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martes, 3 de diciembre de 2013

SHOCKER, 10000 VOLTIOS DE TERROR

Es muy probable que el hecho de abandonar una franquicia tan lucrativa como la de "Pesadilla en Elm Street" pesara como una enorme losa sobre la conciencia de su creador, Wes Craven, que se pasó casi diez años intentando mantener posiciones dentro del género de terror, más mal que bien, antes de recuperar la mayor parte de su crédito profesional con "Scream, vigila quién llama" (1997), aún a costa de comprometerse a estar ligado a ella en dos secuelas sucesivas y una rodada casi tres lustros después, cuando su estrella volvió a estar más que mustia. Esto se hace evidente con la película que hoy les comento, "Shocker" (1989), la cual se rodó con la clara intención de crear un concepto que hiciera sombra al pérfido de Freddy Krueger.
El villano de la función es Horace Pincker, un psicópata de tomo y lomo que vuelve a la vida a través de la red eléctrica, cargándose, como es menester, a todo adolescente un poco salido de madre que pille por casa o saliendo del instituto. Suerte que un muchacho valiente y decidido (interpretado por Peter Berg, que luego tuvo algún momento de gloria gracias a "La última seducción" o "Very bad things", película que, de paso, sirivió para que iniciara una, por lo demás, anodina carrera como director cien por cien comercial, con títulos tan señeros como "Battleship" como portaestandarte), cuyo padre (el reputado Michael Murphy, con cara de no saber qué hace por una peli de terror) tiene mucho que ver en las maneras de actuar del ejecutado resucitado, encarnado por Mitch Pileggi, segundón televisivo que, como consecuencia del fiasco de la cinta, siguió de segundón antes de hacerse cargo del papel de Skinner en la teleserie "Expediente X" y ganar cierto relieve en su actividad, que ha vuelto a centrarse en la caja tonta.
Peter Berg en una escena de "Shocker, 10000 voltios de terror" película en la que hizo su primer papel destacado en cine. Posteriormente también iniciaría una paralela actividad como realizador, aunque en primera instancia fue una figura más o menos remarcable del cine independiente con "Very bad things", pasaría a un cine más comercial con productos como "Battleship", aunque cabe citar su papel como responsable creativo de la serie de TV "Friday night lights"
"Shocker" no logró su objetivo; ni funcionó en taquilla y, ni mucho menos pudo hacerle sombra a Freddy, que ya se bastó el solito para irse al garete con una cuarta entrega que era el preludio del fin. Craven quiso pasarse a un cine de terror de tintes sociales con "El sótano del miedo" (1991), pero ni por ésas. Su futuro pasaba por resucitar el cine de terror adolescente, mal que le pesara, pero eso ya será motivo de otro articulito de "La butaca inquieta"...
Imagen promocional de Wes Craven durante los días previos al estreno de la cuarta, y bien poco remarcable, cuarta entrega de la franquicia que, a pesar suyo, logró resituarle de nuevo como director de cine de terror y suspense, etiqueta por la que siempre ha mantenido una curiosa relación de amor-odio, a pesar de que es la que le ha permitido estar en el candelero, por mucho que luego reniegue como un condenado...Incluso haciendo una película con Meryl Streep. Pero no coló.

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