jueves, 13 de febrero de 2014

TRAMPA PARA TURISTAS

Un grupo de jóvenes, en pleno viaje de fin de semana por una zona boscosa de los Estados Unidos, tiene que pasar la noche en una antigua gasolinera, apartada de cualquier ruta conocida. En dicha casa, junto a la cual hay una especie de museo con maniquíes que recrean escenas históricas o de temática "western", vive un hombre solitario, en apariencia un nostálgico de los viejos tiempos, cuando el negocio funcionaba viento en popa y lo regentaba junto a su hermano gemelo, presuntamente fallecido. Pero el caso es que las cosas tienen un lado tenebroso, y las sospechas de que aquel tipo oculta un lado criminal empiezan a hacerse realidad. Tan real como sus poderes telequinésicos, que le facilitan realizar sus crímenes...
Rodada poco antes de iniciar su exitosa Empire Pictures, "Trampa para turistas" (1979) es una de las primeras producciones organizadas por Charles Band, apoyándose en el talento de un realizador debutante, David Schmeller, quien tendría un papel fundamental tanto dentro de la Empire como en la posterior Full Moon, donde filmaría "La venganza de los muñecos" (1989); discrepancias sobre la propiedad del guión finalmente rodado, así como por cuestiones financieras de muy diversa índole, provocaron que la relación de amistad entre ambos se agriara, terminando de muy mala manera. Schmoeller, realizador de origen texano, formado en México junto a Alejandro Jodorowsky y alumno de Luís Buñuel, se dedicaría desde entonces al medio televisivo, pero desengañado profesionalmente, pasaría a la docencia universitaria.
"Trampa para turistas" es una modesta, pero muy efectiva, muestra de cine de terror, realizada en un momento en el cual el género vivía cierto resurgir, con "Viernes 13" (1980) a la vuelta de la esquina, pero con "La noche de Halloween" (1978) y "Trampa mortal" (1976) tenidas muy en cuenta. La pericia del por aquel entonces debutante director facilitó que pudiera sacarse petróleo de una idea en esencia muy simple, pero que se benefició sobremanera de la interpretación de Chuck Connors como asesino, así como de la inenarrablemente bellísima Tanya Roberts como una de las jóvenes víctimas, que no sólo son asesinadas brutalmente, sino que además pasan por un proceso que las convierte en maniquíes humanos al servicio del psicopáta que posee poderes mentales, ahí es nada...
El paso del tiempo ha hecho que la película haya ganado cierto grado de culto, aunque hoy en día está un tanto olvidada, cosa rara en un tiempo donde el remake campea a sus anchas. Una propuesta como "Trampa para turistas" demuestra que directores como David Schmoeller pudieron hacer grandes cosas dentro de los márgenes del género de terror, aunque dichas habilidades nunca fueran del todo apreciadas por sujetos como Charles Band, capaz de vender su alma al propio Diablo por lograr ajustar un presupuesto al mínimo exigible. Pedazo de tacaño...

Tanya Roberts, la tentación de Stephen King, su fan número uno, es uno de los principales alicientes de la muy recomendables "Trampa para turistas" (1979), producida por un Charles Band que se abría paso en su faceta de productor de serie B.


miércoles, 12 de febrero de 2014

EN LA BOCA DEL MIEDO

John es contratado por un importante editor de libros con el fin de que localice a Sutter Cane, afamado escritor del libros de terror que ha desaparecido sin dejar rastro y, lo que es peor, con su último libro, "En la boca del miedo" causando estragos entre sus lectores: toda persona que lo lee se convierte en un peligroso homicida. Escéptico sobre la cuestión, y creyendo que todo se trata de un montaje publicitario sin  mayor interés, John se hace cargo del caso, pero pronto descubrirá que la realidad, en muchas ocasiones, puede ser más aterradora que cualquier ficción.
"En la boca del miedo" ("In the mouth of madness"/1994) es quizá la película más arriesgada de su director, un John Carpenter que había salido de una experiencia no demasiado gratificante, "Memorias de un hombre invisible" (1992), en la que tuvo que hacer frente a las presiones contínuas de la Warner, afrontando con esta obra un proyecto más personal, más cercano a sus intereses.
Aficionado a la obra de H.P. Lovecraft (1890-1937), Carpenter se propuso homenajear su obra pero, muy especialmente, su manera de ilustrar el género. Tamaña osadía ya había sido llevada a cabo por diversos directores, desde planteamientos muy diferenciados, que van desde un acercamiento más o menos reverencial, caso de Roger Corman con "El palacio de los espíritus" (1964), pasando por propuestas que aunaban el humor negro con el gore más contundente pero no por ello repudiable, caso de Stuart Gordon con "ReAnimator" (1985) y que, pese a ello, es más respetuoso con el relato original de lo que fué Corman, eso hay que tenerlo en cuenta, pues son muchos los que afirman lo contrario, pero el relato original de Lovecraft es igual de gamberro, algo más sutil, pero igual de contundente.
Carpenter propuso un acercamiento al universo lovecraftiano muy respetuoso con la narrativa del escritor de Providence, realizando de paso una muy clara crítica del cine de terror, así como de su literatura. La propuesta, tanto viasual como temáticamente, era muy arriesgada, pero el director de "La noche de Halloween" (1978) salió airoso, realizando una de sus obras fundamentales, no ya de la década de los noventa, sino de toda su filmografía. Por desgracia su osado planetamiento no fue aceptado comercialmente en taquilla, saldándose con un fracaso de altos vuelos, que le llevaría a tener que apostar por hacer un cine de terror que, sin traicionar su ideario, el público pudiera apreciar de manera más amplia. Con todo, ni "Vampiros" (1998) ni "Fantasmas de Marte" (2001) pueden considerarse medianías, pero si se alejan muy mucho de la indiscutible maestría visual desplegada en esta maravilla que es "En la boca del miedo".
Aparte de las estupendas interpretaciones de todo el reparto, y de la presencia de Charlton Heston como editor, destacar el excelente trabajo de fotografía de Gary B. Kibbe, un profesional cuyo evidente talento hace que la película gane enteros de forma progresiva, quedándose perfectamente grabada en la retina del aficionado. 

lunes, 10 de febrero de 2014

CRÍMENES CÉLEBRES

Bien conocido por sus incursiones en la narrativa de aventuras, con clásicos del género como "Los tres mosqueteros" o "El tulipán negro", Alexandre Dumas escribió (solo, o en compañía de algunos de sus muchos "negros" literarios) una serie de relatos basados en sucesos reales, en los cuales se narraban hechos brutales de la crónica negra histórica. Sumergiéndose en antiguos archivos municipales y estatales, Dumas relató, sin escatimar detalles de truculencia, así como del dramatismo que rodeó los crímenes, diversos episodios relacionados con asesinatos, o sucesos violentos, que en su día causaron notoria impresión en la sociedad de sus respectivos países.
La Editorial Valdemar, en su siempre imprescindible colección Gótica, reedita el volumen "Crímenes célebres", que recuperar cuatro crónicas de la citada serie de relatos. Y puedo asegurarles que no tienen desperdicio alguno, quedando como una joya de la narrativa de horror, más aún asabiendas de que se habla de sucesos reales, históricamente registrados.
"Los Cenci" relata la historia de Beatrice Cenci, bellísima joven de la alta sociedad romana del siglo XVI, quien junto a su familia conspiró para asesinar al patriarca, un hombre pérfido que abusaba tantyo de ella como de sus hermanos. Al tratarse de un hombre muy vinculado al Vaticano, el Papa no tuvo compasión por los criminales, y mucho menos por la instigadora principal del crimen, Beatrice, que fue víctima de brutales tirturas por parte de las autoridades inquisitoriales.
"La marquesa de Brinvilliers" relata la existencia de una de las mayores envenenadoras de la Historia, una noble francesa de finales del siglo XVII, quien cometió diversos asesinatos, mediante un veneno de su invención del cual nunca desveló su composición o si existía antídoto.
La joya del volumenradica en el relato del trágico caso de Urbano Grandier; sacerdote en un pequeño pueblo francés, sus enfrentamientos con personas vinculadas al todopoderoso Cardenal Richelieu hicieron que se ganara numerosos enemigos, que se reunieron con la clara idea de deshacerse de él. El plan consistió en acusarle de practicar ritos satánicos en el interior del monasterio de Loudun, beneficiándose de sus moradoras, unas monjas que fueron manipuladas para que acusaran a Grandier de ser servidor del Diablo en la Tierra. Si en primera instancia las acusaciones fueron desestimadas, una mayor presión sobre las monjas hicieron que el caso fuera de nuevo recuperado. Grandier fue condenado a la hoguera, aún cuando las pruebas contra çel nunca fueron refutadas como auténticas...
Cierra el volumen "Vaninka", una historia que sucede a primeros del siglo XIX, y que implica a una muy orgullosa dama de la alta sociedad rusa, que cometió un error garrafal que provocó la muerte de su amante. Víctima de chantaje por parte de ciertas personas de su servicio personal, así como de un sacerdote, Vaninka se vio obligada a confesar su crímen ante el mismísimo Zar.
Un volumen que revela una faceta quizá desconocida de un escritor que muy probablemente solamente sea reconocido por las nuevas generaciones, por ser un autor de clásicos de la literatura aventurera, como por ejemplo "El conde de Montecristo".   

TÚ ERES EL SIGUIENTE

Los Davison se reúnen en su lujosa casa de campo con el fin de celebrar el trigésimo quinto aniversario de boda de los progenitores. Lo que en principio parecía ser una velada tranquila, una cena emotiva, se convierte en tragedia cuando unos sádicos asesinos asedian la casa, atacando con brutalidad a sus ocupantes. Ahora bien, los asaltantes no cuentan con Erin, la novia del hijo mayor, quien posee unos conocimientos y una fortaleza física y mental que hará que les cueste mucho terminar el trabajo...
Entrenida cinta de terror, variante supervivencia, con elementos muy caros al cine de un primerizo John Carpenter, hasta en la música resuenan sus influencias, filmada por un director joven que parece destinado a hacer cosas dentro del género de terror, Adam Wingard.
"Tú eres el siguiente" es una de esas producciones de bajo presupuesto, que ha venido desarrollando un camino firme y seguro en festivales especializados, aunque su posterior pase por salas comerciales creo que no ha acabado de despertar el interés por parte del aficionado, teniendo que esperar a su paso por formatos domésticos para que realmente puedan apreciarse sus muy evidentes valores, centrados en una puesta en escena sencilla pero efectiva, en la que la falta de medios se suple con ingenio y mano maestra, explotando al máximo los escasos recursos disponibles.
De este modo, la película, que en apariencia podría ser un "survival horror" al uso, en plan "Hostel" pero en un registro no tan dependiente del gore más descarnado, abraza ciertos resortes que lo acercan al cine de acción y a la comedia negra, pero lo hace de una manera tan sutil, tan elegante, que mueven a la simpatía automática, muy probablemente por el carisma desplegado por su protagonista, la enérgica Sharin Vinson, cuya actividad como bailarina facilitó muy mucho las cosas, dotando de realismo a sus proezas físicas.
Por su parte, Adam Wingard, ofrece un planteamiento visual en apariencia simple, pero altamente atractivo, usando la cámara al hombro y un montaje rápido pero no estridente, que la fotografía de Andrew Doz Palermo dota de un tono muyb realista, lo que beneficia sobremanera al resultado final de la película.
Una película que pasa en un suspiro, que entretiene y con unas dosis de suspense muy bien dosificadas. No se puede pedir más.
Bueno, sale Barbara Crampton, la inolvidable actriz de entrañables series B de los ochenta como "ReAnimator" (1985) o "ReSonator" (1986).
Muy recomendable.   

viernes, 7 de febrero de 2014

LA NOVIA DE REANIMATOR

Cinco años después de los sucesos que derivaron en la terrible noche de muertos vivientes en el Hospital Universitario de Miskatonic, la extraña pareja formada por los doctores Herbert West y Dan Cain se dedican a ejercer de matasanos en una república centroamericana azotada por una cruenta guerra civil. En mitad de un conflicto armado que les proporciona materia prima con la que probar su suero de resucitación, la cosas se hacen cada vez más insostenibles, hasta que los dos amigos deciden que lo mejor es darse el piro y regresar a Miskatonic, creyendo que lo sucedido un lustro antes ya ha sido olvidado por completo. Pero el hecho es que sí hay alguien que se acuerda de lo sucedido en el depósito de cadáveres. De hecho son dos, por un lado un detective de la policía, con vinculaciones personales muy estrechas en aquellos terribles sucesos, y ni más ni menos que el  Dr. Hill...Aunque no ha vuelto en las mejores condiciones, pero sí con mula uva y con ganas de vengarse de West y su compinche.
Primera de las dos secuelas de la gran "ReAnimator" (1985), filmada por Suart Gordon, y que se basaban en el relato "Herbert West, reanimador" de H.P. Lovecraft (1890-1937). Problemas relacionados con discrepancias entre Brian Yuzna, productor de la cinta original, y Charles Band, que compró la cinta para su posterior distribución, hicieron que la secuela tardara cinco años en hacerse realidad. Ante la indisponibilidad de Gordon, el propio Yuzna se hizo cargo de la dirección, tarea en la cual había debutado un año antes con la muy peculiar "Society" (1989). Esta circunstancia ha hecho que exista cierta controversia entre los que consideran que Gordon realizó un trabajo tras las cámaras mucho más redondo que el efectuado por Yuzna en esta segunda parte. Hasta cierto punto, hay que darles la razón; sólo es cuestión de comprobar el escaso nivel desplegado por Yuzna en sus posteriores trabajos como cineasta, especialmente en la muy horrenda "Rottweiler", un espanto sobre perro asesino con un Paul Naschy muy, pero que muy, desubicado. Ahora bien, uno defiende otras aportaciones, caso de "Faust" o "Dagon, la secta del mar", que refrendan su condición de artesano sin fisuras, quizá no muy inspirado en ocasiones, pero en el que pervive un sentido amor por el género de terror.
"La novia de ReAnimator" (1990) recupera esencialmente los mismos parámetros de la anterior entrega de la saga, gore y comedia negra se dan la mano sin mayores dificultades. De nuevo, Jeffrey Combs borda su papel de Dr. West, seguido muy de cerca por Bruce Abbott, que también  repite como el atormentado Dan Cain. Lástima que la guapa Barbara Crampton tampoco estuviera disponible porque la italiana Fabiana Udenio es también guapa a rabiar, pero su sosez interpretativa no ayudan a hacer que su personaje se quede grabado en la retina del aficionado, como ocurría con la bellísima Crampton, presencia insustituible en otras de las peripecias Gordon-Yuzna-Lovecraft, la deliciosa "ReSonator" (1986).
Eso sí, si hay una presencia que debe ser tenida muy en cuenta en esta segunda entrega es la de David Emge, otra vez encarnando al muy perverso Dr. Hill. Actor vinculado a la serie B más combativa de los ochenta, Emge no tuvo la oportunidad de mantenerse como una estrella dentro del género, caso de Robert Englund con Freddy Krueger, lo que en gran medida lo dejó bastante fuera de combate una vez el género entró en crisis a primeros de los noventa. Una pena, porque es de esos rostros que merecieron mayor suerte y consideración de las recibidas.
Así pues, "La novia de ReAnimator" es una muy digna continuación de su predecesora, a la que sigue de forma precisa. Yuzna demostró que era un director a tener en consideración aunque su muy irregular trayectoria posterior seguramente ha hecho que perdiera gran parte de los apoyos que, por aquellos tiempos, disfrutaba. La experiencia de la "Fantastic Factory", de haber funcionado de mejor manera de lo que finalmente lo hizo muy probablemente le hubiera situado como un realizador destacable, pero por errores propios y ajenos, la cosa terminó como el rosario de la aurora...
Aunque el hecho de filmar una muy lamentable tercera entrega, "Beyond ReAnimator" (2003), ayudó muy mucho a dejarlo fuera de combate. Y es que meter a Santiago Segura y su particular humor grimoso con Lovecraft no podía casar de ninguna de las maneras. Pero es que ni a bofetadas...
A día de hoy sigue hablándose de una cuarta parte, en la que de nuevo estaría implicado Staurt Gordon, aunque no se sabe en calidad de qué. Sea cual sea el futuro de dicho proyecto, esperemos que esto ayude a que finalmente la cosa dé lugar a un producto que nos haga olvidar para siempre la afrenta perpetrada en tierras españolas, por mucha Pataky que saliera.

lunes, 3 de febrero de 2014

PIRAÑAS ASESINAS (AKA VORACIDAD)

En un exótico paraje de Brasil, en las instalaciones de una mina de esmeraldas, se produce un robo en su caja fuerte, llevado a cabo por un grupo de atracadores profesionales, acompañados de una mujer, esposa del organizador del asunto, un antiguo empleado de la compañía, que la abandonó como consecuencia de sus problemas de salud. Con el fin de no levantar sospechas, pues permanecen como supuestos turistas en un hotel de lujo de la zona, arrojan el botín a un lago, sin saber que éste está infestado de pirañas. A medida que pasa el tiempo, la desconfianza crece; la llegada de un equipo de fotografía, que tiene que hacer un reportaje de moda, así como un oportuno huracán, provocarán que los acontecimientos se precipiten, impulsados por la codicia de unos y la capacidad carnívora de las pirañas…
Coproducción a cuatro bandas (Gran Bretaña, Italia, Brasil y Estados Unidos), “Pirañas asesinas” (1979), estrenada comercialmente en España como “Voracidad”, título que mantuvo en sus primeras ediciones en Beta y VHS a primeros de los ochenta, es una muy entretenida cinta de aventuras, con unas gotas de “thriller” y algo de horror, gracias a la presencia de las citadas pirañas, sin dejar de lado un componente muy cercano a los postulados del cine de catástrofes, que por aquellos años todavía causaba cierto furor en las taquillas, aunque al año siguiente, el estrepitoso fiasco de “El día del fin del mundo” (1980/Irwin Allen), el género daría el carpetazo final, al menos de manera momentánea, a la moda que “Aeropuerto” (1970) había propuesto a primeros de la década de los setenta. La presencia de James Franciscus, intérprete muy afín al cine de género europeo, aún siendo americano, y presente en alguna de las últimas muestras de este tipo de cine refrenda las claras intenciones de ubicar la película dentro de dicho contexto genérico. Las pirañas, por su parte, beben de las fuentes de “Tiburón” (1975/Steven Spielberg), solamente hay que fijarse en el clímax final, en el río, cuando los supervivientes están atrapados por las pirañas, para ver que Margheritti tuvo muy en cuenta la citada obra maestra para filmar la cinta que nos ocupa. 
El filme fue una apuesta del productor británico Sir Lew Grade, quien había obtenido sus buenos cuartos con “El puente de Casandra” (1976), contando con el apoyo de otro magnate del cine, el italiano Carlo Ponti. En el caso de “Pirañas asesinas”, Grade decidió asociarse con el hijo de éste, Alex, además de con la productora del actor Lee Majors, que mantenía junto a su entonces esposa, la bella Farrah Fawcett.
Pese a tanto potentado unido, lo cierto es que, en líneas generales, la película no da la imagen de una superproducción al uso, siendo más bien una serie B con posibles, facturada con probada eficacia por un artesano del cine de género, el italiano Anthony Margheritti (1930-2002), que demostró su efectividad dirigiendo las secuencias más espectaculares, con mayor número de efectos especiales, así como su escasa capacidad para lograr interpretaciones convincentes, las cuales se resuelven más bien a base de clichés (la esposa codiciosa, el marido que oculta aviesas intenciones, el ladrón simpático y valiente a más no poder, la modelo que quiere romper su imagen de chica tonta…), aunque la sorpresa salta con los personajes encarnados por Marisa Berenson (ésta sí, modelo en la vida real, pero que aquí no se desenvuelve demasiado bien como, precisamente, responsable de un equipo de rodaje publicitario) y Anthony Steffen (reconocible para los amantes del cine del Oeste rodado en tierras almerienses, Antonio DeTeffè era su nombre real), un guía turístico cuyas posibilidades nunca son potenciadas como sería de desear.
Aún cuando sus defectos pueden ganar mayor terreno que sus aciertos, que los tiene, principalmente gracias a la capacidad de Margheritti para crear un ritmo ágil en el montaje, que hace que la película suba enteros y no decaiga ni un minuto, “Pirañas asesinas” es otra de esas obras que demuestran que el cine de género hecho en Italia, aún en régimen de coproducción con otros países, poseía un encanto especial, derivado de que sus reponsables sabían plenamente cuáles eran sus limitaciones, actuando con la suficiente inteligencia y oficio como para superarlas y convertirlas en ventajas y, en conjunto, en una película tan atractiva como ésta. Y de oficio, Margheritti andaba más que sobrado.  


sábado, 1 de febrero de 2014

APOCALIPSIS CANÍBAL

En el transcurso de unas operaciones de comprobación, se produce un escape de sustancias nocivas en una central nuclear situada en las profundas y oscuras junglas de Nueva Guinea. Poco tiempo más tarde, las autoridades envían a un equipo de élite, con la misión de esclarecer la situación real de la central, así como saber si hay supervivientes del desastre. Al poco de llegar a la zona, el equipo especial rescata a una periodista y a su cámara. Los cuales han salido milagrosamente indemnes del ataque de unas personas, aparentemente infectadas. La realidad, con todo, es más aterradora de lo que puedan imaginarse; pues los infectados en realidad son muertos vivientes. A lo largo de su viaje hacia la central nuclear, serán testigos de cómo la situación se irá haciendo cada vez más dura y terrible. Lo peor está a punto de llegar…
Al calor del éxito de “Zombie” (“Dawn of the zombies”/1979/George A. Romero), que contó con apoyo financiero del realizador italiano Dario Argento, el cine de clase B de este país encontró un filón a partir del cual explotó al maximo el género del cine de zombies. Realizadores como Lucio Fulci (1927-1996) y Bruno Mattei (1931-2007) ejercieron un papel esencial a la hora de desarrollar este tipo de cine, aún cuando la mayor parte de la crítica de la época, finales de los setenta, primeros ochenta, no tuvieron precisamente palabras de aliento a la hora de hablar de ellas, más bien todo lo contrario.
Bruno Mattei, con “Apocalipsis caníbal” (1980), asumió las bases temáticas establecidas por la obra maestra de Romero, la ya citada “Zombie”, aunque lo hizo de una forma, cuando menos, peculiar e intransferible. A partir de un guión escrito a ocho manos (en el cual intervinieron un habitual de cine de Matti, Claudio Fragasso, que a su vez se encargó de dirigir algunas escenas(1), José María Cunillés, que además, siendo una coproducción italoespañola, ejerció funciones de productor, junto al italiano Sergio Cortona e Isabel Mulà, Rossella Drudi, cuyo nombre fue obviado de los créditos finales, así como el propio realizador titular), la película posee el mismo mensaje de reivindicación social y ecológica de la obra maestra romeriana, pero desplegada con el tono habitual de la serie B italiana, entre la desvergüenza y el descaro, entre lo vulgar y lo decididamente “trash”…
Rodada en exteriores de Barcelona, cercanos a la vecina localidad de Badalona, la película no contó con un presupuesto excesivo, lo que provocó que Mattei tuviera que utilizar el ingenio y mucho metraje documental de Nueva Guinea, que montó, de forma bastante zopenca, con el material rodado en tierras españolas. Ahora bien, Mattei nunca destacó por ser demasiado ingenioso, fue siempre un director que se movió mucho por modas y en su afán de copiar el estilo de Romero,  cuando no directamente plagiarlo sin escrúpulo alguno.
De este modo,  “Apocalipsis caníbal” es una película que, a grandes rasgos, no esconde, ni lo pretende, su condición de explotación de un referente americano de relieve, algo que el cine italiano de la época había hecho con anterioridad, tenemos como ejemplo el cine “de romanos” o el “western” mediterráneo, pero que en los ochenta se mantendría en pleno funcionamiento gracias al éxito de Romero y sus zombies, así como de “Acorralado” (1981/Ted Kotcheff), primera aventura de John Rambo, que propiciaría un sinfín de peripecias bélicas de muy diverso signo, caso de “Thunder”  (1983/Fabrizio De Angelis), o de Antonio Margheritti, que filmó “Comando Patos Salvajes” (1984), por poner ejemplos fácilmente reconocibles para el aficionado al cine de bajo presupuesto hecho en Europa, normalmente con alguna que otra estrella americana en decadencia o especializada ya a hacer este tipo de productos, aunque esto no sucede en esta película de Mattei, donde no hay presencia de estrellas estrelladas, más bien todos pertenecen al primer grupo, cuando no intérpretes como Luís Fonoll, que poco más tarde se dejaría ver en diversos subproductos eróticos de nula categoría, o Víctor Israel, rostro habitual de coproducciones europeas de muy diverso empaque e intenciones.

Con el fin de acercarse lo más posible al modelo romeriano, Mattei contó con la cobertura musical de Goblin, grupo musical que había realizado la banda sonora musical de “Zombie”, y habituales del cine de Darío Argento. Ahora bien, el citado grupo musical lo que hizo fue utilizar, con el mayor descaro posible, las mismas piezas musicales utilizadas en la película de Romero... 

Imagen de Margit Evelyn Newton, protagonista de "Apocalipsis caníbal" (1980), respuesta B, pero que muy B, del "Zombi" rodado un año antes por George A. Romero. En este caso, la copia quedó en manos de Bruno Mattei, realizador especializzado en "zombie movies" de saldo, en compañía de Claudio Fragasso, que tanto ejercía funciones de guionista, como de director adjunto, sin acreditar, aunque también dirigió alguna que otra cinta.