jueves, 31 de octubre de 2013

LAS VAMPIRAS (VAMPYROS LESBOS)

Regresamos al cine de Jesús Franco para repasar "Las vampiras" o, más bien (y mejor) su versión íntegra, editada en DVD por el sello Divisa hace ya casi diez años, y que venía a recuperar en toda su extensión, y sentido (aunque el concepto de "sentido" en cine de Franco pueda sonar a chiste malévolo)  de una película que sufrió los desmanes de la censura franquista. Bajo los auspicios del programa de TV "Versión española", el propio Franco pudo recuperar el material vilmente amputado por los funcionarios al servicios del "otro" Franco, permitiendo que la película renaciera y recuperara toda su fuerza.
Suerte de versión femenina del "Drácula" de Bram Stoker, obra que Franco ya adaptó (a su modo y forma, ni que decir tiene), "vampyros lesbos" narra la historia de una joven (interpretada por Ewa Stömberg) que se siente de pronto fascinada por la figura de Nadia Orloff (una superlativa, casi inalcanzable Soledad Miranda en su perfecta conjunción de vampira-mujer), iniciando ambas un romance que se verá turbiado por las péfidas intenciones de Van Helsing (Dennis Price) quien no pretende acabar con Nadia; su intención es convertirse él mismo en no-muerto y vivir para siempre...

Ewa Strömberg y Soledad Miranda, víctima (o no tanto como pudiera parecer) del deseo vampírico de Soledad Miranda
La fuerza, lo que hace que "Las vampiras" (o "Vampyros lesbos") funcione, radica en el indiscutible magnetismo de Soledad Miranda, actriz de carrera efímera, pues falleció al poco de terminar el rodaje, en accidente de tráfico. Franco la convirtió en su musa, en el pilar sobre el que cimentó un periodo creativamente fructífero, completado por otras cinco colaboraciones, rodadas a toda velocidad en apenas un año, entre 1969 y 1970, por más que dos de ellas, "Les cauchemars naissent la nuit" y "Sex charade" , estén actualmente fuera de circulación por problemas de tipo legal, aunque en este aspecto hay que indicar que ambas, (en especial la primera, basa la participación de Soledad en secuencias rodadas durante el rodaje de la película que hoy les comento) circunstancia que hace imposible su visionado a nivel comercial. El director de "La noche de los asesinos" (1974) se encargó de dotar a Soledad de una personalidad propia como actriz, proporcionándole incluso un seudónimo, Susan Korda, con la que sería conocida en el ámbito de las producciones serie B de los cine de barrio de medio mundo.
Como dato anecdótico, y como solía ser habitual en él, Jesús Franco se reserva una pequeña intervención como depravado sexual, un tipo de personaje que tenía por costumbre interpretar en sus películas, cuando no hacía de sirviente del Dr. Frankenstein en "La maldición de Frankenstein" (1972) o ayudante de policía en la ya aquí comentada "La noche de los asesinos" (1974).

Soledad Miranda (1943-1970) falleció cuando estaba a un paso de convertirse, probablemente, en un rostro a tener en cuenta dentro del cine serie B europeo. 

martes, 29 de octubre de 2013

EL SEÑOR DE LAS BESTIAS

A primeros de los ochenta, y tras el éxito comercial de "Conan el bárbaro" (1981), dirigida por John Milius, se produjo una vorágine de derivaciones, cuando no imitaciones y plagios descarados, del modelo establecido por la excelente adaptación fílmica del personaje creado por Robert E. Howard (1906-1936) y protagonizada por un culturista austriaco, Arnold Schwarzzenegger, de apellido casi impronunciable pero que, en lo cucesivo, iba a ser habitual nombrarlo como nuevo adalid del cine de acción, con títulos como "Commando" (1985), o de ciencia ficción, gracias a películas tan referenciales como "Terminator" (1984) o "Depredador" (1988).
Como suele pasar, las modas trajeron toda clase de productor, desde las aportaciones con cierto grado de pedigrí modesto, pero digno, como es el ejemplo que hoy comentamos, pasando por las reformulaciones italianas, con directores como Joe D'Amato y actores tan negados para la interpretación como Miles O'Keefe, que convertía al bueno de Arnie en todo un Marlon Brando, para que se hagan una idea del nivel. Eso ocurió en "Ator el poderoso" que, por razones del todo incomprensibles, generaría una secuela aún más lamentable, "Ator el poderoso 2".

La bellísima Tanya Roberts tuvo vivió cierta popularidad a primeros de los ochenta merced a sus intervenciones en la teleserie "Los ángeles de Charlie", en películas de terror como "Trampa para turistas (1978) o en la aquí comentada "El señor de las bestias" (1982), o en la última de las aventuras de Roger Moore como James Bond "panorama para matar" (1985). Sus aspiraciones a ser estrella de cine se vieron empañadas por culpa del estruendoso fracaso de "Sheena" (1984), dirigida por el británico John Guillermin, en la que hacía de versión femenina de Tarzán. Ella salía preciosa, pero el público se quedó de piedra con el guión, chusco y ridículo.
"El señor de las bestias" debiera haber significado la graduación de su director, Don Coscarelli, como realizador de filmes de cierto empaque, los cuales, aún sin ser de serie A, poseían aspiraciones de ir un poco más allá de una simple y llana copia de un original que había contado con un mayor grado de medios y, por extensión, de presupuesto. Su agradable perfume a "cómic" fantástico, sus efectos especiales simples pero efectivos, así como la presencia de una pareja de protagonistas atractiva y con carisma, Marc Singer y una SUPERLATIVA Tanya Roberts (aunque luego no acabaran de despegarse nunca de la etiqueta de "actores del cine de bajo presupuesto") otorgaban una carta de presentación cuanto menos con garantías. Y debe decirse que sus responsables dieron en el blanco, obteniendo una de las más destacables imitaciones de "Conan" de aquel periodo.
Ahora bien, como ya he dicho al referirme a las posteriores carreras de su pareja protagonista, el devenir de Coscarelli como cineasta quedó muy tocado como consecuencia de las intromisiones de su productor Sylvio Tabet, quien remontó la película a su gusto, circunstancia que provocó que el director de "Phantasma" (1979), asqueado con el sistema de estudios hollywoodiense, tardara seis años en volver a ponerse tras las cámaras, para filmar "Phantasma II" (1988), donde, circunstancias de la vida, volvería a sufrir los desaires de la maquinaria de la Meca del cine, cuando la Universal, productora de la película, se metería por el medio.
Aparte de los citados Marc Singer y Tanya Roberts, y como villano de la función, cabe destacar la presencia de Rip Torn, un actor de carácter, curtido en mil y una películas (sigue en activo, puede vérsele en el tramo final de ese desprpósito que es "El llanero solitario" (2013), otros actor a citar es John Amos, actor afroamericano visto en multitud de películas y series de televisión de toda clase y condición.
Pese a funcionar relativamente bien a nivel de taquilla, la secuela se hizo esperar, y llegó casi diez años después mediante "El señor de las bestias 2", dirigida por el impresentable de Sylvio Tabet y que, huelga decirlo, carece de las virtudes de su predecesora, resultando una birria diseñada para su distribución directa a vídeo que no una película de bajo presupuesto hecha desde el amor al género y el respeto a los fans del mismo. Como no podían haber dos sin tres, y cuando ya casi nadie se acordaba de la existencia de la segunda parte, por fortuna, llegaría una tercera parte, ésta sí, directa para su distribución en vídeo; "El señor de las bestias 3. El ojo de Braxus, es ya un subproducto, carne de consumo magnetoscópico, en la cual Marc Singer, ya presente en las dos anteriores entregas de la saga, intenta mantener el tipo todo lo buenamente que se puede, pero lo cierto es que es poca, muy poca cosa.
Así pues, quédense con la primera parte, una muy agradable, simpática, cinta de aventuras y fantasía heroica, con una pizca de Robert E. Howard y un mucho de (buena) novela barata, de "pulp" hecho con gracia y salero.
Otra foto que pone de manifiesto la indiscutible belleza de la protagonista femenina de "El señor de las bestias"


domingo, 27 de octubre de 2013

PHANTASMA

"Phantasma" forma parte de ese tipo de películas, calificadas "de culto", que encumbran la carrera de un director que, posteriormente, o se venderá a Hollywood, caso del Sam Raimi posterior a la mítica "Posesión infernal" (1982), cuando no directamente caen en una espiral de fiascos y proyectos sin llegar a buen puerto, razón que les obliga a tener que vivir de rentas, filmando secuelas de su película de debut con la esperanza, en ocasiones vana, de mantenerse a flote dentro del género que les dio la fama y la gloria, aunque fuese por una temporada, máximo dos. Y este sería el caso de Don Coscarelli.
Rodada con muy pocos medios, con los amiguetes, de forma casi mateurista, "Phantasma" posee un poder de sugestión que emana de la buena mano de su director para sugerir el miedo, sirviéndose de una puesta en escena tosca, pero efectiva, de una imaginación desbordante que, si bien no podía ir más allá (la pasta era disponible era muy poca) se suplía con toneladas de ingenio y entusiasmo.
La película relata la historia de Mike, un muchacho que vive junto a su hermano mayor Jody, por quien tiene total y absoluta devoción. El hecho de que Jody pretenda irse a California, a probar suerte como músico, dejando a Mike solo (ambos hace poco que han perdido a sus padres), hace que el chico siga a su hermano desde la distancia, como temiendo que se marche sin decirle nada. Como las desgracias nunca vienen solas, y menos en el cine de terror, uno de los colegas de Jody muere. Acabado el funeral, Mike, que como siempre anda tras su hermano, queda rezagado detrás de unos árboles, y mediante unos prismáticos observa como el encargado de la funeraria, un sujeto de aspecto escalofriante y al que pronto conoceremos como el "hombre alto", levanta los ataúdes como quien no quiere la cosa. Tras explicárselo a su hermano, y viendo que éste no le cree, decide tomar cartas en el asunto, pero pronto se hará evidente que el "hombre alto" tiene planes terroríficos para los habitantes de la zona. El cementerio es la tapadera de una invasión de seres interdimensionales, que se sirven de los muertos humanos, convenientemente revividos, para trabajar como esclavos. Mike, Jody y Reggie, un colega del segundo que vende helados y tiene también sus veleidades musicales, pondrán manos a la obra para detenerle...
Coscarelli logra una película que entronca con la clásica tradición del cuento de fantasmas, con la ciencia ficción de los años cincuenta, y con unas gotitas de zombies al "Romero style" para que la cosa quede perfectamente atada, en una cuajada que posee momentos realmente aterradores, gracias sobre todo a las prestaciones de Angus Scrimm, veterano intérprete, el único con cierto crédito en tales lides, que por siempre quedó marcado como el "hombre alto". Lamentablemente las virtudes de este "Phantasma" se fueron diluyendo paulatinamente a base de hacer secuelas sumamente insustanciales, reservadas para completistas, y todas ellas con Coscarelli y el imprescindible Scrimm a bordo. El director sería el responsable de la simpática "El señor de las bestias" (1982), un derivado de "Conan" cosido con hechuras de serie B y con una Tanya Roberts que quitaba el hipo.

Angus Scrimm, el inolvidable "hombre alto" de la saga "Phantasma"

viernes, 25 de octubre de 2013

THE LORDS OF SALEM

"The lords of Salem" no admite medias tintas, o es una película que se la quiere con locura o, por el contrario, se la detesta profundamente. Pero eso es algo que va muy mucho con la forma de hacer cine de su director, Rob Zombie, anteriormente líder de la banda "White zombie", que a mediados de la década de 2000 dejó a más de uno y más de dos descolocados con su película de debut, "la casa de los 1000 cadáveres", lustroso homenaje a los modos y formas de hacer cine de terror en los setenta. Víctima de las maniobras del estudio productor, Universal, que se negó a distribuir un filme con escenas fuertes y que, según ellos, rozaban lo admisible en una pantalla, fuese grande o pequeña, Zombie luchó denonadamente con la multinacional, hasta lograr hacerse con los derechos y distribuirla mediante un sello independiente, Lionsgate, que logró pingües beneficios sin tocar un fotograma de la cinta. Su siguiente película, "Los renegados del diablo", una especie de secuela de su anterior trabajo, no acabó de dejar satisfechos a muchos de sus entusiastas, quienes se estiraron la pelambrera cuando supieron de sus intenciones de realizar un remake de "La noche de Halloween", la sacrosanta piedra de toque filmada por John Carpenter en 1978. Lejos de ser un bodrio, pero también de tan siquiera rozar a su excelso modelo, la nueva versión proponía algo tan sugerente como aterrador al mismo tiempo: humanizar a Michael Myers.
La buena acogida del filme propició que los productores, los todopoderosos hermanos Weinstein, convenciesen a Zombie para rodar la secuela, algo que en principio no tenía planeado. Si bien es cierto que los Weinstein se mostraron, inicialmente proclives a no ponerle obstáculos (algo raro teniendo en cuenta la facilidad que tienen éstos para quemar directores, exceptuando a Tarantino, el único que habla bien de ellos) "Halloween 2" fue un rodaje harto complicado, que si bien se saldó con resultados casi perfectos, no dieron los resultados de taquilla que los Weinstein esperaban como agua de Mayo. En consecuencia, Zombie decidió buscar pastos más verdes donde hacer las películas que le interesan, dejando a los Weinstein debatiendo sobre qué hacer con una franquicia que, la verdad sea dicha, ya había dado todo lo que podía dar de bueno, más que nada por sobreexplotación.

Judy Geeson, Dee Wallace y Patricia Quinn nos invitan a tomar un té antes de ser testigos del nacimiento del Anticristo
Heidi es la locutora de un programa musical radiofónico que se emite en Massachussetts, mub cerca del lugar donde, trescientos años antes, se produjeron los tristemente célebres procesos de brujar de Salem. Es una mujer soltera, independiente, que vive en un piso de alquiler con la única compañía de su perro y que, tras un pasado marcado por el consumo de drogas, que ya ha dejado, parece tener toda una vida por delante. Todo esto cambia por completo cuando, al terminar uno de sus programas, recibe un paquete que contiene un añejo disco de vinilo, de música tan extraña como perturbadora, que hará que poco a poco su tranquila existencia cambie de forma radical. Pues Heidi es la elegida para ser la madre del Anticristo, y hay ciertas personas de su entorno que están dispuestas a todo porque tan terrible acto se produzca...
Lo que más de gusta de esta película es su atmosfera de absoluta turbación, en la manera en cómo, poco a poco, la vida de Heidi (interpretada por Sheri Moon, esposa y musa del director, de forma muy convincente) va cambiando de forma paulatina, sin que ella misma sea consciente de que es el instrumento para que el Diablo regrese a la Tierra, cumpliendo la amenaza de los antiguos "señores de Salem". En este punto hay que destacar las intervenciones de Dee Wallace, Patricia Quinn y Judy Geeson como, aparentemente, tres simpáticas mujeres de mediana edad, que en realidad son tres brujas de cuidado, harto más efectivas y amenazadoras que las mostradas por Alex DelaIglesia en su desdichada "las brujas de Zugarramurdi". ¿Hay cosas negativas en "The lords of Salem?. Por supuesto: hay ciertos personajes secundarios que parecen perder relevancia de forma un tanto forzada, caso del investigador interpretado con sobriedad por ese gran actor que es Bruce Davison, así como la escasa importancia de su esposa, encarnada por la años ha "sex symbol" latina María Conchita Alonso, cuya presencia es más testimonial que otra cosa.
Por último indicar que pueden verse, en papeles de diversa extensión, actores de notoria importancia en el cine de terror de bajo presupuesto de los setenta y ochenta, marco referencial y estético de Rob Zombie: desde una escalofriante Meg Foster como gran bruja, pasando por Andrew Prine, un actor que ejerció de secundario de fuste en multitud de títulos del género; Michael Berryman, actor presente en la mítica "las colinas tiene ojos" (1978) de Wes Craven y un "visto y no visto" de la adorable Barbara Crampton, inolvidable en su papel en la mítica "ReAnimator" (1985) de Stuart Gordon. 
Para el que esto suscribe una obra maestra del género, rompedora, difícil de digerir pero decididamente transgresora en su fondo, forma e intenciones. Y tal y como está el patio, una propuesta que, por su condición casi suicida, demuestra que directores como Zombie son necesarios para renovar un tanto el patio, saturado por remakes sin sustancia o secuelas nacidas ya desde la inutilidad creativa.   

Rob Zombie y su señora esposa, Sheri Moon, simpáticos y satánicos ellos...
  

martes, 22 de octubre de 2013

LA NOCHE DE LOS ASESINOS

Seguimos con este repaso, sin orden de preferencia ni de cronología, por algunos títulos de la copiosa filmografía de Jesús Franco (1930-2013) centrando ahora la atención hacia este título, incursión del madrileño en los territorios del "thriller". Ojo, siempre según su manera de entender tanto éste como cualquier otro género.
Adaptación de la obra original de John Willard, ya llevada a la pantalla en dos ocasiones, una en el periodo silente y otra posterior a la versión de Franco, filmada en 1979, y dirigida por el estadounidense Radley Metzger (más conocido como Henry Paris) en una intentona, fallida, de dejar el cine pornográfico para introducirse, en sentido figurado entiéndanme, en los meandros del cine industrialmente más convencional y menos "comprometido" a nivel "cárnico" que, por cuestiones no del todo aclaradas, fue atribuida equivocadamente a Edgar Allan Poe en la publicidad de la película, así como en sus créditos. ¿Despiste o fallo deliberado? Vaya uno a saber cómo funcionan las distribuidoras de este país...
Tras la muerte, violenta, de Lord Percival, y una vez leído su testamento, los herederos de éste van siendo ejecutados de forma sucesiva, ante la mirada cada vez más deseperada del inspector Bore, quien posee más respuestas de las que algunos de los posibles sospechosos podrían llegar a tener.
"La noche de los asesinos" (1973) se rodó en un momento de cambio dentro de la actividad profesional de su realizador, quien tras haber colaborado de forma más o menos regular con la francesa Comptoir, cambió de tercio, pero no de nacionalidad, fichando por la directa competidora de ésta, la también gabacha Eurociné. Así pues estamos ante una película de transición, producida netamente en España, tanto a nivel creativo como financiero, con gente muy habitual en el cine de Franco, tanto en el apartado técnico (fotografía de Javier Pérez Zofio) como en el interpretativo, caso del argentino Alberto Dalbes, Dan Van Husen, William Berger o Evelyn Scott. Dos rostros confirmaran aquí su alternativa en el cine franquiano, Lina Romay, que de actriz casi imprescindible pasará a ser musa y compañera sentimental del director hasta la muerte de ésta por cáncer en 2012, pasando por el entonces galán Antonio Mayans, actor con experiencia en diversas coproducciones, siempre en roles casi episódicos (por no decir de fondo de plano), así como en las entonces muy populares fotonovelas. Con el tiempo, director y actor formalizarían una fuerte relación de amistad, con diversos altibajos, como pasa con las amistades a prueba de bombas, tanto es así que Mayans aparte de intérprete acometería otras funciones tras las cámaras en diversas películas de Jesús Franco. Otra presencia absolutamente memorable sería la de Luís Barboó, actor que alternaba labores de especialista y doble de riesgo, gracias a su imponente físico, como el de intérprete, principalmente en roles de villano o sicario del malvado de turno, merced a su rostro pétreo, atravesado por una cicatriz en una de sus mejillas, que le daba aspecto de malvado de "bolsilibro" o de cómic de terror setentero.
El filme adolece de ciertos elementos que no acaban de funcionar, principalmente derivados de una ambientación que se pretende inglesa pero que remite más bien a un "western", lo que hace que cierta clase de referencias no acaben de casar con lo que se pretende una historia de detectives muy al estilo anglosajón, pero que parece más una coproducción italiana de la época, aunque ya he indicado anteriormente que estamos ante una producción cien por cien española...Y de Jesús Franco al doscientos por cien.
Atención a la intervención, muy divertida y jocosa, del propio Franco como ayudante del inspector Bore, y que supone una de las habituales apariciones del director como actor, actividad no del todo ajena, pues recordemos que ya hizo sus pinitos en la sensacional, y maldita, "El extraño viaje" de Fernando Fernán Gómez.

"La noche de los asesinos" adapta la obra de John Willard "El gato y el canario", por más que los distribuidores pretendieran otorgarle el honor a Edgar Allan Poe, seguramente por ser un escritor más reconocido a nivel popular

Una imagen de Jesús Franco, de 1996, año en que volvió al primer plano de la actualidad cinematográfica con "Killer barbies"

lunes, 21 de octubre de 2013

EL PROCESO DE LAS BRUJAS

Penúltima de las colaboraciones entre Harry Alan Towers (productor), Jesús Franco (director) y Christopher Lee (actor), que habían ganado notoriedad gracias a sus adaptaciones de las novelas de Sax Rohmer protagonizadas por el temible Fu Man Chú, y que se cerraría al año siguiente con una daptación del "Conde Drácula" de Bram Stoker que pretendía ser muy fiel al original literario, para luego irse por otros derroteros, más caros al cine de su muy inclasificable realizador.
Basada en hechos reales, acontecidos en la convulsa Inglaterra del siglo XVIII, en el periodo de los Estuardo, cuando el impopular Jacobo II puso en el puesto de inquisidor al sádico George Jeffreys, quien asistido por Palfox, realizaron una auténtica serie de carnicerías con el fin de eliminar de raíz cualquier atisbo de oposición, acusando alegremente de brujería a gente inocente. Harry Sefton, un valeroso miembro de la resistencia, tendrá que vérselas con semejantes sujetos cuando su prometida, la cándida Charity, cuya hermana ya fue ajusticiada por bruja por el brutal Jeffreys, sea detenida y acusada, falsamente, de practicar ritos satánicos y aquelarres.
Con un Lee que tiene un papel de malvado a la altura de su indiscutible talento para encarnar el Mal, acompañado del suizo Howard Vernon, actor muy caro al cine de Jesús Franco, y al que hacer roles de pérfido le iban como anillo al dedo, "El proceso de las brujas" es una película un tanto convencional, al menos para los cánones de un director que, posteriormente, y con la ya citada "El Conde Drácula", tomaría un camino estético bien distinto, dejando la convencionalidad de lado para abrazar la causa del cine de género desde una perspectiva absolutamente personal e intransferible.
Financiada por el muy peculiar Harry Alan Towers, productor británico que tenía por costumbre financiar sus películas mediante fondos sacados de negocios no del todo limpios y legales, además de situar en roles más o menos relevantes a su esposa, la guapa actriz alemana María Rohm, la película se planteó en un momento en el cual el cine de género tenía cierto interés en historias sobre brujería, no en vano por esos mismos meses se estrenaba "Witchfinder general", película dirigida por el malogrado Michael Armstrong e interpretada por un inmenso Vincent Price. Así pues, Alan Towers, avispado y oportunista como pocos, se apuntó a la moda de forma rauda y veloz, sirviéndose de su director más fiable y rápido. Franco, ni que decir tiene, no defraudó a nadie, ni a su productor de turno ni, mucho menos, a sus seguidores más irreductibles. Fallecido en Marzo de este año, con las botas puestas (acababa de filmar su última película "Al Pereira vs. Aligator people" y había llegado a preparar material para una secuela), Jesús Franco es un director al que bien merece descubrir y considerar. Tiene sus puntos flacos, sus obras malas, pero posee algunas películas que bien merecen ser tenidas en consideración.

Christopher Lee es el gran protagonista de "El proceso de las brujas", dirigida por un Jesús Franco que todavía poseía dejes de convencionalidad en su cine, algo que pronto dejaría de lado para asumir un estilo libre y personal hasta las últimas consecuencias.

sábado, 19 de octubre de 2013

MACABRO

Decía en mi anterior reseña, al hablar de Dario Argento, que éste era "hijo" del gran Mario Bava, pero hablando en términos estéticos, en tanto en cuanto su hijo, Lamberto Bava, francamente, se pasó las enseñanzas de su padre por el forro de los bolsillos de la chaqueta. Según algunas fuentes, Lamberto nunca se ha sentido muy cómodo dentro del género, circunstancia que le emparenta con realizadores como Sam Raimi o Wes Craven, que nunca se han mostrado muy satisfechos con el hecho de que se les identifique con el cine de terror, aún cuando haya sido éste quien les ha ayudado a llegar a fin de mes.
"Macabro" (1979), debut en la dirección del vástago de Don Mario, que Gloria esté, pasa por ser su título más, digamos, prestigioso, pues el resto de su obra se movió generalmente desde planteamientos más comerciales, aunque no por ello desdeñables, caso de las dos entregas de "Demons", que estoy seguro que más de un aficionado recordará con agrado, y entre ellos me incluyo, evidentemente. No sería el caso de "Disturbios en el cementerio", un adefesio vergonzoso, cuya nula recepción comercial propició que, sumado a la crisis del cine de género en Italia, a finales de los ochenta, el bueno pero torpón Lamberto tuviera que refugiarse en el medio televisivo, donde llegó a rodar una versión de "La máscara del demonio", la obra señera de su santo padre, que no se levantó de la tumba y no le dio dos guantazos porque el Todopoderoso no quiso.
Película curiosa, y de final sorprendente, "Macabro" relata la historia de una obsesión, pero llevada hasta el extremo. Una mujer de la alta sociedad, guapa, madre de dos hijos y casada con un hombre de negocios, mantiene una relación extramatrimonial con un joven artista bohemio, que vive en una destartalada mansión propiedad de una anciana ciega y de su hijo, ciego de nacimiento, que se dedica a reparar instrumentos musicales. La hija de esta mujer, enterada del asuntillo de su madre, y rabiosa porque ésta le había prometido ir al cine, cosa que luego no cumple para irse a echar un casquete con su amante, se toma la justicia por su mano de forma contundente: provoca el ahogamiento de su hermano menor y, ni corta ni perezosa, llama a su madre para comunicárselo, haciendo que todo parezca resultado de un accidente. La mujer, pillada por sorpresa, decide ir rauda y veloz a su casa; el amante, al verla, le propone llevarla en coche hasta su casa, pues la ve muy nerviosa. Un camión se entrometerá en su camino, y de resultas del golpetazo, el amante queda decapitado. Dos golpes son demasiados para la pobre mujer, que pierde la cabeza y permanece internada en un centro psiquiátrico. Al cabo de un tiempo, y aparentemente ya recuperada, sale del centro, con el objetivo de recuperar su vida. Pero la hija, en plan hijaputa, no está contenta del todo, quiere fastidiar más a su madre, y descubre ciertas cosas de ella que, en última instancia, estallarán de forma brutal, en un desenlace que, la primera vez que lo vi, me dejó boquiabierto.
Lamberto Bava nunca estuvo más cerca de su padre como en esta película; de hecho, pese a estar ya muy enfermo, su progenitor estuvo siguiendo muy de cerca todo el proceso, aunque no intervino directamente en el rodaje. A destacar la interpretación de la inglesa Berenice Stegers, cuya escalofriante interpretación es el motor sobre el cual se mueve esta cinta que, a todas luces, hace honor a su título: es de un macabro que asusta.

Berenice Stegers (en la bañera) y Stanko Molnar, de invidente, en una imagen de "Macabro", la mejor película de su director

jueves, 17 de octubre de 2013

TENEBRE

Peter Neal es un prestigioso novelista que viaja a Roma con el fin de promocionar su última obra; al poco de llegar, recibe la noticia de que una chica ha sido brutalmente asesinada, siendo obligada por el asesino a tragar páginas del libro en cuestión. A partir de ese instante, el asesino iniciará un proceso de acoso y derribo del escritor, que hará lo imposible por sacar a relucir la clave del enigma, por más que la realidad del caso es aterradora y, a la par, sorprendente...
Si ayer les hablaba del Padre, hoy toca hablar del Hijo, Dario Argento; nacido en Roma en 1940, debuta como director en 1969 con "El pájaro de las plumas de cristal", aunque anteriormente había estado implicado en el guión de "Hasta que llegó su hora" (1968) de Sergio Leone. Argento es el responsable de algunas de las grandes obras maestras del cine de terror italiano de los setenta, destacando especialmente las majestuosas "Rojo oscuro" (1975) y "Suspiria" (1977). En su faceta de productor, fue el responsable de financiar "Zombi" (1979), la segunda parte de la sacrosanta trilogía de George A. Romero. Además, y es un detalle en apariencia poco importante pero sí que tiene su grado de interés, es el padre de la bellísima Asia Argento, actriz formada al lado de su progenitor, pero que luego ha venido desarrollando una actividad interpretativa a expensas de éste, en títulos comerciales como "XXX", junto al calvorota de Vin Diesel, o la vuelta al redil de los muertos vivientes por parte de Romero: "La tierra de los muertos vivientes" (2006).
"Tenebre" llegó en un momento harto complicado dentro de la industria del cine de género italiana, pero también para la actividad profesional de su director, que se sentía incomprendido tras la fría acogida de "Inferno" (1980) que, junto con "Suspiria" formaba parte de un proyecto de trilogía que Argento no pudo completar hasta casi treinta años después, con "La madre de las lágrimas". Estamos pues ante un filme menos experimental, más convencional, pero no por ello debe ser despreciado por los amantes de la obra de Argento. Antes al contrario, ya puso las bases para un sonado renacimiento, que vendría confirmado tres años después con la también sensacional "Phenomena" (1985), aunque luego hay que decir que su obra fuer tornándose repetitiva y no tan estimulante como antaño.
Cinta de intriga de ecos hitchcockianos, filmada con  sobriedad y estilo, "Tenebre" tiene secuencias que refrendan la indiscutible maestría de su director para crear desasosiego e intranquilidad en el espectador de nervios más templados. PERO, no todo podían ser parabienes, también hay que decir que su desenlace es de un chorra que casi arruina por completo el trabajo desarrollado por el director durante toda la película. Uno de los momentos "potentes" es, sin lugar a dudas, el plano secuencia del asesinato de dos mujeres que comparten piso (y otras cosas más íntimas), y en la cual Argento demuestra su sapiencia técnica y su uso de la cámara como un estilete con el que corta la respiración del espectador.
En el reparto, además de Daria Nicolodi, por entonces casada con Argento y habitual en la mayor parte de sus películas, destacan un Anthony Franciosa más comedido que de costumbre (menos en el desenlace, que se va por cerros de Úbeda de la sobreactuación) y al recientemente fallecido Giuliano Gemma, inolvidable astro del western europeo, que en este caso ejerce de simpático inspector de policía aficionado a las novelas de misterio. Otro actor a tener en consideración es John Saxon, verdadero trotamundos del cine de género, y que aquí tiene un papel secundario, pero con sustancia. "Amb suquet" que se dice.

En "Tenebre", como en toda la obra de Argento, el asesinato es entendido y mostrado con crueldad, pero el acto mismo de matar se convierte casi en una experiencia artística, muy al estilo de Hitchcock.

miércoles, 16 de octubre de 2013

SEIS MUJERES PARA EL ASESINO

Aprovechando la circunstancia de que, con ésta, ya he llegado a los 50 posts, he pensado dedicar el post de hoy a una pieza de altos vuelos del Fantástico europeo, en concreto del italiano, en deferencia al amigo "Lucio Fulci", a ver si se anima la gente y puede encontrar fans irredentos al terror hecho en la tierra de los macarrones y Sabrina Salerno. Dicha película es "Seis mujeres para el asesino", del gran y nunca suficientemente tenido en consideración Mario Bava (1914-1980). Con esta reseña inicio una serie de comentarios dedicados a diversos títulos esenciales del género hecho en nuestro continente, y eso incluye sendas aportaciones hechas en tierras españolas, como "Pánico en el Transiberiano" (1972) de Eugenio Martín o "La maldición de Frankenstein" (1972) del irreductible e irrepetible Jesús Franco.
Filmada en 1964, "Seis mujeres para el asesino" narra los avatares que acontecen en un lujoso y reconocido salón de belleza, dirigido con mano de hierro por Cristina y su amante Max. El brutal asesinato de varias de sus modelos saca a relucir aspectos bien poco conocidos del pasado de éstas, lo que se agrava aún más cuando se descubre la existencia de un diario, propiedad de una de las desdichadas, que pone sobre la mesa cosas todavía más escandalosas.
Si hiciéramos un chiste fácil, podríamos decir que Mario Bava era un director de esos que tiraba con bala, además de tener una mala baba de proporciones brutales; dentro de su filmografía posee muestras muy claras de ello: en "bahía de sangre" casi nadie está libre de culpa, y en la presente película la cosa tampoco es que diste mucho de ofrecer una panorámica del buen rollo. En "Seis mujeres para el asesino" no hay ni un solo personaje que no oculte algún secreto, alguna historia de abuso de drogas, perversiones sexuales y mentiras que se han intentado convertir en verdades.
Así pues, estamos ante una película en la cual hay pocos asideros, por lo que hay que dejarse embriagar por el estilo visual de su realizador. Bava empezó en funciones de director de fotografía, y eso se nota, y mucho, a la hora de "coreografiar" los asesinatos, que se convierten casi en rituales de la muerte. Dario Argento le seguiría los pasos muy de cerca, en ocasiones recreándose en exceso, pero logrando en ocasiones verdaderos "hits", como en "El pájaro de las plumas de cristal" (1969), su filme de debut, o en "Tenebre" (1982), que pese a un final algo atropellado, posee elementos que la hacen muy interesante y lograda.
En el reparto tenemos al norteamericano Cameron Mitchell, un intérprete habitual del realizador italiano; secundario de fuste para la Fox en los años cincuenta, su declive hollywoodiense le llevó a ganarse las habichuelas en tierras europeas. Con Bava realizó dos muy interesantes aportaciones al cine de aventuras: "La furia de los vikingos" (1961), que posee un muy grato aspecto de tebeo de colorines de la época, pero en movimiento, y la más siniestra "Los cuchillos del vengador" (1966), otra historia de vikingos y venganzas, pero trazada, en espíritu, con los esquemas de un "western" mediterráneo al uso. De vuelta a los Estados Unidos, se dedicó a la televisión, pero no por ello sin descuidar su condición de estrella de la serie B, que siguió manteniendo plenamente, incluso cuando se las tuvo que ver en el rol de villano en la tremebunda "Supersonic Man", de nuestro Juan Piquer Simón.
"Sis mujeres para el asesino" es una película que, además, establece las bases alrededor de las cuales se establecería el género de asesinos en serie, que títulos como "Viernes 13" o "Halloween", tras unos films fundacionales de primer nivel, vulgarizarían de muy malas maneras en posteriores, e interminables, secuelas.

Una imagen de uno de los grandes clásicos del cine de terror italiano: "Seis mujeres para el asesino"

martes, 15 de octubre de 2013

CHRISTOPHER LEE (BIOGRAFÍA ESCRITA POR JUAN MANUEL CORRAL)

Más de noventa años y aún en activo, leyenda indiscutible del género de terror, la encarnación absoluta (ydefinitiva) del Conde Drácula, que interpretó para los geniales, por muy diferentes motivos e intenciones, Terence Fisher y Jesús Franco, que compartió pantalla y una férrea amistad con otro grande de la pantalla fantástica anglosajona: Peter Cushing. Todas estas frases sirven para definir la figura de Christopher Frank Carandini Lee, en arte Christopher Lee.
Escrita por el especialista Juan Manuel Corral, el libro, publicado por el sello T&B Editores es un acercamiento a la vida, obra y particularidades de este intérprete que, en cierto momento de su vida profesional, decidió separarse de su encarnación del rey de los vampiros, intentando hallar espacio en otros géneros. Y el caso es que lo logró, convirtiéndose en el inolvidable (y pérfido) Scaramanga de "El hombre de la pistola de oro" (1974), uno de los mejores villanos de la saga de James Bond. Pero también trabajó para directores del calibre de Billy Wilder o Richard Lester, y no siempre teniendo que ejercer funciones de malvado.
El volumen repasa sus relaciones, no del todo amistosas, con el realizador español, recientemente fallecido, Jesús Franco; junto a él rodó una versión muy "sui generis" (esto es, muy franquiana) del personaje creado por Bram Stoker. "El Conde Drácula" (1970) de Jesús Franco es una obra que se presentó como la primera vez que se adaptaba de forma "oficial" la novela de Stoker, pero es evidente que el propio Franco tenía claro que eso no era así ni por asomo.
Mejor suerte tuvo con Terence Fisher, con quien filmó, en ocasiones compartiendo pantalla con su gran amigo Peter Cushing, piezas imprescindibles como "la maldición de Frankenstein" (1957), "Drácula" (1958) o "Drácula, Príncipe de las Tinieblas" (1965), sin menospreciar esa preciosidad de película que es "The gorgon" (1964), que en gran medida es la obra maestra del trío, al menos según mi punto de vista, que es eso, un punto de vista.
Así pues un libro de lectura obligada para fans del actor, naturalmente, pero también para aquellos que añoren las épocas doradas delñ género, cuando estudios como la Hammer o la Amicus imponían un estilo gótico seductora, y elegantemente, aterrador.

jueves, 10 de octubre de 2013

LA MÁSCARA DE CERA

En el París de principios del siglo XX, se produce el brutal asesinato de una pareja; la única superviviente de la masacre es una niña que, años más tarde, convertida en una guapa moza, encontramos en Roma intentando abrirse paso profesionalmente como modista. Tras muchos intentos, consigue un empleo en el museo de cera del gran artista Boris Volkoff, sin saber que está en el epicentro mismo de una serie de brutales asesinatos en serie, cometidos por alguien muy relacionado con los trágicos sucesos que la pobre muchacha vivió siendo niña...
Dario Argento se encargó de producir esta película, inicialmente con la idea de que sirviera para que el veterano Lucio Fulci, director de obras tan resaltables como "La casa al lado del cementerio" o "El más allá", regresara a la dirección. La mala salud de Fulci hizo que tuviera que desistir de tal empeño, cediendo el testigo al hasta entonces técnico en efectos especiales Sergio Stivaletti, quien debutó en el cine con esta película, logrando un trabajo muy digno e interesante.
Basándose en la novela original de Gastón Leroux, o al menos en parte de ella, y con un ojo puesto de refilón en esa joya del género que es "Los crímenes del museo de cera" (1953), "La máscara de cera" es un sincero homenaje al cine de terror europeo, en especial al italiano, en el  que realizadores como el ya citado Fulci o Mario Bava, sin olvidarnos de Ricardo Fredda o Antonio Margheritti, dejaron una impronta que la siguiente generación, representada por Dario Argento, supo respetar y, como es de obligado cumplimiento, reelaborar a su gusto, proporcionándole savia nueva, aunque la tendencia a la casquería y el gore enturbiaran un tanto las propuestas que el cine de terror italiano propuso ya en los ochenta, década en la cual el género inició su declive, aunque títulos como "Demons" (1985) y su secuela "Demons 2", de Lamberto Bava, dentro de sus limitaciones, y no por mera casualidad contando con el ubicuo Argento como mecenas, aún mantuvieron bien alto el pabellón transalpino, sin olvidarnos de las aportaciones de Michelle Soavi, otro director surgido de la "escudería Argento", en especial "Aquarius" (1987) y la magnífica "Dellamorte, dellamore", estrenada en España bajo el gilipollesco título de "Mi novia es un zombie".
Es esa atmosfera artesanal en su confección, con sus efectos especiales ochenteros, lo que hace de "La máscara de cera" una pequeña maravilla para el buen aficionado al género. Se le puede achacar sus golpes de efecto algo forzados, ciertas interpretaciones bastante nulas, pero se nota que Stivaletti sabe lo que se hace tras la cámara, obteniendo un producto de género simple pero efectivo, que en su hora y media de metraje no busca tanto sorprender al espectador como ofrecerle una historia bien contada, que le haga pasar un buen (mal) rato. Y puedo asegurarles que, en su irregularidad, "La máscara de cera" funciona a las mil maravillas.

En "La máscara de cera", hay un notable cuidado en el diseño del vestuario de época, sí como en los decorados, siguiendo el patrón de las grandes películas del género realizadas en la tierra de los macarrones...

martes, 8 de octubre de 2013

EL DENTISTA

Alan Feinstone es un reputado dentista, apreciado por su profesionalidad y sentido de la responsabilidad, pero la verdad es que su estado mental empieza a agrietarse cosa mala cuando las sospechas con respecto a la infidelidad de su esposa con el tío que limpia la piscina quedan más que demostradas, siendo testigo directo de los escarceos de la pareja. Fuera de sí, Feinstone se vengará de su esposa, pero no contento con eso, la emprenderá con sus clientes, que serán víctimas de su ira descontrolada. No es que las caries pasen a mejor vida, es que serán ellos mismos quienes lo hagan, más que nada porque el bueno de Feinstone les hace unos arreglos de los que dejan huella...
Antes de trasladarse a nuestro país donde, bajo los auspicios de la compañía Filmax iniciaría las actividades de la "Fantastic factory", con resultados entre irregulares y pésimos, aunque animados por la revelación de talentos como Jaume Balagueró o Paco Plaza, Brian Yuzna enlató esta muestra de cine gore de serie B, una especie de retorno a los postulados del bajo presupuesto que el propio Yuzna impuso en los ochenta, gracias a títulos tan señeros, e inolvidables, como "ReAnimator" (1985) o "ReSonator" (1986), ambos filmes dirigidos por un director del todo reivindicable, Suart Gordon, gran amigo de Yuzna, y que aquí ejerce de co-guionista junto a Charles Finch (además de apuntarse a la  "Fantastic factory" española firmando "Dagón" (2002), otra incursión en el universo lovecraftiano que quedó como una de las aportaciones más compactas de cuantas surgieron de dicha aventura fílmica, salvando las debidas distancias con las filmadas por los cineastas hispanos anteriormente citados).

Corbin Bernsen a punto de hacerle un empaste a un pobre desdichado
En su faceta como director, Brian Yuzna se labró cierto culto gracias a "Society" (1989) una crítica hacia ciertos aspectos de la alta sociedad californiana, pero es más probable que el aficionado le tenga más en cuenta por "la novia de ReAnimator" (1990), interesante secuela del filme dirigido por su colega Stuart Gordon en 1985 que, si bien no supera al original, posee el suficiente grado de empaque e interés como para que sea tenido en consideración. Ya en tierras españolas, pueden destacarse cosas como "Faust", que dentro de sus limitaciones, tiene su gracia, pero es mejor dejar de lado cosas como la muy horrenda "beyond ReAnimator", innecesaria revisitación del personaje de Lovecraft, con Santiago Segura dando su habitual ración de mal gusto pachanguero. Peores, si era posible llegar atales niveles de bajeza cualitativa, son las nefastas "Rottweiller" y "Bajo aguas tranquilas", títulos que certificaron el acta de defunción de la colaboración entre el realizador estadounidense de origen filipino y la productora catalana Filmax.
Volviendo a este "El dentista", cabe destacar la gran labor interpretativa del actor Corbin Bernsen, conocido especialmente por su labor en la pequeña pantalla, y que aquí elabora una actuación meritoria, y la presencia en funciones de productor, del canadiense Pierre David, otrora financiador de los primeros trabajos de su compatriota David Cronenberg y, más tarde, produciendo baratijas directas a vídeo tan nutritivas para el buen seguidor de la serie B videoclubera como lo son ésta o "Wishmaster".
Hubo secuela, de nuevo con Yuzna tras la cámara y Bernsen ante ella, pero los resultados, óptimos, no se repitieron, quedando como una propuesta derivativa e innecesaria.

La esposa del Dr. Feinstone tras recibir tratamiento dental gratuito de su marido...No apto para personas con las encías sensibles.


domingo, 6 de octubre de 2013

EL DESEO Y LA BESTIA

En la Inglaterra de finales del siglo XIX, donde aún resuenan los ecos de Jack el Destripador, se producen una serie de terribles crímenes, que tienen a Scotland yard en jaque, en especial al abnegado inspector Quenell. Las pistas apuntan a un asesino similar al carnicero de Whitechapel, pero un giro en los acontecimientos hacen que sus sospechas anden alrededor del Doctor Mallinger y, en concreto, de su hija Clare. Mallinger realizó en el pasado un viaje por inh´spoitas tierras africanas junto a su querida hija, que quedó transformada en una criatura letal, sedienta de sangre humana...
Peter Cushing, protagonista de este filme, nunca sintió demasiado aprecio por "El deseo y la bestia" (1968), película que definió, de forma clara y directa, como la peor de cuantas interpretó. Vista como lo que es, una muestra del cine de terror practicado a finales de los sesenta, fuera de los dos cauces habituales del género, que eran la Hammer Films o la Amicus, estamos ante una película modesta, algo pedestre en su puesta en escena, pero que puede disfrutarse si a uno le gustan las barrabasadas con monstruo dentro.
Como a mi esta clase de cosas me encantan, y soy un fan irredento del cine de terror inglés de aquel sensacional periodo, solamente puedo decirles que, aunque no consta como una de las cimas del género practicado en las Islas Británicas, se trata de una película la mar de entretenida, afectada por la falta de medios (el monstruo, cuando aparece, es de un ridículo de aúpa) y la bien poco dotada mano de su director, Vernon Sewell, un cineasta que se empeñó en dedicarse al cine de terror de forma más o menos asidua, cuando la verdad es que siempre se quedó a medio camino, como es el presente caso, cuando no metió la pata hasta el fondo, como es el caso de "La maldición del altar rojo" (1968), bien poco inspirada adaptación de un relato de H.P. Lovecraft que dilapida las presencia de Christopher Lee y el gran Boris Karloff en un desarrollo entre terrorífico, erótico y tontorrón.
La Tigon, productora del filme, fue una de las principales competidoras, junto a las ya citadas Amicus y Hammer, a la hora de cultivar el género Fantástico. Pese a contar siempre con repartos de alta categoría, con estrellas del calibre de Cushing, Lee o Karloff, hasta de una Bárbara Steele, lo cierto es que sus incursiones dentro del terror fueron las más de las veces decepcionantes, pese a que, en una primera etapa, apadrinasen a un jovencito Roman Polansky en sus dos trabajos posteriores a su abandono de la Polonia comunista: las imprescindibles "Repulsión" (1965) y "Cul de sac"(1966). Otro título a considerar sería "La garra de Satán" (1970), apreciable muestra sobre brujería y posesiones ambientada en la Inglaterra del siglo XVII y del todo reivindicable. 

Peter Cushing (a la izquierda de la imagen), imprescindible en el cine de terror británico, no tenía en demasiada estima esta película, calificándola como una de las peores de su carrera...

viernes, 4 de octubre de 2013

TRUCO O TRATO

 Una serie de personajes, de historias en definitiva, se entrecruzan en la noche de Halloween. Desde las peculiares actividades de un profesor, pasando por unas adolescentes que tienen cierta manía con respecto a una de sus compañeras, supuestamente mojigata en cuestiones de sexo, o las consecuencias de un hecho del pasado, que vuelven al presente para dictar sentencia y ejecutarla. Todo ello se producirá en tan señalada fecha, bajo la atenta mirada de una curiosa criatura encapuchada, que ejerce de nexo de unión entre todos los acontecimientos...
Producción destinada al mercado de DVD, pero con altos niveles artísticos y técnicos, gracias a contar con la producción ejecutiva de Bryan Singer, director de "Sospechosos habituales" o "X Men" y su secuela, "X Men 2", que apoyó de este modo el debut como director del hasta entonces guionista Michael Dougherty, quien escribió la segunda de las peripecias fílmicas de los mutantes marvelianos.
"Truco o trato" pretende ser, y lo consigue de pleno, un homenaje a tan señalada festividad, la de Halloween, así como al cine de terror más tradicional y sin perder creatividad ni sentido común en el empeño. Su envoltorio de serie B fiel a unos principios estéticos y narrativos, recuperando la tradición del cine de episodios que compañías tan entrañables como la Amicus convirtieron en marca registrada, hacen de ella una "rara avis" entre tanto refrito y tanta secuela sin gracia. Su limitada distribución la han convertido en pieza de culto, pero más eso, "Truco o trato" es un canto hacia una manera de entender el cine de terror hoy por hoy lamentablemente en desuso. En unos tiempos en que se reivindica el cine de los ochenta, Dougherty realiza un filme que asume la estética ochentera con sumo placer y, además, con un alto sentido de la responsabilidad. A ello ayuda, y mucho, un reparto de alto nivel, así como diseño de producción imaginativo y utilizado con suprema maestría. Que una película de tamaña categoría tuviera que convertirse en mero lanzamiento en DVD, sin pasar por cines, es una triste ilustración de cómo está actualmente el panorama del género fantástico...
Anna Paquin (de la serie "True blood") en una curiosa variación del cuento de la "caperucita roja", uno de los platos fuertes de "Truco o trato"


martes, 1 de octubre de 2013

CRITTERS 3

Tras dos entregas de ambiente rural, la tercera parte de "Critters" tomó un cambio de ruta, virando hacia ambientes urbanos, en concreto de un suburbio de Los Ángeles. Unas leves (casi levísimas) gotas de crítica social pretenden que la cosa se quiera seria y crítica en su conjunto, pero la realidad es que estamos ante la demostración palmaria de que poco podía hacerse con los personajes, bueno con los bichejos, y decidió salirse por la tangente, tomando como base más que evidente a los "Gremlins", que al fin y al cabo eran el modelo a imitar. El resultado es una película que arranca bien, pero sin que la cosa dé para muchos aplausos, para luego desarrollar toda una serie de gamberradas por parte de los "Critters", que en algunos momentos más parecen los reyes de la función, en tanto en cuanto los actores de carne y hueso poseen escaso carisma y entidad.
A día de hoy, y mirando la carátula del DVD, "Critters 3" solamente figura en ciertos sitios como la película en la cual debutó Leonardo DiCaprio. Pretender encontrar aquí cualquier atisbo de su posterior gran categoría como intérprete sonaría a chiste de mal gusto; aquí era un novatillo que se defiende bien ante las cámaras, tarea nada complicada, si lo comparamos con el resto de sus compañeros de reparto, que más bien parecen deambular ante la cámara que no haciendo otra cosa. El imprescindible Don Opper repite en su papel recurrente del tontorrón Joe, quien al final, y durante los títulos de crédito, protagonizará un "tour de force" con unos bichos que han logrado salir indemnes de la defensa numantina de los humanos. Dicho epílogo posee notorio nivel de fuerza y empaque, más que la hora y cuarto anterior, francamente nulas en cuanto a ritmo. Pero lo peor de dicho epílogo es que anuncia sin ambages una cuarta entrega, rodada dos años después, un "Critters 4" de tan lamentable calidad que ni en el DVD figura la identidad del director, Rupert Harvey, hasta entonces productor de la franquicia y a quien le tocó dar el tiro de gracia a los peludos bichos del espacio.
Pero eso será motivo de comentario próximamente...
Un imberbe DiCaprio mucho antes de descubrir que mejor se estaba con top models que no con modelos de látex y pelo sintético...