viernes, 14 de marzo de 2014

LATIDOS DE PÁNICO

Un empresario, descendiente directo del temible Alaric de Marnac, noble del medioevo conocido por su gusto por el sadismo más descarnado, se traslada junto a su esposa a la casa de campo que poseen, con el fin de que ésta pueda descansar y recuperar fuerzas, pues tiene una grave dolencia cardíaca. Ya en la casa, el marido pronto se muestra especialmente interesado en la sobrina de la fiel ama de llaves, una chica joven que tampoco es que oculte que el tipo le gusta un rato largo. Ni que decir tiene que en este triángulo la que sobra es la esposa, y el marido pronto organiza un plan para deshacerse de la desgraciada, y que todo el asunto parezca un "accidente". En apariencia, el plan surte efecto, pero las consecuencias serán aterradoras para los implicados en el plan...
Rodada en una solariega casa de campo situada a las afueras de Madrid, y que perteneció al mismísimo Franco (cuenta Naschy en sus memorias que la casa se hallaba del todo abandonada, con vehículos de lujo en el párking y documentos tirados descuidadamente por el suelo), "Latidos de pánico" (1963 se rueda en un momento de transformación dentro del cine de terror hecho en España. Las cosas no están muy boyantes para los cultivadores del cine de género, el "otro" Franco, Jesús, se mantiene a duras penas, inasequible al desaliento, y Naschy también se las apaña, pero es evidente que pintan bastos, y gordos, con la "Ley Miró" desestructurando la, ya de por sí, débil industria del cine español.
Naschy, que todavía no había iniciado sus colaboraciones con financiación japonesa, rodó un último acercamiento a la figura de Alaric de Marnac, personaje surgido de su puño y letra, pero inspirado en Gilles de Rais, noble francés que combatió en la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco. La captura y posterior ejecución de la Santa dejaron muy afectado a de Rais, que entró en una sangrienta espiral de asesinatos masivos de niños en su castillo, a los que hacía padecer terribles torturas antes de matarlos. Descubierto por las autoridades, el noble fue detenido y ejecutado posteriormente, quedando como una de las figuras más horripilantes de la crónica más negra de la Historia. 
Naschy presentó en sociedad a Alaric de Marnac en "El espanto surge de la tumba" (1972/Carlos Aured), para luego recuperarlo dos años más tarde con "El mariscal del Infierno" (1974/León Klimovsky) que era, directamente, una reconstrucción, muy al estilo naschyano, de la historia real de Gilles de Rais. En "Latidos de pánico", Naschy recupera el nombre de Alaric de Marnac, facturando una película que sigue las líneas principales del modo y manera de hacer cine de su principal responsable, aunque las cosas estuvieran cambiando y el cine de terror estuviera mutando hacia otro tipo de modelos. 
La película empieza con un prólogo simple pero muy efectivo, para luego derivar hacia una historia de intriga sobre el marido (Naschy) que, enamorado de la sobrina algo díscola de su ama de llaves (Lola Gaos), decide eliminar a su sufrida esposa (Julia Saly, actriz muy vinculada al cine naschyano que, desapareció a finales de los ochenta, sin que sepa exactamente cuál es su paradero actual), enferma del corazón. La ama de llaves pronto sabrá de qué va el asunto, más que nada porque la cosa se ve a la legua, con lo que también será convenientemente eliminada de escena. 
Quizá el problema de "Latidos de pánico" estriba en que la historia es sumamente previsible; por mucho que lo intenté, el suspense no funciona porque uno sabe desde el primer minuto que el personaje principal, como descendiente directo de Alaric de Marnac, oculta una personalidad maléfica, que Naschy refuerza con su habitual gusto por las miradas perversas, lascivas, marca de la casa. Pero la presencia de la gran Lola Gaos hace que la función supere un tanto los escollos, ofreciendo un filme de terror facturado con cierta simpleza pero que tampoco es un bodrio, quedando como un producto digno, que sin ninguna duda satisfará a los fans de Naschy. Los no "convertidos" a la causa, no creo que cambien de postura con ella, sinceramente.
Añadir la participación, breve, de actores de indudable carisma dentro del cine español, como son Manuel Zarzo y el ya desaparecido José Vivó. 
    

lunes, 10 de marzo de 2014

LA VENGANZA DE LA MOMIA

En la Inglaterra de finales del siglo XIX, la momia del temible faraón Amenhotep regresa a la vida dispuesta a seguir con sus atrocidades. Para ello necesita la sangre de mujeres, que su ayudante, sumo sacerdote del culto que él representa, y que ha mantenido viva la memoria de Amenhotep a través de los siglos, le proporciona. Las cosas tomarán un giro inesperado cuando crea ver en una joven el espíritu redivivo de su antigua amante.
Cuarta, y última, de las colaboraciones entre el director Carlos Aured y el actor y guionista Paul Naschy (alias de Jacinto Molina), tras los buenos resultados obtenidos con "El retorno de Walpurgis", rodada el año anterior. En este caso el objeto de interés no es el hombre lobo, sino la momia, en un planteamiento que, como ocurría con  "El retorno de Walpurgis", bebe de las fuentes de la Universal de los años treinta, por más que los ademanes de Aured distan muy mucho de los desplegados por Karl Freund en su acercamiento al personaje, "La momia" (1932) con un ya imperecedero Boris Karloff, que al igual hace aquí hace Naschy, asume los dos roles principales, el de momia resucitada y el de responsable directo de su vuelta a la vida. 
"La venganza de la momia" (1973) tiene sus deficiencias, sólo hay que ver el prólogo, ambientado en el Egipto de los faraones, rodado en un decorado relleno de tapices y alfombras con el fin de ocultar lo vacío del espacio, poniendo más en evidencia el hecho de que tras esas paredes falsas no hay nada. Naschy asume su acercamiento al personaje con su habitual grado de estilo, que varía de su inexpresividad dramática, pero su eficacia a la hora de desarrollar al villano de la función, desde una vertiente clásica que funciona con bastante estilo, aunque ya sabemos que Aured si brillaba en algo, seguramente no era en su estilo, siempre se concentraba en ofrecer una narración simple pero efectiva, como buen alumno de León Klimovsky que era. 
En el reparto destacar las presencia de dos actores que desarrollaron una amplia labor dentro del cine de género hecho en España, el estadounidense Jack Taylor, actor muy vinculado también al cine de Jesús Franco, pero que trabajó prácticamente con todos los cultivadores del cine de terror manufacturado en la Península, así como Helga Liné, actriz que también tocó el cine de género de forma asidua, destacando su presencia en "Pánico en el Transiberiano" (1972), otro clásico del terror ibérico. 
Sin llegar a afirmar tan rotundamente como Luís Gasca que estamos ante una de las mejores adaptaciones al cine del personaje de la momia, "La venganza de la momia" sí puede considerarse como una película digna, que dentro de sus limitaciones, funciona bastante bien, con un buen ritmo y ciertas soluciones visuales muy caras al cómic de terror que por aquellos años se estilaba en los kioskos españoles.

Imagen promocional de "La venganza de la momia", con Paul Naschy caracterizado de momia y la guapa Rita Otolina.

viernes, 7 de marzo de 2014

MEMORIAS DE UN HOMBRE LOBO

Cuando se editan estas "Memorias de un hombre lobo", autobiografía de Jacinto Molina, alias de Paul Naschy, éste acababa de estrenar "Licántropo" (1996), película que debería haber supuesto su retorno por la puerta grande del cine español del género. Lamentablemente, por causas ajenas a Naschy, y más vinculadas al poco olfato, a la escasa querencia del director de la cinta, Francisco R. Gordillo, hacia el cine de terror, la propuesta apenas levantó interés a nivel de taquilla, aunque sí permitió que Molina pudiera volver de nuevo a primer plano de los medios, así como ser reivindicado por ciertos sectores de la afición al cine de terror, por más que éstos, cuando Naschy intentó de nuevo regresar al medio estrenando una película, le dieran con la puerta en las narices. Ahora veremos lo que ocurre cuando se estrene, en formatos digitales, su testamento cinematográfico, "Empusa" (2009), película comenzada por el también fallecido Carlos Aured, que Naschy se encargó de continuar y finalizar toda vez se demostró que el pobre Aured no estaba en condiciones físicas de hacerse cargo de un rodaje.
Pero volvamos a estas  "Memorias de un hombre lobo"; se trata de un libro que, en gran medida, y como suele ser habitual en el caso de las autobiografías, pero en este caso más, sirvió para que su autor se reivindicara. Naschy, por el que debo decir que tengo un enorme respeto, tiene películas de indudable interés dentro de su filmografía. Personalmente aprecio títulos como "La noche de Walpurgis" (1970), "Dr. Jekyll y el hombre lobo"(1972, ambas dirigidas por otro de sus directores "fetiche", León Klimovsky, pero también hay otras películas interesantes, siempre desde mi punto de vista, como son "El retorno de Walpurgis" (1973), del ya citado Carlos Aured, "Inquisición", que supuso su debut en tareas directivas, en 1976, y que es una película francamente recomendable y disfrutable. Luego está "la venganza de la momia" (1973), película en la que de nuevo trabajaron juntos Aured y Naschy, que ha recibido palos de todos lados pero cuyo tono de bolsilibro, de tebeo de terror setentero, siempre me ha llamado muy mucho la atención, además de contar con un par de rostros fundamentales del cine de género del periodo, como son Jack Taylor y Helga Liné. 
Todos estos títulos pertenecen a la época dorada del cine de terror español (si me permiten la expresión, ya sé que es un tanto osada) pero a primeros ochenta puede decirse que Naschy entró en un progresivo declive. Al igual que pasó con el resto de directores que tocaron el cine de género, caso de Jesús Franco, los condicionantes políticos, representados por la llamada "Ley Miró", provocaron que el espacio que ocupaban Naschy y el resto se fuera empequeñeciendo paulatinamente. Naschy resistió la sacudida tan buenamente como pudo, pero la suerte estaba echada. "Latidos de pánico" (1983) o la muy recomendable "La bestia y la espada mágica" (1983), curiosa coproducción entre España y Japón, suponen el canto del cisne de un profesional que, como demuestra "Mi amigo el vagabundo" (1984) busca pastos en otro tipo de géneros, más "amables", para mantenerse a flote de una situación industrial por completo beligerante ante cualquier cosa que tuviera visos de fantasía, terror y ciencia ficción...
Por desgracia, Naschy, en un intento de demostrar que podía virar hacia otros géneros, afrontó una cinta de acción de altos vuelos, "El último kamikaze" (1984), pero la cosa le salió rana. Y no digamos "Operación Mantis" (1984), cuyo fracaso comercial cerró a cal y canto las coproducciones con Japón. En 1987, con "El aullido del Diablo", parece que estamos ante la última carga del actor-director, pero una serie de problemas tanto en pleno rodaje como posteriormente, hacen que la carrera de nuestro hombre lobo particular entré en una especie de bucle. Como he dicho anteriormente, "Licántropo" debiera haber sido la punta de lanza de un "come back" en toda regla, glorioso en fondo y forma, pero los resultados no fueron los deseados, y menos por el propio Naschy, que escribió el guión echando en él todo su cariño por el género, que era mucho, y eso no hay que ponerlo en duda. 
Fallecido en 2009, Paul Naschy fue una figura muy representativa de nuestro cine de planteamientos más comerciales, con el género Fantástico como santo y seña particular. Sirvan estas líneas para recordar su figura, su filmografía (que, como toda filmografía, tiene sus subidas y bajadas, sus títulos imprescindibles y otros que no lo son tanto) y que sirven de prólogo para la serie de artículos que, a partir de la semana que viene, conformarán un repaso más completo a la obra, no toda, evidentemente, de Jacinto Molina, en arte Paul Naschy. 

jueves, 6 de marzo de 2014

COCODRILO, AGUAS SANGRIENTAS

Una pareja de novios decide pasar unas agradables vacaciones en México, que se tuerce de muy mala manera cuando el avión en el que viajan es secuestrado por una banda de atracadores. Las cosas se les van de las manos, y el aparato se estrella en una zona pantanosa, habitada por un cocodrilo de proporciones enormes. La pareja, que ha logrado salir indemne del accidente, junto a algunos supervientes más, entre los cuales están algunos de los atracadores, tendrá que hacer frente no ya a los malhechores, sino al citado cocodrilo, que tiene hambre atrasada...
"Cocodrilo" (2000) fue una producción de la Nu Image dirigida ni más ni menos por un Tobe Hooper ("La matanza de Texas" (1974)) en horas bastante bajas. Como es habitual en la citada compañía, el buen resultado comercial de la cinta en los videoclubes propició que se rodara una secuela, que cayó en las mejores manos posibles, las de Gary Jones, que había dejado muy buen sabor de boca con la ya comentada "Spiders" (2000). Con todo, y a pesar de que Jones demostró su buen oficio, como es habitual en él, lo cierto es que este "Cocodrilo, aguas sangrientas" (2002) no acabó de quedar todo lo redonda que hbiera sido de desear. 
Al igual que la primera entrega, "Cocodrilo, aguas sangrientas" se rodó en la India, con el claro objetivo de abaratar costes, algo usual en la Nu Image, que tiene por costumbre rodar en países del Este, Sudáfrica y similares con el fin de ahorrar unos dólares y contar con mano de obra barata. Esta costumbre, que aún mantienen hoy en día, por más que hoy por hoy trabajen a una escala más elevada (recordemos que Nu Image es filial de Millenium Films, sello responsable de títulos como "Los mercenarios" y sus secuelas, la tercera en camino) se cubre en este caso de gloria, pues la película está ambientada en México, y por mucho que lo intenten, un hindú no puede pasar por mexicano, por mucho sombrerito que le pongan. 
Pero esto es una nimiedad comparado con el escaso gancho que posee la película, que nunca acaba de despegar del todo, aunque Jones se permita la licencia de homenajear "Tiburón" (1975). La inspiración, la solidez técnica de "Spiders" (2000), brillan aquí por su ausencia, quedando un subproducto del montón que se estrenan en DVD al cabo del año, más entonces, primeros del siglo XXI que hoy en día, todo hay que decirlo.
En el reparto destacan la guapa Heidi Lenhart, actriz de amplio registro en la pantalla televisiva (y no, guarretes, en este caso Jones fue precavido y no hubo teta huidiza), y el gran Martin Kove, actor bregado en mil y una series B de acción, recordemos su presencia en la segunda entrega de "Rambo" (1985), y que en este caso borda su papel de tío duro como el cemento armado. 
Pasable entretenimiento de barata concepción, aunque a varios cientos de kilómetros de distancia de la sensacional "Spiders". 

miércoles, 5 de marzo de 2014

SPIDERS

Una joven estudiante universitaria, que trabaja en el periódico estudiantil, recibe el soplo de que el gobierno está realizando una operación ultrasecreta a las afueras de la ciudad, donde ha montado una pista de aterrizaje donde debe llegar una lanzadera espacial que ha realizado diversas investigaciones científicas, aparentemente vinculadas a la industria del armamento. La chica, acompañada por dos compañeros, acude al lugar, asistiendo estupefacta cómo la nave se pega la gran nata. Todos los miembros de la nave mueren, exceptuando uno, que ha quedado muy malherido, siendo trasladado a una base cercana. Los tres chicos logran colarse en las instalaciones, pero pronto descubren que el superviviente cobija los huevos de una especie de arañas mutantes del espacio exterior que, ni que decir tiene, se escapan del cuerpo del pobre astronauta, montando la de Dios es Cristo. Un alto cargo de la CIA, con muy malas pulgas, no desea que hayan testigos, por lo que decide que los tres estudiantes no salgan vivos de la base...El problema es que las arañas están hambrientas y no distinguen entre universitarios y uniformados. La invasión de la Tierra es un hecho...O eso parece. 
Profesional versátil, fogueado en la dirección de segunda unidad, el desarrollo de efectos visuales y como operador de cámara, Gary jones empezó trabajando para Sam Raimi, en "El ejército de las Tinieblas" (1992) y en las series que éste produjo en Nueva Zelanda a mediados de los noventa, "Hércules" y "Xena, la princesa guerrera". Como realizador titular, Jones ha venido desarrollando su actividad en los más estrechos márgenes de la serie B videoclubera, debutando en estos menesteres en 1995  con "Mosquito".
"Spiders" (2000), su segundo largometraje, fue su primera incursión en el seno de la Nu Image (la otra es "Cocrodile 2", estrenada en DVD por estos lares como "Cocodrilo, aguas sangrientas") y la mejor de ellas. Y es que estamos ante un homenaje al cine de ciencia ficción de los años cincuenta que logra superar los escollos que la desangelada "Arachnid" (ver reseña para mayor información) no supo o no pudo o quizá no querían sus responsables principales, superar.
Jones, sabedor de que los medios con los que contaba eran muy modestos, no se anda por las ramas, ofreciendo una cinta que en todo momento deja claras cuáles son sus intenciones, ofreciendo un producto de evasión que funciona con muy buen ritmo, aún teniendo en cuenta que su rodaje se realizó en condiciones harto precarias, y un calendario de rodaje apretadísimo. Es en su entusiasmo, en su descaro, donde "Spiders" gana enteros. No es una película redonda, pero al menos no es una tomadura de pelo, resultando muy efectiva cuando debe serlo, y teniendo en cuenta la clase de birrias que pueden llegar a estrenarse en el mercado de DVD, ya es todo un milagro. Pese a lo ajustado del presupuesto, el director convenció a los excelentes Robert Kurtzman, Greg Nicotero y Howard Berger para que realizaran y supervisaran toda la labor de maquillaje y efectos especiales, lo que permitió que la película, en ciertos momentos, luzca como si se hubiera hecho con algunos dólares de más, ayudando a un resultado final más que digno. 
De un reparto de caras desconocidas, o que prácticamente han desarrollado su carrera en productos de similar calado, o para televisión, destaca una por entonces novata Lana Parrilla, guapa actriz de origen latino, hoy popular por su papel de villana de cuento en la serie de TV "Érase una vez". Como detalle curioso indicar que la película tiene la anécdota de que, en una de sus secuencias, en las cuales Lana se enfrentaba a un fornido agente de la CIA, del que luego se enamora, la actriz se tomó la pelea con un ardor digno de Agustina de Aragón, resultado de la cual se le escapó, literalmente, una teta de la escueta camiseta que lleva a lo largo de la película. Dicha circunstancia, que aparece fugazmente en la película, sirvió para crear alrededor de ella cierto predicamento, aunque la actriz siempre se ha mostrado molesta por el  hecho de que dicha escena no fuera vuelta a rodar o eliminada del montaje final. 
Sea por las arañas o por el pecho furtivo, "Spiders" funcionó lo suficientemente bien a nivel de videoclubes como para que la Nu Image, que no dejaba la ocasión para explotar los filones al máximo, como ocurrió con "Shark attack", realizara rauda y velozmente una secuela, estrenada en España como "Criaturas asesinas", pero que resultaba un producto ya muy de serie Z, más divertido por su cutrez confesa y evidente, que no por sus valores cinematográficos, harto inexistentes. Tamaño desastre fue dirigido por Sam Firstenberg, recordado responsable de títulos como "El guerrero americano" (1985) y secuelas, por aquel entonces en horas muy, pero que muy, bajas. 

lunes, 3 de marzo de 2014

ARACHNID

Una avioneta se ve obligada a realizar un aterrizaje en una isla perdida del Sur del Pacífico; en ella viaja una expedición que tiene por objetivo investigar la presencia de un posible virus mortal. Pero lo que encuentran en ella es algo todavía más aterrador: unas arañas de gran tamaño, de procedencia extraterrestre, que comenzarán a cazar a los integrantes de la expedición. La lucha será a vida o muerte...
En este paseo por el grueso de producciones salidas de la "Fantastic factory" de la Filmax le toca el turno a "Arachnid". Quien lea estas líneas, y esté algo ducho en el tema, seguramente se llevará las manos a la cabeza recordando el nivel de despropósito de esta cinta, que pretendía recuperar el sabor añejo de la añorada ciencia ficción hollywoodiense de los cincuenta, al menos en teoría, pero que a la hora de ser llevada a la práctica, quedó resuelta de forma harto cochambrosa, quedando a eones de distancia del homenaje, siendo más bien una afrenta a la memoria de tan entrañable etapa de la ciencia ficción cinematográfica.
Y eso que el proyecto cayó en manos de un director, Jack Sholder, antaño reconocido por sus aportaciones de gran interés y categoría, caso de filmes como "Solos en la oscuridad" (1982), la muy curiosa "Pesadilla en Elm Street 2" o la memorable "Hidden, lo oculto" (1987) hicieron albergar en él esperanzas de ser una voz con muchas cosas que decir en el cine de género. Pero en 1989, con el "western" moderno "Renegados", su carrera inició un largo pero muy evidente declive, que primero le llevó a potenciar su labor en televisión, filmando episodios de toda una serie de producciones catódicas irrelevantes, que alternó con un "directo a DVD" del todo infame, "Wishmaster 2" (1999). Su carrera entró en barrena al verse implicado en la tormentosa postproducción de la cinta de ciencia ficción "Supernova, el fin del universo" (2000) en la que se hizo cargo de remontar el trabajo del director titular, Walter Hill, despedido por los productores por discrepancias en el resultado final. El trabajo de Sholder tampoco convenció a los ejecutivos de la United Artists, quienes le dieron la patada dejando que Francis Ford Coppola (el mismo que viste y calza, pero sin acreditar) salvara los muebles de una película destinada a ser uno de los grandes fracasos del recién nacido siglo XXI. Después de este golpetazo, y sin esperanzas de ubicarse en producciones de alto nivel, Sholder regresó al medio televisivo, donde filmó un interesante telefilme, "La playa del terror" (2005), traslación a la pequeña pantalla de la historia real que inspìró la novela, y la película, "Tiburón" (1975).
"Arachnid"es, más que una película, un artefacto falto de chispa creativa y de un nivel medianamente digno de considerarse aceptable. Sholder, al parecer, aceptó el proyecto por meras cuestiones crematísticas, la pela es la pela, y dejó de lado cualquier tipo de implicación personal y artística, con lo cual pueden imaginarse que el resultado final no fue, para nada, óptimo a ojos de un espectador medianamente interesado en lo que tiene ante sus ojos. La película posee un envoltorio que la emparenta con los subproductos "directos a DVD" de la Nu Image, tipo "Shark attack" y sus tropecientas secuelas, pero está hecho con tanta desgana, tanta inoperancia, que hace que éstas parezcan auténticas obras maestras del celuloide. 
Para colmo de males, Sholder vino a decir que el resultado final era culpa del equipo técnico español, asegurando que eran una pandilla de incompetentes sin ningún sentido de la profesionalidad. Este aspecto podría llegar a discutirse, si tuvieramos datos más concretos al respecto,  pero al fin y al cabo, él daba las órdenes y asumió todas y cada una de las decisiones, con lo cual si el resultado final fue semejante aberración fue culpa suya por entero, sin mayores consideraciones ni dobles lecturas que valgan.
En el reparto pueden destacarse las presencias del televisivo Chris Potter, de la británica Alex Reid, que luego tuvo su momento de gloria gracias a la muy notable "The descent", a las órdenes de un director de los que sí saben hacer las cosas como John Ford manda, Neil Marshall. Por parte española tenemos al malogrado José Sancho, que hace lo que puede con lo que tiene entre manos, y una Neus Asensi en plan Lara Croft castiza, con una escena de muerte de las que dan vergüenza ajena...Hasta sale Luis Lorenzo, actor en diversas series televisivas españolas que hoy en día disfruta de una segunda vida profesional en los canales de teletienda. 
Por no funcionar, no funciona ni como comedia involuntaria...Un ejemplo palmario de que la "Fantastic factory" erró de manera garrafal no en el enunciado, pero sí en su posterior desarrollo. La cosa iría a peor posteriormente pero, por el momento, me abstengo de proseguir con el repaso. Uno no tiene tantas tragaderas, ni edad, para más desastres fantasticofactorianos. 

domingo, 2 de marzo de 2014

FAUST, LA VENGANZA ESTÁ EN LA SANGRE

John Jaspers es un pintor, un bohemio cuya vida da un giro trágico cuando un grupo de mafiosos entra en su estudio, mata a su prometida, que le hace las veces de modelo, y le deja malherido. A un paso de acabar con su vida, al ser incapaz de superar la tragedia, Jaspers es "rescatado" por un extraño personaje, M, quien le propone un pacto que le proporcionará la fuerza necesaria para vengarse de aquellos que acabaron con la vida de su novia, aunque ello signifique, como contrapartida, el tener que vender su alma a Satanás...
"Faust, la venganza está en la sangre" (2000) pasa por ser la "puesta de largo" de la "Fantastic factory", aquel invento que, diseñado desde tierras catalanas, y bajo los auspicios del productor y jefe de la Filmax, Julio Fernández, pretendía crear una estructura de producción de cine de género en nuestro país, contando con la experiencia y los conocimientos de Brian Yuzna, que se reservó un papel relevante como responsable artístico del invento, que ya sabemos, por otra parte, que terminó dando lugar a algunos frutos francamente remarcables, caso de "Los sin nombre" o "Romasanta", pero que en líneas generales sirvió, que no es poco, a una serie de profesionales que posteriormente han desarrollado unas trayectorias francamente destacables. El único que no salió beneficiado fue Yuzna, que fue paulatinamente apartado de la primera línea de supervisión de la compañía.
Buena parte de ello es responsabilidad del propio Yuzna, quien nunca logró realmente que ninguna de sus aportaciones a la "Fantastic factory" pasasen de meros subproductos directos a vídeo, que lograron acceder a su estreno en cines para ser recibidos con un mayor grado de desinterés, no ya del público general, si no ya del aficionado bregado al cine de terror. "Faust, la venganza está en la sangre" es un buen ejemplo de las evidentes deficiencias de su director. Planos en cámara lenta del todo gratuitos e innecesarios, artificiosidad interpretativa, efectos digitales del todo mal elaborados. Todo ello acompañado de una música "heavy metal" estridente e insoportable, que pretende ser un guiño para que cierto sector del público se acerque a la película, la haga suya, pero logra justamente el efecto contrario, haciéndola todavía más antipática a ojos del sufrido espectador.
¿Hay algo en "Faust, la venganza está en la sangre" que pueda permanecer en la retina del espectador? Pues, si les soy sincero, bien poca cosa. El paso del tiempo ha hecho todavía más daño a una película que pretendía romper esquemas, pero que se quedó en un intento, fallido, de levantar una especie de piedra de toque sobre la cual construir las bases de un cine de terror hecho en España. Al final, las circunstancias, así como el propio desarrollo industrial, no ya de la "Fantastic factory", si no del cine español hizo que tal reverdecer se produjera desde otra perspectiva. Bueno, siempre quedarán los enormes ojos azules (los ojos, reitero) de Mónica Van Campen, modelo catalana que hizo sus pinitos como actriz a primeros de la década del siglo XXI.