado siglo, las cosas eran muy, pero que muy diferentes.

Uno de los bichillos a puntito de salir...
A partir de aquí, Cronenberg seguiría explorando los límites de la psique humana en producciones cada vez mejor elaboradas, llegando a cotas sensacionales con la muy brutal "Videodrome" (1983), un filme muy mal recibido en su día, pero hoy objeto de culto. Pero antes están películas del calibre de "Rabia" (1977) o "Cromosoma 3" (1979), títulos que muestran la indiscutible maestría, así como la desbocada imaginación de este cineasta fundamental dentro del género. Tras "La zona muerta" (1983), una primera experiencia en Hollywood que no le dejó muy satisfecho, se consagraría definitivamente con su memorable nueva versión de "la mosca" (1986), su título más comercial, pero no por ello menos personal, ojo, porque hablamos de un cineasta que es casi un género en sí mismo.
Como dato curioso indicar que, en funciones de productor, aparece el nombre de Ivan Reitman, posterior firmante de películas como "El pelotón chiflado" o las dos entregas de "Los cazafantasmas". A mediados de los setenta, y antes de emigrar a Estados Unidos, se ganaba la vida produciendo modestos filmes eróticos en su Canadá natal. El impulso otorgado por sus colaboraciones con Cronenberg le permitió subir peldaños en su actividad, convirtiéndose en un director de cierto renombre en el cine comercial americano de los ochenta.
Los actores son intérpretes canadienses, algunos de los cuales serán asiduos al cine de Cronenberg en esta primera etapa, caso de Joe Silver, pero una de las apariciones más perturbadoras y fascinantes de la película corresponde a la inglesa Barbara Steele, actriz que en los sesenta desarrolló una intensa vinculación al género Fantástico, merced a sus geniales intervenciones en clásicos del calibre de "La máscara del Demonio" o "El pozo y el péndulo".
Otro impactante momento de la película

martes, 24 de septiembre de 2013

LA VENGANZA DE LOS MUÑECOS


André Toulon es un maestro titiritero que posee el poder de dar la vida a los muñecos que crea artesanalmente. Este hecho despierta el interés del espionaje nazi, pero antes de dejar que sus creaciones caigan en manos pérfidas, decide suicidarse. En la época actual, un grupo de personas vinculadas a la magia y a los poderes extrasensoriales regresan al hotel donde Toulon se quitó la vida, con el fin de esclarecer si su poder sigue impregnando el lugar. Lo que descubren será la peor de sus pesadillas...

"La venganza de los muñecos" (1989) significó la puesta de largo de la Full Moon Productions, la nueva marca del director, productor y hombre-orquesta que es Charles Band. Para ello contó con la colaboración de uno de sus directores más fiables, David Schmoeller, responsable de la sensacional "Trampa para turistas" (1979), y el trabajo, en los efectos especiales, del malogrado David Allen. Band, que escribió el guión bajo el chistoso seudónimo de Joseph G. Collodi, en clara referencia a "Pinocho", sabía de antemano que se la jugaba, pues aún coleaba el cierre de su anterior compañía, la Empire Pictures, y otro fallo hubiese sido fatal en sus pretensiones de regresar a primer plano de la serie B de terror, aunque ahora tuviera que hacerlo en productos destinados directamente al mercado de video. La cosa funcionó tan rematadamente bien, que se convirtió en uno de los títulos más rentables de la recién nacida empresa, generando desde entonces casi diez secuelas, tanto protagonizadas a solas, como compartiendo espacio con otras fugras de la casa, caso de los "Juguetes asesinos", que en 1992 otorgaron otro buen rédito a la Full Moon.

Uno de los muñecos, en plena venganza
Y lo cierto es que. siendo sinceros, la película no es que destaque sobremanera por sus cualidades. Schmoeller, profesional muy competente pero escasamente creativo, tampoco es que se luciera demasiado en la puesta en escena, algo acartonada y televisiva, aunque ciertos destellos de genio hacen que la cosa remonte el vuelo en los momentos en que los muñecos creados por David Allen se hacen amos y señores de la función. Los intérpretes, en su gran mayoría, son rostros desconocidos, aunque brillan con luz propia el veterano William Hickey, que se luce en su breve intervención como el titiritero, y la guapísima Barbara Crampton, en una intervención especial demasiado corta como para ser degustada debidamente. El protagonismo recae en Paul LeMat, actor conocido por su papel en la mítica "American Graffitti" (1973) de George Lucas, pero que aquí, en horas bajas, francamente resulta poco convincente, cuando directamente abofeteable en sus intervenciones. 
En resumidas cuentas, una serie B de factura potable, con momentos gore bien logrados y consistentes, que merece que se le eche un vistazo, pues dentro de sus limitaciones, resulta simpática y agradable de ver para el buen aficionado a las baratijas directas al magnetoscopio...
Los muñecos de Band se van de marcha

jueves, 19 de septiembre de 2013

RESIDENT EVIL: VENGANZA

Alice se ha convertido en la única esperanza de la Humanidad para acabar con las hordas de muertos vivientes y las maquinaciones de la temible Corporación Umbrella. La lucha ahora va a ser titánica, pues la batalla se desarrolla en ciudades y países distintos, en los cuales encuentra a viejos aliados convertidos ahora en nuevos, y mortales, enemigos. Puede incluso que todo lo que ve no sea real...
En 2012 se celebraban diez años del estreno del primer filme de "Resident evil", y con tal motivo se puso en marcha esta quinta entrega, que busca rizar el rizo hasta niveles casi ridículos. El guión de Paul W.S. Anderson, de nuevo también repitiendo tras la cámara dirigiendo el pifostio, es un ir y venir de insensateces, en la cual van desfilando actores que han venido apareciendo a lo largo y ancho de la franquicia. Al final uno acaba realmente por arrojar la toalla, pues las intenciones de los responsables de este desbarajuste eran, única y exclusivamente, sacar beneficio rápido, sin pararse a pensar en hacer algo con pies y cabeza. Ni la historia posee un mínimo de intríngulis argumental, ni los personajes tienen algo de carne y, ni mucho menos, cierto grado de humanidad para hacerlos creíbles ante el espectador. "Resident evil: ultratumba" era la advertencia de que Anderson ya se tomaba la franquicia casi a chirigota; en este "Resident evil: venganza", la realidad es que se limitó a cubrir (malamente) el expediente como realizador y, como guionista, se cubrió de gloria, por no decir otra cosa menos agradable.
Indicar que, con el fin de contentar al público oriental, que no se sentía muy identificado con una adaptación que, a nivel de personajes, se apartaba un tanto del videojuego original, se introdujo un personaje sacado directamente de ellos. Sobre este punto hay que decir que, en Japón, Sony ha producido diversas adaptaciones a dibujos animados tridimensionales que son más respetuosas con el material de base.
Por último, y según declaraciones del propio Anderson, la próxima entrega, la sexta, supondrá el punto y final de su vinculación ( y la de Milla Jovovich) a la saga. Está por ver si ésta es una afirmación verdadera, o forma parte de algún tipo de argucia comercial. Sea como fuere, esa futurible "Resident evil VI" deberá ser muy buena como para superar el grado de desastre tanto de la cuarta como, muy especialmente, de esta quinta entrega.

martes, 17 de septiembre de 2013

RESIDENT EVIL: ULTRATUMBA

Tras un intento fallido de atacar, en solitario, las instalaciones de la Corporación Umbrella, Alice, que logra rescatar a su buena amiga Claire, halla refugio en un edificio situado en mitad de una ciudad copada por muertos vivientes. En el edificio se hacinan un grupo de supervivientes, todos ellos con intenciones bien distintas a la hora de enfrentarse ante el problema de buscar una salida al asedio. Saben que existe un lugar llamado Arcadia, un refugio seguro contra los muertos vivientes y Umbrella, pero antes deberán superar sus diferencias, sus miedos, y ponerse manos a la obra con el fin de salir vivos de la situación, lo cual no será nada fácil, por otra parte.
En 2009 se estrenaba "Avatar", de un James Cameron tan brillante en lo visual como pobre en cuanto a su labor como guionista. El filme recaudó un pastón en taquilla y, de paso, puso de nuevo de moda el cine en tres dimensiones, mediante el uso de unas cámaras, ideadas por el propio Cameron mediante una tecnología aportada por Sony. Dicha multinacional, propietaria de Columbia Pictures, viendo que la cosa podía dar lugar a pingües beneficios, aprovechó la situación para reactivar la franquicia "Resident evil", contando para ello con la activa colaboración de Paul W.S. Anderson, que encontró en la tecnología tridimensional un nuevo acicate como director de cine, aunque desde entonces haya empeorado mucho como realizador.
Y es que esta "Resident evil: ultratumba" no hay por dónde cogerla; no es ya por la forma, entre burda y poco creativa, de usar las tres dimensiones, es que Anderson parece que considere que los aficionados a esta franquicia no nos enteramos de nada y nos pueden colar cualquier memez sin que pillemos una. Pocas veces, viendo una película, he sentido la sensación de tomadura de pelo como en el presente caso. Una dirección supeditada a los efectos especiales, al golpe de efecto y a un "ahora viene lo mejor", que a la postre se convierte en una chorrada de final que, además de presagiar una QUINTA entrega, pone de manifiesto que Paul W.S. Anderson ya ha perdido la poca chispa que aún podía quedar en su haber creativo. Y que conste en acta que lo peor estaba aún por llegar, porque lo de la quinta entrega tiene delito. 
Una imagen de "Resident evil: ultratumba", con la guapa Ali Larter, el inexpresivo Wentworth Miller y una Milla Jovovich en una pose muy natural

lunes, 16 de septiembre de 2013

RESIDENT EVIL 3: EXTINCIÓN

La Humanidad se ha ido al carajo definitivamente, los zombies campan a sus anchas y un grupo de supervivientes han formado un una caravana con el fin de trasladarse hasta Las Vegas, ciudad que se ha convertido en la última esperanza. En el camino hallarán a Alice, quien se convertirá en su guía y protectora. Eso sí, la Corporación Umbrella no anda muy lejos, con lo cual las espadas estarán en alto antes de lo que puedan llegar a imaginarse...
En esta tercera entrega, Paul W.S. Anderson se mantuvo, como su precedente, en funciones de guionista y co-productor, cediendo en este caso la dirección  al australiano Russell Mulcahy. Realizador fogueado en el rodaje de videoclips, Mulcahy sorprendió a mediados de los ochenta mediante un filme de terror de muy bajo presupuesto, "Razorback", sobre un jabalí gigante, que hizo albergar muchas esperanzas en él. Como suele ser habitual, dichas esperanzas se diluyeron pronto. "Los inmortales" (1986) fue un éxito comercial de altos vuelos, pero después de ésta, la tónica fue ir cuesta abajo. Despedido del rodaje de "Rambo III" por diferencias creativas con Stallone, accedió a filmar la segunda entrega de "Los inmortales". Craso error. "Los inmortales II" fue un rodaje lleno de problemas, discusiones y mil y una vicisitudes. Mulcahy, parece ser, no terminó de rodar la película, y existen rumores (no confirmados) de que Sean Connery completó las escenas que faltaban. A partir de ahí, sus filmes fueron cada vez recibidos con la mayor de las indiferencias, hasta que en 1994 tuvo la oportunidad de volver al primer plano de Hollywood mediante una adaptación del personaje "La Sombra", que se pegó un santo batacazo en taquilla, firmando de este modo su acta de defunción como realizador de primer orden. "La sombra del faraón" (1998), un filme de terror que contaba con la presencia (breve) de un venerable Christopher Lee (quien no alabó muy positivamente su trabajo) no pasó de una nota a pie de página. A pesar de ello, en 1999 aún pudo enlatar un "thriller" muy influído por el "Seven" de David Fincher: "Resurrección" no es una película del todo desdeñable, por más que cuente con el cara de besugo de Christopher Lambert. "Resident evil : extinción" llegó en el momento oportuno, tras unos años dedicado a producciones telefílmicas, aunque en última instancia no sirvió para reivindicarle ni, mucho menos, para resituarle laboralmente en primera división.
Y es una lástima, porque Mulcahy es el responsable de enlatar la que es sin duda la mejor entrega de la saga. Su ambientación, muy al estilo "Mad Max", resulta atractiva y su forma de desarrollar en la pantalla las secuencias de acción es francamente muy potente a nivel visual, más que la de Anderson (que, como veremos posteriormente, basó sus dos siguientes aportaciones en una vacua espectacularidad de videojuego, pasando de desarrollar trama y personajes) y ofreciendo un entretenido filme de acción y terror que, de haberse hecho las cosas con la debida inteligencia, debiera haber sido la última entrega. Un muy digno colofón que Anderson, por las razones que sean, no toleró. Las tres dimensiones fueron la (pobre) excusa para prolongar artificialmente una franquicia que ya no podía ir más allá.  

FANTASTIC GORE FESTIVAL DE AMPOSTA 2013

Hago un alto en el repaso de películas basadas en el videojuego "Resident evil" (repaso que volverá en el próximo post, no teman) para comentar mi visita realizada, el pasado Sábado 14 de Septiembre, al Fantastic gore festival de Amposta, que este año ha celebrado su cuarta edición. Desde el día 11 hasta el 14, han podido verse cerca de una treintena de cortos, todos ellos a competición, así como diversos largometrajes, cortometrajes ameturs y actividades diversas, como venta de DVD y VHS y exposiciones.
Organizada por la productora Kutrefacto, el  Fantastic gore festival de Amposta es una propuesta modesta de presupuesto, pero valiosa en lo temático, por lo que el hecho de que se celebre año tras año es casi un milagro, aunque creo que la gente debería tener mayor grado de información al respecto de su celebración, pues algunas sesiones no tenían demasiado público. En cualquier caso, hay que felicitarse por el hecho de que este certamen exista, aunque los responsables culturales de turno no se enteren de su existencia o pretendan hacer ver que no lo saben, que todo podría ser.
Mi primer contacto con el festival fue mediante el visionado de una docena de cortometrajes amateurs, en los cuales primaba más el entusiasmo, las ganas de disfrutar, que no otra cosa, que es lo que tiene que ser cuando uno es aficionado y hace las cosas por amor al arte. Dentro de este apartado pueden citarse:

- "El día zeta" de Federico Calabuig: divertido acercamiento a la temática zombie, un género en pleno auge, pero que resulta ya algo cansino, pues el modelo de base ya está muy sobreexplotado y el patrón argumental no varia o, en las más de las veces, no se hace nada por variarlo. En este caso, Calabuig ofreció una visión muy curiosa de todo el asunto.

- "Gourmets" de Alejo Pérez: homenaje al subgénero de asesinos en serie ochentero, pero ambientado entre cocineros, envidias y amores no correspondidos. Pese a algunas interpretaciones, muy estimable en sus intenciones y resultados.

- ¿Jugamos al Spectrum? de Felipe Aguilar: el mejor del lote; un cuarentón aficionado a jugar con el mítico Spectrum ZX...y a otras cosas menos agradables que sentarse ante una consola. Dentro de sus limitaciones, muy bien elaborado.

- "Proyecto Atlantis: el experimento olvidado" de Juan Bodi: Historia de terror y ciencia ficción, correctamente dirigido e interpretado, con unos efectos digitales algo cantosos pero que se perdonan dentro de un conjunto muy disfrutable.

Ya por la tarde, se presentaron otros nueve cortos, ya dentro de los márgenes de competición, aunque en realidad fueron diez; el cortometraje "División azul" de Sergi Martí tuvo problemas técnicos derivados de algún que otr insalvable dificultad informática que no pudo ser solucionada a tiempo. Una pena.
Aquí el nivel profesional era ya muy elevado, demostrando que tenemos una muy buena cantera en ciernes dentro del cine español y el género de terror...Aunque los zombies siguen siendo un tema excesivamente recurrente. El caso más sangrante, y nunca mejor dicho si hablamos de un festival de cine gore,  es el de "Zacarías 14:12", un corto producido y rodado en tierras venezolanas, que con un arranque muy prometedor, queda arruinado por un desenlace del todo absurdo y tontorrón. Al otro lado tendríamos la muy notable "Horizonte", dirigido por Aitor Uribarri, que sí intenta ofrecer una óptica distinta y estéticamente muy atractiva al género de los muertos vivientes. "Killrats", de Isaac Berrokal, por su parte, bebe del Peter Jackson de "Braindead" o "Mal gusto", por cuanto apuesta por el humor cazurro para afrontar una historia banal pero con sus momentos divertidos.
Ahora bien, si hay dos cortos que reinaron sobremanera esos fueron "Mr. Bear", de Andreu Rosende, y la descomunal "Los crímenes del día de todos los Santos", obra de Héctor Escandell. El primero brilla por su originalidad argumental y su brillante trabajo tras las cámaras, así como por unas interpretaciones del todo certeras. La segunda es una pequeña maravilla del cine de terror rural, resuelta con suma inteligencia y sentido del horror, y del humor. Otro títulos remarcables serían la simpática "Presence required", de María Gordillo, una cachondísima historia de fantasmas, y "Oscuro resplandor", de Rafa Degrá, voluntarista homenaje al "Scanners" (1980) de David Cronenberg, algo lastrado por unos efectos especiales hechos por ordenador no del todo logrados. El plato fuerte consisitió en la presentación oficial de los últimos productos salidos de la factoría Kutrefacto: "Mai més" y "Cut problem". Se trata de dos aportaciones bien hechas, originales, que ponen que si hay ganas e interés, no hay dificultades financieras que valgan.
Para acabar, y en rigurosa exclusiva, pues su presentación será oficialmente en el próximo Festival de Sitges, se presentó el último trabajo del realizador catalán Ignacio Cerdá, "The awakening". Una pequeña maravilla en blanco y negro y resabios lynchianos (de David Lynch), que fascina en los apenas ocho minutitos que dura.
Un sensacional colofón para una jornada ciertamente muy satisfactoria, que terminó con la adquisición de diversos títulos en VHS, los cuales, tras su visionado, serán oportunamente comentados en este, su blog de cine de terror.
Mañana más, no sé si mejor, pero más, eso seguro.




viernes, 13 de septiembre de 2013

RESIDENT EVIL 2: APOCALIPSIS

Tras haber logrado salir indemne de la Colmena, Alice logra salir al exterior, descubriendo que el virus ha logrado expandirse a lo largo y ancho de la ciudad de Raccoon. Las fuerzas aramadas, la policía, se ven desbordadas por el avance imparable de los infectados, así como de monstruos mutantes; la valiente y decidida agente Valentine se une a Alice en una lucha titánica, en la que deberán hacer todo lo que esté en sus manos para rescatar a la hija del Dr. Ashford, quien tiene ciertas cosas que decir sobre el origen del virus...
Secuela,que estaba cantada de antemano, de "Resident evil", "Resident evil 2" no está dirigida por Paul Anderson, sino por el hasta entonces (y luego ya siempre, pues ésta es su única incursión como realizador) director de segunda unidad Alexander Witt. ¿Se nota en algo la diferencia de directores?. Respuesta clara y directa: NO. Witt se limita a reseguir las líneas maestras impuestas por Anderson en la primera parte, sin salirse ni una coma de lo establecido. Eso sí, en este caso todo está llevado al exceso, pues al contar con más medios, las secuencias de acción son más espectaculares. Ahora todo pasa en exteriores, no vale ya limitarse a espacios cerrados y juguetear con eso. 

Sienna Guillory ejerce aquí de sustituta de Michelle Rodríguez como chica dura y algo macarra
El resultado pareció no contentar a casi nadie; de hecho ni Milla Jovovich se sintió satisfecha con los resultados, echando pestes del pobre Witt. La película no fue un fracaso de taquilla, antes al contrario, funcionó a las mil maravillas, pero todo parece indicar que a Alejandrito no le perdonaron que demostrara que la franquicia podía dirigirse con el piloto automático puesto: pon a la Jovovich pateando a cuatro o cinco infectados, al lado le pones una tía maciza que responda a un patrón de "tía dura-pero-menos-que-Milla-que-pa-eso-es-la-estrella" y un final sorpresa, abierto ni que decir tiene, que deje a la parroquia con la boca abierta y con ganas de más. El patrón de funcionamiento era éste: tanto daba que el menda encargado de dirigir fuera Anderson, Witt o Russell Mulcahy, que fue el único que, sin salirse de dicho modelo, al menos se preocupó, en la tercera parte, de darle al asunto algo de sustancia...
Sienna Guillory, hoy en día sale en "Juego de Tronos".

RESIDENT EVIL

Un accidente provoca que un virus se expanda en el interior de La Colmena, un centro de experimentación secreta, perteneciente a la corporación Umbrella. Dicho virus hace que los afectados se conviertan en muertos vivientes. La única posibilidad de detener la situación está en manos de de Alice, que ayudada por un comando de fuerzas especiales, se enfrentará a la crisis con toda la fuerza disponible a su alcance. Pero el superordenador que controla las instalaciones no está dispuesto a ponerles las cosas fáciles...Además de que no todos los que parecen indefensos supervivientes lo son realmente, ocultando una escalofriante realidad.
El británico Paul Anderson despertó cierto fervor crítico con su debut, "Shopping" (1994), que además sirvió para dar a conocer al talentoso Jude Law. Tales parabienes se fueron al garete cuando Anderson fue reclamado por los cantos de sirena de Hollywood, aceptando dirigir la adaptación al cine de videojuego "Mortal kombat" (1995), un engendro que además de ininteligible y burdo, contenía la intervención del temible Christopher Lambert, en el rol de una especie de maestro espiritual de peluca blanca y chorraditas místicas...A partir de aquí, Anderson fue literalmente despedazado, vilipendiado y despreciado por propios y extraños, lo cual afectó a su siguiente trabajo tras las cámaras, "Horizonte final" (1997), un filme de ciencia ficción terrorífica que estaba a milenios luz de su primer filme en la Meca del Cine. El fracaso comercial de esta película, seguida de otro fiasco, el de "Soldier" (1999), otra cinta de ciencia ficción digna, aunque no tan brillante como su predecesora, hicieron creer que la carrera del inglés en tierras californianas se iba al garete, pero fue entonces cuando se puso al frente de la muy esperada adaptación al cine de otro videojuego, "Resident evil", un proyecto que estuvo en manos del mismísimo George A. Romero, que fue apeado del proyecto tras diversas intentonas de ponerlo en marcha.
"Resident evil" (2002) es un filme irregular, pero que al final se convierte en un espectáculo francamente muy llevadero. No tanto por la presencia de Milla Jovovich, que algo hace al respecto, aunque aquí compita con la siempre aguerrida Michelle Rodríguez, si no por su diseño de producción y sus homenajes precisamente, al cine de zombies practicado por Romero. Anderson pone de manifiesto que le tora el género, y secuencias como la del equipo de rescate atrapado en uno de los pasillos, resultan ciertamente memorables, al menos para el que suscribe. La única pega radica en que la película no daba para ser exprimida de forma tan salvaje, más que nada porque tanta secuela ha hecho que la gente se olvide de las virtudes de esta primera entrega, que muestra las habilidades de un cineasta que, posteriormente, se ha dedicado a dirigir artefactos potencialmente nocivos (una adaptación horrísona de "Los tres mosqueteros") cuando no artificiosos, pero al final disfrutables, cócteles de monstruos, caso de "Alien Vs Predator". 
En la actualidad, Anderson, lejos de recuperar apoyo crítico, ha venido a aumentarlo entre ciertos sectores por ser el flamante marido de la Jovovich...El tío, según para qué, no tiene suerte. Pero es probable que le importe un pimiento.
Imagen de Milla Jovovich en "Resident evil"

jueves, 12 de septiembre de 2013

ESCAPADA PERFECTA

Cliff y Sydney son una pareja de recién casados que llegan a Hawai con el fin de pasar una inolvidable luna de miel. Las cosas parecen ir sobre ruedas, hasta que se enteran de que, por la zona donde se encuentran, se ha producido un terrible crimen, también de una parejaque se hallaba de vacaciones por las paradisiacas islas. El fortuito encuentro con un par de autoestopistas algo agresivos hace que ambos empiecen a desconfiar de forma algo exagerada, metiendo la pata de forma estrepitosa. Así que cuando traman amistad con Nick y Gina, deciden tomarse las cosas con más calma y tranquilidad. Aunque entonces sí que las van a pasar canutas...¿O quizá no?.
El caso de David Twohy es paradigmático, pues pese a ser un notable guionista y director, su éxito profesional ha venido ligado a las aventuras de Riddick, pues cuando desarrollado trabajos ajenos a dicha franquicia, éstos han sido recibidos con el más sonoro de los desprecios, para luego ser ensalzados por ciertos sectores de la crítica. Esto ya le ocurrió con "Han llegado" (1996), un filme de ciencia ficción muy de serie B, pero hecho con suma precisión y estilo, aún cuando tenía de protagonista a un Charlie Sheen a quien todavía le quedaba lejos su resurgimiento con la telecomedia "Dos hombres y medio". Su repercusión en el mercado doméstico propicio una muy olvidable secuela para DVD.
Lo mismo sucede con esta "Escapada perfecta" estrenada en cines casi de tapadillo, como pidiendo perdón por su mera existencia, pero que es un "thriller" psicológico ejecutado de manera casi modélica, jugando muy bien con los tópicos del género, aunque luego hay que reconocer que su pirueta final más bien es una especie de salto mortal con tirabuzón y sin red, y esta clase de cosas, de no hacerse bien, pueden resultar inverosímiles, y he aquí lo que pasa, que "Escapada mortal" es tan efectiva, tan impactante, que cuando a Twohy le da por dar una vuelta de tuerca, más que vuelta, lo que hace es pasarse de rosca, con lo cual por mucho que luego intente arreglarlo, uno todavía intenta recuperarse del golpe de efecto, repentino y forzado, de la parte final.
Foto de Milla Jovovich para contentar al personal
Su escasa repercusión comercial obligó a su director a replegarse a nivel creativo y profesional, teniendo que aceptar posteriormente la oferta de Vin Diesel para regresar a Riddick, en una tercera entrega francamente digna, por más que uno espere que, en el futuro, se le dé la oportunidad de seguir realizando películas de muy diverso género, aunque sean tan enloquecidas, y suicidas, como lo es esta.
En el reparto destacan una guapa, como siempre, Milla Jovovich, en uno de sus intentos por apartarse un tanto de su vinculación a la saga "Resident evil" (sin conseguirlo) un sobrio Timothy Oliphant y un aquí nada molesto Steve Zhan, habitual de comedias cazurras, pero que en este filme realiza una composición dramática muy convincente; otra intérprete a destacar es Kiele Sánchez, actriz que hizo un papel de cierto relieve en la serie de TV "Perdidos", y que luego apareció en la poco remarcable segunda parte de "30 días de oscuridad", estrenada directamente a DVD por estos lares. En beves apariciones aparecen Chris Hemsworth, hoy en la cresta de la ola gracias a "Thor",y que aquí ya hace prácticas de brutote, además de Marley Shelton, vista en "Planet terror".
Imagen de la película, con las dos parejas alrededor de las cuales gira todo el asunto

miércoles, 11 de septiembre de 2013

POSESIÓN INFERNAL (2013)

Corría el año 1982 cuando un muchacho de Detroit, con cara de no haber roto un plato, llamado Sam Raimi hizo una película de terror que iba a tener unas repercusiones y un impacto sin precedentes. Aquella película, "Posesión infernal", es hoy un título, no ya de culto, si no algo más que eso: es la PELÍCULA DE TERROR, con mayúsculas.
El hecho de saber que iban a hacer un remake no fue una noticia que despertara demasiadas reacciones positivas, más bien todo lo contrario. Aún cuando los principales artífices del filme original, con Raimi a la cabeza, estuvieran detrás de la operación, evidenciaba que las intenciones eran más crematísticas (el dólar tira al monte) que no el hecho de remakear una obra fundamental para el género. Una vez vista, y aún cuando ello pueda significar piedras sobre mi propio tejado, debo afirmar que esta nueva versión me ha gustado, no tanto como para ponerla por las nubes, como la obra original, ni mucho menos, pero merece respeto y consideración, por cuanto creo que su director, el chileno Fede Alvárez, ha hecho un trabajo notable, extremadamente respetuoso con la "Posesión infernal" de Raimi, que no se corta un pelo en ofrecer escenas fuertes y de gore contundente.
Algunos fans del primer filme abominan de la nueva versión acusándola de servirse de un gran presupuesto cuando Raimi hizo "Posesión infernal" casi con lo puesto, perdiéndose en realismo lo que se ha ganado en hemoglobina. Pero sigo pensando que Alvárez es un cineasta al que habrá que tener en cuenta, pues posee un estilo visual y unos recursos que, es de esperar, le permitan en un futuro no muy lejano hacer carrera en Hollywood. Eso sí, sin toquetear clásicos imperecederos, haciendo películas de indudable originalidad. Cosa harto difícil en los tiempos que corren, en que hasta se remakea "Desafío total" y "Robocop" (ROBOCOP remakeada!!) sin que sus responsables se les caiga la cara de vergüenza. Al menos, en el presente caso, las cosas se han hecho razonablemente bien y sin daños colaterales...Un punto negativo: la sorpresa final, que ni que decir tiene, no pienso revelar, pretende ser más un efecto de cara a la galería, como pidiendo disculpas, que no otra cosa. No parece anunciar una secuela, más bien pretende limpiar la conciencia de Sam Raimi, Robert Tappert y Bruce Campbell.   

martes, 10 de septiembre de 2013

UNA BALA EN LA CABEZA

Dado que llevo unos días en los que se me acumula el material, y sin que sirva de precedente, he decidido hoy obsequiarles con doble ración de posts. En este caso para comentar un "thriller" que viene a refrendar el dicho aquel de que "quien tuvo, retuvo". Y en este caso quienes retienen de forma más que evidente son Sylvester Stallone, actor que gracias a "Los mercenarios" ha resucitado de forma ya podemos decir que oficial, y Walter Hill, antaño realizador de éxito contrastado dentro de cine de acción, gracias a títulos como "Límite: 48 horas", "Danko, calor rojo" o "El último hombre". 
Formado como guionista a la vera del gran Peckinpah, la carrera de Hill sufrió un muy serio traspiés como consecuencia de los problemas de postproducción del filme "Supernova", película de ciencia ficción que pasó por las más diversas manos (entre ellas las del mismísimo Francis Coppola) y manazas (las de un ya perdido para la causa Jack Sholder, ¿se acuerdan de "Arachnid"? pues ese tío, ese). En 2002 rueda "Invicto" cinta protagonizada por Wesley Snipes (otro ídolo del cine de acción caído en desgracia...y rescatado por Stallone en la cercana "Los mercenarios 3"), una película que, si bien no funcionó comercialmente hablando, sí lo hizo en formatos domésticos, formalizando dos entregas más realizadas directamente para el mercado de DVD, y en los que Hill, dedicado a tareas de productor y director en televisión, nada tuvo que ver.
"Una bala en la cabeza" es un "thriller" que deja de manifiesto que el director de "Calles de fuego" sabe muy bien cómo afrontar este tipo de cine. Cada golpe, cada disparo o explosión responden a una reacción pura y dura de los personajes, no son mera pirotecnia envuelta en ambiente de videoclip. Los detractores de Stallone afirmaran que es otro simple vehículo para su lucimiento, y es muy probable que tengan razón, pero a estas alturas de la fiesta, el mítico Rocky Balboa es más un símbolo de un género, el de acción, que vivió en los años ochenta su gran momento de gloria, así que su presencia, sus ademanes de antihéroe pasado de todo están del todo justificadas. La única pega que puedo encontrarle es que su argumento es algo simplón, que el coreano Sung Kang se pasa de antipático y que el personaje de Jason Momoa no termina de quedar del todo perfilado, quedando como una versión plana y sin aristas del Javier Bardem de "No es país para viejos". 
Una película un tanto irregular pero francamente disfrutable para los aficionados a la acción hecha a la vieja usanza, con contundencia y mala leche, pero con sentido del espectáculo. Y lo dice uno que nunca fue de Rambos e historias de éstas...Aunque con "Los mercenarios 2" me lo pasé pipa. Qué se le va a hacer...
Por cierto, y ya para finalizar, Sarah Shahi era la simpática y pizpireta compañera del policía interpretado por Daminal Lewis en la imprescindible teleserie "Life". Por otro lado la película está ambientada en una Nueva Orleans que parece haber recuperado el pulso tras lo del "Katrina".

RIDDICK

Richard B. Riddick es traicionado y dado por muerto tras haber sido víctima de una emboscada en el planeta Furya. Solo, aislado, pone en práctica todos sus recursos de superviviente para lograr salir vivo de un lugar hostil y repleto de peligros y criaturas letales. Ahora bien, tampoco debe dejar de lado el hecho de que es un fuera de la ley, buscado en mil y un sistemas planetarios. La aparición de un grupo de cazarrecompensas, capitaneados por un sujeto con muy malas pulgas, llamado Santana, así como de otro, dirigidos por una persona con una estrecha vinculación con su pasado, harán que Riddick ponga a prueba sus fuerza interior y su astucia. Y eso que lo peor está por llegar...
En 1999 se estrenaba "Pitch black", una simpática cinta de ciencia ficción, muy serie B, que con el rabillo del ojo puesto en "Alien, el octavo pasajero" (1979), resultaba una aportación sumamente refrescante para el género, dado su tono desprejuiciado, sin mayores pretensiones que las de dar lugar a un producto de entretenimiento digno y muy resultón. La película no acabó de cuajar en taquilla como debiera, pero el paso del tiempo hizo de ella objeto de culto, tanto es así que sus principales artífices, Vin Diesel, actor, y David Twohy, director y guionista, convencieron a la Universal para que filmara una secuela, esta vez hecha a lo grande, con un presupuesto elevado y pretensiones de crear una franquicia potente y duradera. 
Precedida de un largometraje en dibujos animados, que servía de unión entre "Pitch black" y su secuela, "Las crónicas de Riddick" (2004) sufrió un revés comercial doloroso, quizá inmerecido, que hizo que el estudio frenara de forma, parecía que definitiva, la posibilidad de hacer cuanto menos otra cinta que cerrara todos los flecos y estableciera una trilogía nueva que añadir al cine fantástico. Pero si hay alguien tozudo en Hollywood, ese es Vin Diesel, quien decidió adquirir los derechos del personaje a la Universal, con el fin de recuperar a Riddick en una tercera entrega estrenada casi diez años después de su segunda aventura. 
"Riddick" vuelve a los orígenes de la saga, regresando a las esencias que hicieron de "Pitch black" una película a tener en consideración por los fans. Cierto es que la frescura, la originalidad, se han perdido por el camino, pero David Twohy y Vin Diesel no están aquí para dar gato por liebre. La película funciona muy bien como entretenimiento, con secuencias de acción muy bien resueltas y monstruos muy deudores de la seminal cinta de Ridley Scott. Puede que Jordi Mollà resulte algo sobreactuado en su rol de cazarrecompensas casposillo, pero creo sinceramente que es lo que pedía el personaje. Los dos únicos aspectos que no han terminado de convencerme son la patillera pirueta de guión que tiene por objetivo unir "Riddick" con "Pitch black" y el total desaprovechamiento de Katee Sackhoff, la inolvidable Starbuck de la nueva versión de "Galáctica", que aquí ejerce de aguerrida mercenaria de tendencias lésbicas, dando lugar a un par de frases harto ridículas. 
Pero lo mejor de este "Riddick" es comprobar que el bueno de David Twohy sigue en buena forma, dando muestras de que no ha perdido su buena mano para con el género, aspecto éste que puede refrendarse gracias a esa joyita que es "Han llegado" (1996), otro ejemplo de las habilidades de este realizador-guionista, artesano sin pretensiones, que no gusta de vanagloriarse ante los focos de los "mass media" y que sí, hoy por hoy debe contentarse con vivir de rentas gracias a una franquicia, pero teniendo en cuenta lo bien que domina el género, por mí puede hacer las que quiera, francamente lo digo. Los convencidos acabaremos pasando por caja, no lo duden.
Katee Sackhoff en una imagen de la película, qué quieren que les diga, a mí Vin Diesel no me tira... 

sábado, 7 de septiembre de 2013

EL PALACIO DE LOS ESPÍRITUS

Dentro del ciclo de películas que, sobre relatos de Edgar Allan Poe realizó el director y productor Roger Corman, "El palacio de los espíritus" siempre se ha considerado una pieza aparte, por cuanto su fuente de inspiración no es el escritor de "El escarabajo de oro" o "El pozo y el péndulo" sino H.P. Lovecraft, en concreto de "El caso de Charles Dexter Ward" (1963) aunque se tomen ciertos elementos de un poema original del primero. 
"El palacio de los espíritus" es una pequeña obra maestra de orfebrería; algunos puristas seguramente afirmaran que no llega a los niveles de "El pozo y el péndulo" o "La caída de la casa Usher", adaptaciones de Corman que cuentan con mayor grado de prestigio, pero si la situamos en el bloque de adaptaciones oficiosas de Lovecraft, gana por goleada (con permiso de "ReAnimator" y "ReSonator" a las que hay que dar de comer aparte). De hecho Corman intentó posteriormente, en su faceta de productor, encarar una nueva incursión en los dominios lovecraftianos, pero "El horror de Dunwich (1970), dirigida por Daniel Haller, habitual diseñador de producción en sus películas, se saldó con un fracaso comercial que cortó de cuajo cualquier posibilidad de hacer un "ciclo Lovecraft", y creando la falsa idea de que adaptar a este escritor es difícil, por cuestiones de atmosfera, cuando la cosa casi siempre viene dada por la destreza del director que se enfrente al material de base, y en este caso Corman demostró sobrada capacidad para adaptarlo en imágenes. 
El filme relata la paulatina posesión de un hombre por parte del espíritu de un malvado antepasado, dedicado a la magia negra, y que fue ejecutado por los habitantes de la localidad. Antes de ser ahorcado, el brujo lanza una terrible maldición sobre sus habitantes, dando como resultados que los hijos nazcan con terribles malformaciones y que el pueblo se convierta en una sombra tenebrosa. El recién llegado, junto a su esposa, pretende iniciar una nueva vida, pero la hostilidad con la que es recibido precipita los acontecimientos. Vincent Price, en su doble rol, está enorme, como siempre, y domina con majestuosidad la función. Pero tampoco se quedan a la zaga la guapa Debra Paget, en su última interpretación antes de retirarse, así como los veteranos Lon Chaney Jr, alejado ya de sus años gloriosos en la Universal y a punto de caer en el fango de la serie Z más infame, y Elisha Cook, rostro imprescindible del cine negro clásico. En el equipo técnico repiten los habituales de la casa: Ronald Stein en la partitura musical, el imprescindible Floyd Crosby en la fotografía y, como responsable del guión, Charles Beaumont. 
Una película que remite a unos modos y maneras de hacer y entender el cine fantástico, lamentablemente ya extintos.
Vincent Price y Debra Paget en una imagen promocional de la película


jueves, 5 de septiembre de 2013

MÁS ALLÁ DE LOS EONES

Pese a que hoy en día está considerado como uno de los principales renovadores del relato fantástico y de terror, en vida, Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) tuvo que completar sus muy escasos ingresos, basados en su actividad en revistas de literatura popular, los llamados "pulp magazines", teniendo que hacer de "corrector de estilo" de autores noveles que necesitaban un empujoncito en su incipiente carrera como escritores. La cruda realidad del asunto era que ejercía de "negro", teniendo que escribir de nuevo material en base a un esqueleto argumental que él mismo mejoraba más allá de lo merecible, cuando no salvaba el título y poco más que un par de comas. Profesional hasta la médula, y aún a sabiendas de que su nombre no aparecería como autor de dichos relatos, Lovecraft sí dejó constancia escrita de los "arreglos" realizados, por lo que hoy en día se sabe a ciencia cierta cuáles son los relatos que el autor de la genial "En las montañas de la locura" reescribió casi completo o sin el casi. 
"Más allá de los eones" reúne de forma completa y exquisitamente presentada, veinticuatro relatos, dividos en dos bloques; el primero, reúne trece muestras en las cuales Lovecraft ejerció de auténtico motor del relato, escribiéndolos totalmente en la mayoría de los casos. El segundo bloque, compuesto por once cuentos, se centra en trabajos donde sí puede decirse que la colaboración fue fluída, habiendo una perfecta comunicación entre ambas partes, ejerciendo Lovecraft de corrector de estilo, no de "fantasma". 
La recopilación, si se es un aficionado irredento al malogrado solitario de Providence, es de aquellas que dejan a uno con ganas de más. Relatos como "El caos reptante", "El hombre de piedra" o "El horror en el mueso" son piezas de indudable calidad, en las que se se hace muy evidente la mano maestra de Lovecraft. 
En resumidas cuentas, una obra de indudable interés, que recomiendo encarecidamente a todo aquel buen lector del género, y que cuenta con el aval de la Editorial Valdemar, lo que siempre es una garantía de que estamos ante un producto hecho por y para los buenos degustadores de la literatura de género. Su colección Gótica, pese a su precio, suele ofrecer siempre títulos de extraordinaria calidad, así como su hermana pequeña, "El club Diógenes". Su principal handicap es su precio, un tanto elevado, pero como ya he dicho, si se espera, es muy probable que tenga su correspondiente edición, más económica, en la ya citada "El club Diógenes". 
Howard Phillips Lovecraft, maestro de maestros, aunque no reconocido en vida


lunes, 2 de septiembre de 2013

LA SERPIENTE Y EL ARCO IRIS

Un reputado antropólogo de Harvard, que realiza investigaciones para una compañía farmacéutica, recibe el encargo de trasladarse a la convulsa Haití de mediados de los años ochenta con el fin de realizar una serie de investigaciones sobre una sustancia. Ya en el país, y en mitad de una situación política y social cada vez más insostenible, el protagonista se verá metido en la lucha por recobrar las libertades, mediante su relación con una bella activista anti-régimen, y la implicación que el dictador Duvalier tenía con el vudú, mediante el cual amedrentaba a la población civil, evitando así que ésta se enfrentara a su brutal forma de gobernar. Metido de lleno en una situación que le supera, y enfrentado a un tétrico jefe de policía, el influjo de las artes del vudú harán que el pobre tío las pase canutas para salir vivo de Puerto Príncipe...O que al menos los sacerdotes vudú no le maldigan con sus malas artes, cosa todavía peor.
Si hay un adejetivo que sirve perfectamente para definir a Wes Craven es el de "irregular"; tras debutar en 1972 con la muy violenta "La última casa a la izquierda", intentó en vano acercarse a otro tipo de géneros, pero en vista de que tales proyectos no salían adelante y, cuando lo hacían, no despertaban interés alguno, regresó al cine de terror con "Las colinas tienen ojos" (1977), película que le consagró como un cineasta muy a tener en cuenta. Desde entonces, y en la mayoría de las ocasiones, se ha dedicado a dar una de cal y otra de arena. Su estilo raya a gran altura en títulos como el imprescindible "Pesadilla en Elm Street" (1984), pero otros, como su muy funesta adaptación del cómic "La cosa del pantano" (1982), provocan vergüenza ajena. "Amiga mortal" (1986) posee, en su primera mitad, elementos de indudable interés, pero el tramo final, en especial su resolución, solo pueden calificarse de chapuza.
Portada de la edición argentina de la novela original de Wade Davis...
Basada en las experiencias reales del etnobotánico Wade Davis, "La serpiente y el arco iris" (1987) era un
proyecto que la Universal quiso pasar a Spielberg (el mismo, siempre el mismo), siguiendo las propias recomendaciones de Davis. Por las razones que sean, que nunca han sido aclaradas, el director de "La lista de Schindler" pasó del asunto, y el estudio, considerando que era, en esencia, una historia de terror, cedió el testigo a Craven. Davis cogió un rebote de los gordos, echando pestes de la película y del daño hecho a su novela-reportaje, pero lo cierto es que tampoco es para tanto, pues estamos ante uno de los filmes más redondos y convincentes de un director que siempre ha pretendido desprenderse de su vinculación con el género que le ha dado todo, sin conseguirlo.
"La serpiente y el arco iris" tiene dos partes muy diferenciadas; una pretende ser cine de denuncia, muy al estilo de Costa Gavras y su "Desaparecido" (1982) pero ahí Craven comete el error de cargar las tintas de forma francamente poco respetuosa con lo sucedido realmente en Haití por aquellos años. Su plasmación de la lucha contra el temible Duvalier está tratada desde una óptica que no es que sea esquemática, es que no pasa de ser el típico y tópico torrente de clichés hollywoodienses sobre repúblicas bananeras. La figura del villano, un sádico jefe de la policía secreta, los tristemente célebres "tonton macoutes", termina siendo más una caricatura que no una verdadera amenaza. El punto culminante se encuentra en la escena en la cual el protagonista (un sobrio Bill Pullman) es torturado; la escena está rodada de una manera tan simplona, burda y poco creativa que más de un haitiano que pasó por ese suplicio debió sentirse profundamente asqueado de cómo los americanos interpretan según qué cosas, muy en especial cuando se refiere a circunstancias políticas referidas a su "patio trasero".
Al ser editada en España se convirtió en "El enigma zombi", cosillas de la edición española
Es en su retrato del vudú donde Craven vela sus mejores armas estilísticas y creativas; en este punto hay que decir que el filme empezó a rodarse en escenarios naturales de Haití, un Haití que llevaba poco menos de dos años intentando salir del pozo de la dictadura de Duvalier, para luego volver a hundirse irremisiblemente, por culpa de unos presidentes ineptos, cuando no directamente enfermos mentales y un terremoto que, muy por desgracia, parece haberlos llevado a un auténtico callejón sin salida. Como decía, Craven filmó en la propia capital, captando con su cámara auténticas ceremonias de vudú, pero diversos incidentes, algunos fortuitos, otros no tanto, determinaron que el equipo de rodaje abandonara precipitadamente el país, continuando la filmación en la República Dominicana, ya sin problemas. En su plasmación de la mitología del "zombi", Craven empaqueta momentos de indudable categoría, caso de la cena en casa de unos amigos, cuando el protagonista empieza a tener unas visiones aterradoras que parecen fundirse con la realidad, o la propia conversión del protagonista en un "no muerto". 
En resumidas cuentas, y pese a algunas deficiencias, "la serpiente y el arco iris" queda como la obra mayor de un realizador que, posteriormente, y por culpa del injusto fracaso comercial de la cinta, regresaría hacia terrenos más convencionales con "Shocker" (1989), intentaría hacer algo parecido a un cine de terror social con la menospreciada "El sótano del miedo" (1992) y, en 1996, reimpulsaría su carrera gracias al descomunal éxito de "Scream, vigila quien llama", inicio de una franquicia en la cual Craven se mantuvo plenamente vinculado, hasta hilvanar una cuarta entrega del todo prescindible.
El auténtico Wade Davis, amigo de zombies pero no le hablen de Wes Craven, que se cabrea un huevo