viernes, 15 de noviembre de 2013

STAR TREK EN LA OSCURIDAD

Qué quieren que les diga, yo fui uno de los pocos, al parecer, que mostraron su entusiasmo con respecto a la relectura, renovación, díganle como quieran, de la franquicia "Star Trek" realizada por JJ Abrams y sus habituales compinches Roberto Orci y Alex Kurtzman. En su momento, algunos seguidores acérrimos de la saga se sintieron algo desengañados con los resultados: peor para ellos. pretender que William Shatner y el resto de la peña original volvieran al redil era un imposible, pues están todos de un yayo que quita el hipo, cuando no ya están criando malvas así que era hora de hacer borrón y cuenta nueva, de hacer un reset, respetar las esencias básicas de la franquicia y volverla a poner en plena forma.
Por el medio quedan las películas protagonizadas por el estirado del capitán Picard y  su pandilla; eran películas entretenidas y, una de ellas, "Star Trek, primer contacto" (1997) hasta resultaba francamente notable, pero luego cometieron el error de hacer "Star Trek insurrection" (1999) y tras una última entrega, "Star Trek, Némesis" (2002) los mandamases de la Paramount decidieron cerrar la parada y pensar cómo iban a resituar la saga en su debido lugar.
Abrams, y sus inseparables compañeros escribas anteriormente citados, a los que en esta segunda entrega se suma Damon Lindelof, compañero de Abrams en estas lides en la serie "Perdidos", lo que hacen es servirse de elementos, personajes, situaciones, reconocibles de la mitología trekiana pero dotándolas de un barniz nuevo, más dinámico y resultón. En su primer acercamiento, Abrams no acabó de hilar fino todos los elementos en liza, muy probablemente porque se trataba de presentar de nuevo a todos los personajes y eso necesita su tiempo, con lo cual la historia de base, con un villano interpretado por Eric Bana, quedaba algo coja.
Para esta segunda parte, y contando con mayor presupuesto y, por tanto, pudiendo jugar a unos niveles superiores, el director de "Super 8" se desmelena, ofreciendo un gran capítulo de lujo de la serie clásica de "Star Trek", con su escena a modo de prólogo y todo. El resto son dos horas de puro espectáculo, no ya visual, que lo es, y a niveles realmente muy potentes, es que los actores muestran mayor grado de comodidad en sus respectivos roles, lo que permite que todos ellos puedan tener su instante de lucimiento. Pero quien se lleva la parte del león es el británico Benedict Cumberbatch, quien asume el papel de villano, un villano de proporciones épicas, que el intérprete encarna con escalofriante realismo. Creo que les costará muy mucho encontrar a un actor que, en el futuro, pueda llegar a ser tan resolutivo como contrario del "nuevo" Kirk y el resto de tripulación de la Enterprise, pues Cumbertbatch ha puesto el listón muy alto.
"Star Trek, en la oscuridad" es una excelente película de ciencia ficción, además de una gran película de la saga creada en 1966 por Gene Roddenberry. Su futuro, si se mantiene en manos responsables y creativamente imaginativas, no puede ser más positivo. El resto son pataletas de "freaks" talibanes y nostálgicos en la tercera edad.

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